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| 3/19/2011 12:00:00 AM

Uff, ¡al fin!

Colombia obtuvo el anhelado y esperado grado de inversión. Ahora el reto es aprovecharlo bien y evitar que se revalúe más el peso.

En el momento menos pensado, cuando el nerviosismo y la desconfianza se extienden por todos los mercados y las bolsas del planeta por la crítica situación que vive Japón, Colombia recibe la noticia económica que anhelaba desde hace 12 años: recuperó el grado de inversión.

La firma Standard and Poor's (S&P), una de las calificadoras más importantes del mundo, lo decidió así la semana pasada, al subir la nota para la deuda de largo y corto plazo del país y poner ambas en el primer escalón del grado de inversión, nivel que significa que los inversionistas que compran títulos soberanos de Colombia pueden estar más tranquilos de que no van a perder su dinero.

La noticia sorprendió hasta los propios analistas colombianos, que si bien la esperaban, no creían que llegaría tan pronto. Calculaban que se tendría que esperar a que el Congreso aprobara el paquete de reformas económicas que está pendiente de trámite. El gobierno, que también confiaba en recuperar el grado de inversión que se perdió en septiembre de 1999, pensaba que vendría unos meses más adelante.

Pero la decisión de S&P se adelantó y fue interpretada como un voto de confianza a la economía y a la política del gobierno. En plata blanca, esto se debe traducir en menor costo para la deuda que adquiera el Estado en el exterior. Aunque las tasas de interés que le estaban cobrando a Colombia por los créditos eran equivalentes a los que vienen pagando naciones con grado de inversión, ahora, por el hecho de poder mostrar el 'cartón' que lo acredita como un país con una economía confiable y segura, salir al mercado internacional dará más tranquilidad.

Para las empresas colombianas también es una oportunidad. Estar en un país con grado de inversión les permite a las compañías acceder a recursos de capital en el mercado internacional a precios más bajos.

El gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, le dijo a SEMANA que se trata de una buena noticia y un reconocimiento de que el riesgo de la deuda colombiana ha disminuido debido a la mayor fortaleza de la economía. "Esta fortaleza, lograda a partir de acciones apropiadas de política monetaria, cambiaria y fiscal, se comprobó con la forma excepcionalmente buena con que respondió Colombia a la crisis financiera internacional y al cierre del comercio con Venezuela. Muestra además confianza en el manejo actual y futuro de la economía y en el enorme potencial de desarrollo que tiene el país". El gerente del Emisor agrega que el grado de inversión amplía y puede llegar a abaratar el costo del financiamiento para la economía, y contribuir al aumento de la inversión y el crecimiento. Como tal, dice, "es un logro que debe preservarse con políticas fiscales, monetarias y financieras sanas y anticíclicas".

A tener cuidado

Ahora, como siempre sucede en la economía, las buenas noticias vienen acompañadas de grandes desafíos e incluso de riesgos. Daniel Niño, director de Investigaciones Económicas del Grupo Bancolombia, señala que la mayor confianza que ahora tienen los inversionistas en el país podría aumentar la inversión extranjera de portafolio y eso quiere decir que entrarían más dólares que podrían presionar hacia una mayor revaluación del peso. Esto impone un desafío inmenso al gobierno: evitar que se afecten sectores tan sensibles a la tasa de cambio, como los exportadores.

Por su parte, Álvaro Tirado, de InterBolsa, afirma que hay que estar atentos pues esta calificación abrirá un espacio importante para que muchos fondos pongan sus ojos en Colombia, específicamente aquellos que solo toman posiciones fuertes en países con grado de inversión. "Podrían llegar importantes flujos a los portafolios, con lo cual se revaluaría más el peso".

La firma Citivalores resalta que ahora se abre una nueva oportunidad de compra para las acciones colombianas, pues hay un cambio muy favorable en las perspectivas.

Aunque hay que tomar un tiempo prudencial para saber cómo reaccionarán los inversionistas internacionales ante el grado de inversión para Colombia, la verdad es que ya se nota el optimismo. Las acciones locales con ADR en Estados Unidos -como Ecopetrol y Bancolombia- se han valorizado, al igual que los títulos de deuda pública (TES) con los cuales el gobierno financia el gasto. El presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, anotó que ahora se esperaría que la moneda colombiana se fortalezca más. De hecho el miércoles, una vez se conoció la determinación de S&P, el dólar cayó 30 pesos. El presidente de Analdex, Javier Díaz, cree que la buena noticia podría generar que los especuladores se animen a traer sus capitales al país, y en este sentido las autoridades del gobierno y el Banco de la República tendrán una tarea complicada para evitar que lleguen capitales golondrinas y presionen la tasa de cambio.

El ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, el funcionario más contento con esta noticia -era subdirector de Planeación Nacional en 1999 cuando el país perdió esta categoría-, reconoce que puede darse alguna presión en el tema cambiario, pero asegura que las medidas que desde octubre del año pasado adoptaron las autoridades monetarias del país han logrado evitar que la revaluación se profundice. De hecho, en los últimos seis meses el peso colombiano ha sido la divisa más devaluada en la región.

Lo cierto es que el gobierno tiene otro gran desafío: capitalizar esta buena noticia. Daniel Niño, de Bancolombia, cree que esta es una gran oportunidad para manejar políticamente en el Congreso las reformas que están en trámite o pendientes, como las regalías, la regla fiscal y las futuras reformas: tributaria y pensional. Dice que el gobierno tiene que procurar que estas grandes reformas no salgan aguadas del Legislativo. Es fundamental seguir enviando señales de orden fiscal a la comunidad internacional.

Lo cierto es que los analistas están de acuerdo en que el país merecía esta nota. Serfinco considera que hasta el momento las señales en el entorno macroeconómico y político muestran una alta probabilidad de que Colombia en el largo plazo continúe avanzando en su nivel de calificación. La firma Correval señala que S&P tuvo en cuenta el manejo económico realizado por el nuevo gobierno en medio de una significativa adversidad como la enfrentada a finales del año pasado, que inicialmente puso en riesgo en alguna medida el cumplimiento de las metas fiscales, pero que fue cubierta a través de varios decretos sin incrementar la deuda soberana. Para Corredores Asociados, el manejo fiscal y la expectativa de reducción planteada por el gobierno es ambiciosa, la mayor en la región, y esto pesó mucho en la decisión de la calificadora.

Hay un consenso entre los analistas de la firmas comisionistas de bolsa en el sentido de que para que se produzcan mejoras adicionales en la calificación es necesario poner en práctica las reformas legislativas que favorecen la posición fiscal en el largo plazo y también se requiere una mejora en la liquidez externa y un crecimiento económico mejor al estimado.

Ahora se espera que las otras dos agencias calificadoras, Moody's y Fitch, se unan a la decisión que tomó Standard and Poor's y retornen el grado de inversión a Colombia, que, según dice el exministro de Hacienda José Antonio Ocampo, el país nunca debió perder. "Las calificadoras lo que están haciendo es corrigiendo un error que cometieron, pues estuvieron 12 años equivocadas con el país".
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