Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1992/08/17 00:00

¿UN NUEVO APRETON?

Según los primeros balances, los ajustes por inflación tienden a reducir las utilidades empresariales, sobre todo las del sector financiero.

¿UN NUEVO APRETON?


LAS UTILIDADES DEL BANCO INDUSTRIAL Colombiano en el primer trimestre del año fueron de 3.000 millones de pesos, pero hubieran podido ser de 5.000 millones. Y las del conjunto del sistema bancario sin contar la Caja Agraria fueron de 39.000 millones, habiendo podido ser de 48.000 millones. Todo como resultado de la aplicación, por primera vez en Colombia, de un método que incluye los llamados "ajustes por inflación" en la contabilidad de las empresas.
Para nadie era un secreto en el país que la inflación producía una grave distorsión en la información financiera de las empresas y que mientras más alto era el aumento en el nivel de precios de la economía, menor era el grado de confiabilidad de los balances y de los estados de pérdidas y ganancias de las compañías. Pero poco se había hecho por corregir esa situación. A lo máximo que se había llegado era a presentar avalúos de algunos activos acompañando los informes financieros y a utilizar sistemas de depreciación flexibles con el fin de mantener algún tipo de contacto entre las cifras contables y la realidad comercial de las empresas.
Después de largas discusiones, sin embargo, y tomando como base de inspiración la experiencia chilena, el Gobierno nacional expidió en 1988 los decretos 2681 y 2682 para introducir el sistema de ajustes por inflación en Colombia. Pero decidió que sólo sería aplicable a partir de 1992, con el fin de darles a las empresas un tiempo adecuado para prepararse. Y el año pasado, con dos nuevos decretos, reglamentó lo relacionado con el título correspondiente del Estatuto Tributario y le dio vía libre al nuevo esquema.
En definitiva, se adoptó un sistema de ajustes integrales por inflación que busca actualizar el valor nominal de los activos y pasivos no monetarios y el patrimonio de las empresas, de tal manera que reflejen los incrementos en su valor debidos a la pérdida de poder adquisitivo del peso, En palabras del propio Gobierno, "desde el punto de vista contable el ajuste por inflación busca reflejar la situación económica real de las entidades, al tiempo que desde el punto de vista fiscal pretende crear una base gravable más acorde en la realidad".
De antemano se sabía que modificar el valor de los activos, los pasivos y el patrimonio de, las empresas tendría un efecto sobre su contabilidad. Pero no era fácil precisar su dirección. Por que de acuerdo con el esquema elegido, los ajustes sobre activos no monetarios se debían considerar como ingresos un edificio cuyo precio se actualiza de acuerdo con la inflación, aumenta los activos totales de la empresa y los ajustes a los pasivos o al patrimonio debían cargarse como egresos porque aumentan las deudas y disminuyen la utilidad. En consecuencia, el efecto final dependería en buena parte de la estructura financiera de la empresa.
Hoy ya se están viendo los primeros resultados. Y aunque todavía es difícil generalizar, hasta el momento el esquema parece afectar de manera más fuerte al sector financiero. En los bancos y demás entidades financieras los activos no monetarios son muy pequeños en comparación con el total de los activos y, por consiguiente, los ajustes tienen un gran efecto de pérdida.
Eso explica que la mayoría de las entidades tiendan a mostrar utilidades inferiores a las de los años anteriores. Lo que no es necesariamente malo pues implica que tendrán que pagar menos impuestos, distribuir menos utilidades y capitalizarse más.
Hay otros aspectos del ajuste, en cambio, que sí pueden resultar perjudiciales para las empresas, y en particular para las del sector financiero. Sobre todo en este primer año de aplicación.
Uno de ellos es la relación entre ajustes por inflación y valorizaciones, que son dos operaciones distintas pero íntimamente relacionadas.
Mientras la primera es la simple reexpresión de un monto monetario y el valor ajustado no necesariamente corresponde al valor comercial, las valorizaciones aparecen en el balance en una etapa posterior y son iguales a la diferencia que resulte entre el costo ajustado del bien y su precio de mercado, el cual se determina con el avalúo comercial en el caso de los bienes inmuebles y con el valor intrínseco que resulta de dividir el patrimonio por el total de la emisión en el caso de las acciones. La diferencia es particularmente importante para el sector financiero puesto que las entidades sometidas a la vigilancia de la Superintendencia Bancaria tienen la obligación de efectuar un análisis de riesgo sobre sus inversiones en junio y diciembre de cada año. Para efectuar ese análisis, dichas entidades comparan el valor de las inversiones ajustado a esas fechas con el valor intrínseco que aparece en el último balance definitivo de las empresas. Y como la ley sólo obliga a las empresas del sector real a presentar balances definitivos una vez al año, lo normal es que el valor intrínseco corresponda al balance del año inmediatamente anterior. Los valores intrínsecos de diciembre 31 de 1991, en particular, corresponden a balances que no están ajustados por inflación y que, por ende, van a ser menores, en general, que los valores en libros ajustados por la entidad que realizó la inversión.
El efecto práctico es que en los balances de junio de este año se va a comparar un valor ajustado contra un valor intrínseco no ajustado y es muy posible que el primero resulte superior al segundo. Y en ese momento se va a producir una desvalorización que, de acuerdo con las normas vigentes, tendrá que ser cubierta con una provisión.
Pero esta no será equivalente a la diferencia entre los dos valores, sino que, por exigencia de la Superintendencia, si el valor intrínseco es inferior al ajustado hasta en un 30 por ciento las entidades deberán crear una provisión equivalente a por lo menos el 20 por ciento del total de la inversión.
Supongamos, por ejemplo, que una entidad financiera invirtió 100 millones de pesos en acciones de una empresa "X" al precio de cierre de diciembre del año pasado, que fue de 95 pesos.
Con dicha inversión, tendría un paquete de un millón 52 mil acciones. Pero como el valor intrínseco de cada acción, de acuerdo con el balance de la empresa al cierre del año anterior, era de 105 pesos, el paquete de acciones costaría en realidad 110 millones 526 mil pesos. Un semestre después, al ajustar el valor de adquisición de las acciones de acuerdo con el índice de inflación certificado por el Gobierno del 16.17 por ciento el precio de cada una sería de 110 pesos co 36 centavos, lo que arrojaría un valor total del paquete accionario de 116 millones 98 mil pesos.
Al comparar el valor ajustado de las acciones con su valor intrínseco ue no se podría modificar, porque a esas alturas a la empresa "X" no se le ha exigido un balance definitivo la entidad financiera enfrentaría una desvalorización de cinco millones 600 mil pesos en su paquete accionario. Pero como de acuerdo con la Superintendencia Bancaria, la provisión mínima requerida es del 20 por ciento del costo de la inversión, que fue de 100 millones de pesos, la entidad tendría, que aprovisionar en realidad 20 millones de pesos. Esa provisión afectaría doblemente la utilidad de la compañía, no sólo porque su monto es superior a la desvalorización, sino porque además no es deducible para efectos tributarios. Esto se debe a que todavía existen diferencias entre la Superintendencia Bancaria y la Administración de Impuestos y no todos los ajustes se aceptan para efectos fiscales.
Pero ese no es el único aspecto que tiene preocupadas a las empresas financieras.
Otro, de naturaleza mucho más técnica y menos comprensible para los profanos, es la reducción en las valorizaciones, que en su condición de capital secundario permiten aumentar el llamado patrimonio técnico de las entidades. Esta es una figura contable que adquirió gran importancia en la banca moderna, pues de acuerdo con las normas vigentes es la que determina la posibilidad de crecimiento de los activos de una entidad financiera.
El Acuerdo de Basilea, que es la convención internacional sobre manejo de entidades financieras, y al cual se acogió Colombia, dice que dichas entidades se deben evaluar teniendo en cuenta la relación que existe entre el conjunto de sus activos ponderados de acuerdo con un índice relacionado con su liquidez y el patrimonio técnico ue es el resultado de la suma del capital, tanto primario como secundario, las reservas, las utilidades retenidas y algunos otros factores. De acuerdo con las normas actuales, los activos ponderados según el riesgo no pueden superar en más de 12 veces el patrimonio técnico. El ajuste del activo normalmente incrementa la utilidad de la compañía y, por ende, el patrimonio. Pero ese efecto queda contrarrestado en gran parte por la reducción de las valorizaciones, que forman parte del capital secundario.
Con el régimen de ajustes por inflación surgió, por otra parte, un concepto de fundamental importancia: el de la utilidad real. Hasta ahora muchas empresas habían venido tributando y distribuyendo utilidades nominales y no reales. En el sector financiero, esto había contribuido a que las entidades se descapitalizaran o, por lo menos, a que no incrementaran su patrimonio de acuerdo con la pérdida de valor de la moneda. Lo curioso de esto es que en un país donde evadir impuestos es una práctica común, lo lógico sería sorprenderse ante la queja del sector de que sus utilidades se van a ver reducidas y de que tendrán que pagar menos impuestos. Pero resulta que en este sector las cosas son diferentes a lo que ocurre en otros campos, pues en él es muy común la práctica de consolidar balances y hacer un ranking por utilidades. Por eso, para una entidad financiera no poder mostrar un aumento de utilidades es un problema. Y el caso es más grave para algunas entidades que han presentado pérdidas en el curso de este año por su alto patrimonio. Claro está que, por estar en un período de transición, no se pueden comparar los balances de este año con los del año pasado, puesto que se pueden presentar distorsiones.
Hay, finalmente, otro efecto de los ajustes por inflación del cual se quejan las entidades del sector financiero: que acaban con el premio tributario al endeudamiento en el sector productivo. Las empresas sólo van a poder deducir el costo real de los intereses y, en consecuencia, el tratamiento fiscal desfavorece el endeudamiento. Esto va a producir un estímulo a la capitalización de las empresas y una reactivación del mercado accionario, lo que le implica mayor competencia para los bancos.
Eso, sin embargo, puede ser muy sano para el sector productivo y para el país.
Por ende, y al final, también para los bancos.
Y eso no es, según los defensores del régimen, el único aspecto positivo.
Además de que, por fin, se podrá trabajar sobre cifras reales, su argumento principal consiste en que en el terreno financiero las entidades valen por la caja que producen, y al tener menos egresos tributarios tendrán mayor flujo de caja disponible y, por ende, serán más atractivas para compradores potenciales. Lo paradójico es que mientras aparentemente se deteriora la situación contable, se mejora la financiera.
Además, y en la medida en que con la apertura económica se aumentan los riesgos comerciales, será conveniente para la empresa privada disminuir el riesgo financiero, pues la convivencia de los dos riesgos puede ser muy peligrosa. Este fenómeno va a generar mayor competeneia entre las entidades financieras, una demanda de crédito diferente y una apetencia por el endeudamiento distinta. Eso va a obligar a las entidades financieras a pensar en productos de crédito y en servicios financieros diferentes. Y el beneficiado será el consumidor.
IMPACTO DE LOS AJUSTES POR INFLACION EN LOS ESTABLECIMIENTOS
DE CREDITO MARZO DE 1992
ACTIVOS PASIVOS PATRIMONIO MILL.PESOS
UTIL.ACUM. CON AJUS.INFL.
BANCOS (1) 6.941.225 6.178.264 762.962 39.179
CORP.FINAN.(2) 1.199.975 1.002.963 197.012 17.324
CIAS.FINAN.
COMERC.(3) 2.742.061 2.610.912 131.149 9.969
CIAS.FINAN.
COMERC.(4) 670.136 586.157 83.979 2.540
ORG.COOP. 121.365 95.132 26.232 127
SUBTOTAL 11.674.762 10.473.428 1.201.334 69.139
INSTIT.OFI.
ESPEC.(5) 2.429.497 1.801.359 628.139 14.608
TOTAL SIST. 14.104.260 12.274.787 1.829.472 83.747

SIN AJUSTES POR INFLACION

BANCOS 6.921.486 6.178.264 743.223 47.729
CORP.FINAN. 1.194.798 1.002.963 191.835 19.782
CORP.AHORRO Y
VIVIENDA 2.737.432 2.610.912 126.519 12.499
CIAS.FINANC.
COMERCIAL 668.021 586.157 81.864 6.440
ORG.COOP. 121.088 95.132 25.955 1.280
SUBTOTAL 11.642.825 10.473.428 1.169.397 87.751
INS.OFIC.
ESPECIALES 2.429.049 1.801.359 627.690 53.303

TOTAL SISTEMA 14.071.874 12.274.787 1.797.087 141.054
Fuente:Balancas en proceso de revisión.
(1) Sin Caja Agraria,(2) sin IFI,Transporte y Turismo,(3)sin BCH,(4) Sin Prisa, Crecer y Credinver, (5) Comprende: FEN, Finagro, Bancoldex, Findeter.




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