Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2004/05/02 00:00

Un buscador con suerte

La compañía de Internet Google Inc. valorada en 25.000 millones de dólares, sale a bolsa en los próximos días. Es el negocio más esperado de los últimos tiempos.

Un buscador con suerte

La emoción que se vive por estos días en Sillicon Valley y Wall Street por la inminente salida de Google a la bolsa no es cualquier cosa. El buscador más utilizado en Internet podría estar próximo a realizar una oferta pública inicial de acciones (IPO por sus siglas en inglés) que puede convertirse en la mayor de la historia, según han informado los principales medios financieros del mundo como The Wall Street Journal, The Financial Times y el semanario The Economist. Todos ellos prevén el anuncio para fines de esta semana y señalan a Morgan Stanley y Credit Suisse First Boston como los bancos de inversión escogidos por Google para llevarle de la mano al altar de la bolsa. Después de haber superado con éxito una auditoría de la autoridad bursátil estadounidense, Securities and Exchange Commission (SEC), el popular buscador superó el último de los obstáculos que le quedaban para comerciar públicamente sus acciones. En el mundo de los negocios ser aprobado por la SEC es crucial cuando se va a salir a la bolsa, ya que certifica el cumplimiento de los requisitos de la Ley Sarbanes-Oxley, aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 2002 como respuesta a la ola de escándalos empresariales. Tras el guiño de la SEC, el jueves pasado los directivos de Google anunciaron que esperan alcanzar los 2.700 millones de dólares en el primer tramo de su oferta pública de acciones, lo que ha despertado un verdadero aluvión de noticias y cábalas sobre hasta dónde puede llegar a recaudar esta empresa en su primera salida. Tanta expectativa tiene una explicación lógica. Según los últimos cálculos, la valoración de Google ronda los 25.000 millones de dólares. Además es el buscador de mayor cuota de mercado en estos momentos en Internet. Se calcula que entre el 60 y el 80 por ciento de los internautas utilizan Google para realizar sus búsquedas. Prueba de ello son los 112 millones de visitas diarias que recibe el sitio, frente a los 42 millones de Yahoo!, su competidor más cercano. Pero no sólo en los círculos empresariales y tecnológicos la gente no para de especular y soñar. El diario The New York Times informó sobre la presencia de varios famosos que ya estarían listos a desembolsar una buena cantidad de dinero en acciones de Google. Entre ellos se destaca la presencia del golfista número uno del mundo, 'Tiger' Woods; la estrella de baloncesto de Los Ángeles Lakers, Shaquille O'Neal, el ganador del premio Nobel de la Paz Henry A. Kissinger y Arnold Schwarzenegger actor y actual gobernador de California. Con estas perspectivas, es comprensible la conmoción que se vive en Silicon Valley y Wall Street respecto a la salida de Google a la bolsa. De hecho, aquellos que tuvieron buen olfato para los negocios e invirtieron en el popular buscador hace unos años han multiplicado 1.500 veces su dinero. Tal es el caso de Andy Bechtolsheim, el primer inversionista que creyó en los cerebros detrás de esta idea, a quienes dio 200.000 dólares en 1998 y, si todo sale como espera, tendrá una participación en la bolsa cercana a los 300 millones de dólares. Aunque la compañía no ha dado ningún dato sobre su facturación -al día de hoy no tiene obligación de hacer públicas sus cuentas pues no cotiza todavía en el mercado de valores-, algunos expertos estiman que sus ventas rondan los 1.000 millones de dólares anuales y las ganancias se aproximan a los 300 millones de dólares. Ideas que pagan ¿Cómo llega una compañía a valer 25.000 millones de dólares en menos de 10 años? Arrancó en 1995, cuando dos candidatos a PhD del programa de informática de la Universidad de Stanford Sergey Brin, de 23 años, y Larry Page, de 24, se lanzaron a la aventura de crear un buscador más sofisticado para encontrar el sitio correcto. Usando complejas fórmulas matemáticas desarrollaron una tecnología llamada PageRank (Bringing Order to the Web), que consiste en determinar la importancia de un sitio a través de un análisis de todas las otras páginas que se relacionan con él. No sólo las cuenta sino que las mira por dentro y las categoriza. Así algunas son desechadas porque encuentra otras más importantes. En 1998 Brin y Page conocieron a Andy Bechtolsheim (cofundador de Sun Microsystems y vicepresidente de Cisco Systems), quien les dio un cheque por 200.000 dólares. Con esa plata abrieron su propia empresa en Palo Alto, California, a la que nombraron Google Inc., por su parecido con la palabra 'googol', que en inglés se usa para referirse a la cifra '10 elevado a la 100' (un 1 seguido de 100 ceros; el número de enlaces que aspiran tener algún día). Desde entonces la fama de Google ha crecido como arroz. Y su única arma de mercadeo ha sido el boca a boca, gracias a la satisfacción de los usuarios que le hacen propaganda. Para la mayoría de ellos la clave principal de su éxito ha sido la precisión de las búsquedas, además del amplio número de páginas web almacenadas en su sistema (más de 4.000 millones). La popularidad de Google ha llegado a tal punto que muchas personas hablan de 'googlear' (googling) cuando van a buscar información en la red. En 2003, para no ir más lejos, atendió más de 55.000 millones de búsquedas (1.700 por segundo). Su principal fuente de ingresos es la publicidad. Desde el año 2000, Google comenzó a incluir los llamados 'enlaces patrocinados' junto a los resultados de las búsquedas. Se trata de enlaces a páginas cuya temática es la misma que la de la búsqueda que está realizando el usuario. Los anunciantes solamente pagan cuando el internauta hace clic sobre el enlace. Otra parte de sus ingresos provienen de los acuerdos que han cerrado con responsables de sitios web para insertar propaganda contextual dentro de sus páginas. Así por ejemplo, la publicidad de Google, además de poder contemplarse en los resultados del buscador, es vista en cientos de millones de páginas, como las de los sitios de AOL o el Washington Post. Se calcula que en 2003 Google obtuvo casi 1.000 millones de dólares por este concepto. Se trataría del 25 por ciento del mercado de la publicidad en Internet, y se estima que esta cifra se multiplique por tres en los próximos cuatro años. Según la propia compañía, el número de anunciantes supera los 150.000. ¿Para qué necesita entonces salir a bolsa? La misma razón por la que cualquier empresa acude al mercado de valores: conseguir nuevas fuentes de financiación. Google pretende aumentar su dinero en efectivo para afrontar los inminentes retos que se le acercan. El principal: competir tecnológicamente con dos gigantes de las nuevas tecnologías, como son Yahoo! y Microsoft. Yahoo! ha visto cómo su cuota de mercado en el sector de las búsquedas en Internet ha disminuido considerablemente a favor de Google, y durante los últimos meses está haciendo innumerables esfuerzos para recuperar su espacio. Así por ejemplo, ha comprado diversas compañías dedicadas a las tecnologías de búsqueda, como Altavista, All The Web, Inktomi u Overture. Tras estas adquisiciones Yahoo! puede convertirse pronto en un peligroso enemigo. Además está Microsoft, que anunció el próximo lanzamiento de un buscador -mucho más potente que el actual- para hacerse con parte del jugoso pastel de las búsquedas en Internet. Según proyecta el banco de inversiones Piper Jaffray, el mercado de búsquedas crecerá de forma exponencial en los próximos tres años, al pasar de 1.700 millones de dólares en 2003 a 7.000 millones en 2007. Parece que Google se ha dado cuenta de todo esto, y no está dispuesto a que ni Yahoo! ni Microsoft le roben el protagonismo. Por ello necesita financiación, y la salida a bolsa es un buen lugar para conseguirla. Cautela, ante todo Aunque ya suenan las campanas de gloria por el entusiasmo generalizado de la salida a bolsa de Google y se escuchan voces de augurio de que este es el primer soplo de una nueva burbuja en el negocio de Internet, algunos analistas financieros se muestran preocupados. En el centro de atención están las alertas lanzadas por The Economist, que ha señalado la debilidad del modelo de negocio de Google. El semanario británico recuerda que a diferencia de Yahoo -un portal con varios modelos de negocio en uno-, Google! depende exclusivamente de su poder en el mercado de las búsquedas y, como cualquier poder basado en la tecnología, sigue expuesto a que otro par de genios, como lo fueron en su momento Brin y Page, inventen un producto que los supere. Al tratarse de un mercado muy poco maduro, no hay que descartar que en efecto aparezca un nuevo jugador en este sector que, apoyado en una nueva e innovadora tecnología, derrote a los líderes actuales. Al parecer los creadores de Google se han dado cuenta de ello y quizá por eso andan de cabeza desarrollando proyectos, como el nuevo servicio de correo electrónico Gmail, la mejora de la tecnología de la publicidad contextual de AdSense, el desarrollo de las búsquedas locales, el acceso mediante dispositivos inalámbricos, el servicio Froogle de búsqueda de artículos online o su reciente incursión en el mundo de las redes para socializar. Para que Google pueda competir en igualdad de condiciones con sus rivales, tendrá que perder la imagen de 'Internet puro' que le ha dado reconocimiento hasta el momento y evolucionar hacia un portal multifacético. Pero sobre todo, deberá acostumbrarse a lo que significa estar en la bolsa de valores: dar explicaciones cada trimestre a los accionistas. Porque una cosa es ser la empresa in de la red y otra bien distinta, tener que dar información a los analistas financieros. Cuando una empresa sale a bolsa las cosas cambian. Una vez en el mercado de valores, lo que cuenta son los resultados. Sobre todo si, como se plantea, el precio de salida de la acción estaría calculado sobre una valoración de la compañía de 25.000 millones de dólares. Muchos pueden apostarle ahora a comprar acciones de Google, pero pronto van a exigir un retorno que diga que su inversión valió la pena.

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