Jueves, 23 de febrero de 2017

| 1991/03/25 00:00

UN PAIS AL PORTADOR

Diez mil millones de pesos que se mueven a diario en buses y busetas llevan a la creación de un Depósito Central de Valores.

UN PAIS AL PORTADOR

Diariamente, medio centenar de mensajeros recorre las calles de Bogotá, Medellín y Cali, con valijas llenas de títulos, cuyo valor supera los 10 mil millones de pesos. En la mayoría de los casos viajan en buses y busetas. No van armados ni llevan un guardaespaldas que los proteja.
El manejo cotidiano de papeles al portador por las calles de las grandes urbes alcanzó tal magnitud, que las autoridades, las empresas del sector financiero y las bolsas de valores pusieron el grito en el cielo y exigieron la creación de un Depósito Centralizado de Valores, para manejar los títulos con mayor seguridad.
La idea encontró muchas resistencias. Pero después de muchos ires y venires, el jueves pasado se protocolizó un acuerdo entre las bolsas de valores y la Asociación Bancaria para crear la sociedad administradora del organismo.
En la actualidad, el procedimiento de transporte de un título comprometido en una compraventa de bolsa es engorroso e inseguro. Si alguien quiere vender, por ejemplo, un CDT o un certificado de cambio, llama a su comisionista para ordenar la operación por bolsa. Una vez logra la transacción, un mensajero del intermediario bursátil viaja hasta la oficina del inversionista vendedor y transporta el papel hasta la sede de la sociedad comisionista. Una vez registrado el título, lo lleva hasta la Bolsa para acreditar la operación. A su vez, la Bolsa lo entrega a un mensajero de la firma comisionista compradora, quien lo conduce a su sede. Allí se registra y sólo entonces es enviado a la oficina del inversionista comprador.
Los riesgos que se corren con tanto movimiento resultan evidentes. En 1987, un mensajero de la firma Servicios Bursátiles (que sería liquidada tras el escándalo de

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