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| 3/16/1998 12:00:00 AM

UN PASO ATRAS

El repliegue de ING Barings en Colombia afecta las perspectivas de las bolsas del país.

El miercoles y jueves de la semana pa-sada las bolsas colombianas tuvieron dos de sus peores días en lo que va corrido de este año. El índice de la Bolsa de Bogotá cayó un 4,8 por ciento, mientras que el de la de Medellín bajó 5 por ciento. Este hecho sorprendió a todos los observadores, toda vez que el jueves pasado el índice Dow Jonesde la Bolsa de Nueva York _cuyos resultados con frecuencia inciden sobre los de Colombia_ alcanzó niveles récord por tercer día consecutivo. La mayor parte de los analistas atribuyó la caída a la incertidumbre cambiaria que mantiene al dólar pegado al techo de la banda. Aunque esta situación sin duda afectó la actividad bursátil, hubo otro hecho que ha pasado casi inadvertido y que tuvo un impacto sustancial sobre el precio de los títulos: la disolución del equipo de análisis y corretaje de acciones de ING Barings en Colombia.
El miércoles a las siete de la mañana hora colombiana, los analistas de ING Barings en Bogotá se enlazaron como de costumbre con sus colegas de Nueva York y otras capitales latinoamericanas por vía telefónica para realizar su teleconferencia diaria sobre las perspectivas de los mercados bursátiles regionales. Sin embargo, antes de que cualquiera de ellos pudiera musitar palabra, el director de ventas de acciones para América Latina, John Parker, les anunció desde Nueva York que el comité ejecutivo del ING Bank en Amsterdam había tomado la decisión de eliminar su planta de analistas y corredores en todos los mercados de la región y varios mercados asiáticos y que por lo tanto la unidad quedaba inmediatamente disuelta y sus contratos de trabajo revocados. Decisiones radicales como ésta no son extrañas en Wall Street, donde las personas valen exactamente lo que producen. No obstante, la noticia cayó como un baldado de agua fría sobre los participantes en la conferencia que en los últimos años habían conformado uno de los mejores equipos de análisis de acciones de la región. El resultado: la eliminación en cuestión de minutos de cerca de 140 puestos de trabajo desde Nueva York hasta Buenos Aires.
En palabras de Bernardo Vargas, presidente de ING Barings en Colombia, "la decisión se vio motivada por consideraciones de rentabilidad. La organización de análisis y corretaje de ING Barings, con oficinas en siete países de la región, era extremadamente costosa y no se justificaba con base en el volumen de negocios de banca de inversión que estaba generando. Sin embargo, es importante aclarar que la firma no se ha salido del negocio de acciones en Latinomérica y que seguirá operando en estos mercados desde Nueva York a través de un equipo más reducido". Aunque Vargas reconoce que la crisis asiática y su impacto sobre los flujos de fondos hacia los mercados emergentes incidió en la decisión, ésta no se debió, como lo afirmó The Wall Street Journal, a presuntas pérdidas bursátiles.
Lo que es claro es que las implicaciones de la noticia seguirán haciéndose sentir en el mercado bursátil colombiano. En primer lugar, la oficina de ING Barings en Bogotá manejaba una porción muy importante del volumen transado en las bolsas nacionales. Según estimativos de un corredor consultado por SEMANA, aunque la firma no tenía puesto de bolsa propio y ejecutaba transacciones para sus clientes y su portafolio propio a través de otras empresas, canalizaba cerca del 60 por ciento de la inversión extranjera en acciones en el país _lo que representa casi un 30 por ciento del total del volumen transado en las bolsas colombianas_.
Aunque ING Barings seguirá activa en el mercado desde Nueva York y muchas firmas locales y extranjeras seguramente estarán asediando ahora mismo a sus clientes para arrebatarles negocios, la verdad es que la mayoría de los observadores coinciden en que, al menos en el corto plazo, la liquidez de las bolsas colombianas se verá negativamente afectada.

El poder del análisis
La otra consecuencia importante de la reestructuración de ING Barings es que se pierde una de las mejores fuentes de análisis e información sobre el mercado bursátil colombiano. Desde 1992 Barings y su sucesor ING Barings _el banco holandés ING adquirió la firma de banca de inversión británica Barings después de la resonada quiebra de ésta en 1995_ han sido distinguidos todos los años por la prestigiosa revista Institutional Investor como el mejor equipo de análisis de acciones colombianas. La información que publicaba regularmente la firma sobre las principales empresas que cotizan en las bolsas colombianas constituía una de las bases más importantes para la toma de decisiones de inversión en Colombia por parte de los fondos extranjeros y con frecuencia movía el mercado.
Una muestra de esta influencia es que muchos atribuyen parte de la caída de más del 4 por ciento de las acciones de Bavaria y Valores Bavaria el pasado miércoles a la noticia de ING Barings, pues la firma tenía a estas dos acciones en su lista de recomendadas. Según un corredor de una importante firma neoyorquina que pidió no ser identificado, "Barings fue la primera casa de bolsa internacional en montar el negocio de análisis y corretaje de acciones a nivel local en los mercados latinoamericanos. Por este motivo, lo que sucedió es una pérdida importante, particularmente para países con bolsas pequeñas como Colombia que tienen poco cubrimiento de análisis desde Nueva York y pocas acciones transando en el exterior".
Apesar de que la firma seguirá cubriendo las bolsas del país desde el exterior, la verdad es que la pérdida de presencia a nivel local seguramente incidirá en el alcance y profundidad del cubrimiento de acciones colombianas. Después de todo el mercado nacional sólo representa aproximadamente un 3 por ciento de la capitalización bursátil de América Latina y un nivel aún inferior del volumen transado en las bolsas regionales. Por este motivo, lo ocurrido la semana pasada es sin duda preocupante para un mercado que como el colombiano es poco líquido y acusa una grave carencia de información bursátil seria y oportuna.
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