Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1999/11/01 00:00

UNOS DOLARITOS

Por cuenta del éxodo de colombianos al exterior están entrando millones en giros y <BR>remesas al país.

UNOS DOLARITOS

La siguiente conversación se oye en Colombia un millón y medio de veces al año:
"¿Aló, abuelita? Ya puede ir a recoger la plata que le acabo de mandar". La razón: el envío de
dinero de colombianos que residen en el exterior a sus familias en Colombia a través de los giros
que se hacen diariamente desde distintos lugares delmundo. Con el éxodo creciente de colombianos
en los últimos años este mecanismo se ha convertido en un canal muy importante en el envío de
efectivo hacia Colombia.
De acuerdo con un estudio realizado por la firma César González Muñoz & Asociados los giros
pasaron de 870.000 en 1997 a 1,5 millones en 1998, lo que significa un crecimiento de 70 por ciento
anual. Si se aplica este crecimiento a la cifra del año pasado, en 1999 se realizarían 2,5 millones de
giros. Y la cifra podría ser aún mayor si se tiene en cuenta que, de acuerdo con los últimos
estimativos, en este año se sumarán cerca de 300.000 colombianos a los 2,4 millones que, según
cifras oficiales, residen ya en el exterior.
El mismo estudio señala que las transferencias de divisas del exterior se han convertido en un
creciente generador de reservas: se calcula que durante 1998 ingresaron al país por este concepto _y
a través de las casas de cambio_ unos 500 millones de dólares, mientras que en 1996 sólo habían
ingresado 190 millones. Los giros pasaron de representar 1,8 por ciento de las exportaciones
totales registradas en la balanza cambiaria en 1996 a 4,6 por ciento en 1998. Y como proporción de
las exportaciones no tradicionales pasaron de 4,1 por ciento a 9,2 por ciento.

GIROS VITALES
La participación de las transferencias dentro de la balanza de pagos no es tan importante en Colombia
como en otros países de la región. En El Salvador, por ejemplo, los giros fueron equivalentes a 84
por ciento del total de las exportaciones de bienes realizadas por ese país en 1997. Pero alcanza
ya la proporción de un país como México, que tiene una enorme población al otro lado de la frontera.
Es posible, además, que la cifra que llega por ese concepto a Colombia sea todavía mayor pues las
casas de cambio no son las únicas entidades que hacen este tipo de operaciones. Aunque las cifras
no son exactas hay estudios que calculan que a través del sistema financiero tradicional entran a
Colombia 1.200 millones de dólares por concepto de giros. Esta cifra es equivalente a 0,8 por ciento del
total de 16.000 millones de dólares que maneja el sector financiero por concepto de transferencias y
que incluyen, además del dinero que termina en manos de familias colombianas, pagos por
exportaciones y turismo, entre otros.
Los servicios que prestan los dos tipos de intermediarios difieren de muchas formas. Una de ellas
es el costo, pues una transferencia a través de un establecimiento de crédito es más cara, en
tiempo y dinero, que un giro que se realiza utilizando las casas de cambio. El procedimiento de
éstas últimas no solamente es bastante sencillo sino que no cobran comisión ni a la persona que
envía el dinero ni a la persona que lo recibe. Otra diferencia fundamental es el valor promedio de cada
una de las operaciones: mientras que las casas de cambio manejan en promedio 400 dólares por
operación, los bancos manejan entre 1.000 y 2.000 dólares por giro.

¿Y el negocio?
En el caso de los bancos los giros son un componente _no muy significativo_ de sus operaciones
internacionales. En el de las casas de cambio son fundamentales. Y es de ellas que derivan la mayor
parte de sus ingresos. No de los cargos por intermediación _pues las casas de cambio no cobran
comisión sobre los giros_ sino de la compra y venta de divisas. Su negocio es comprar barato y vender
caro. Por cada dólar que deposita una persona en el exterior para hacer un giro el intermediario se
gana entre 50 y 100 pesos.
En los últimos años el negocio ha sido muy rentable. El margen bruto de operación de las casas
de cambio como porcentaje de la tasa representativa de mercado _el precio oficial del dólar_ ha
subido sistemáticamente y está muy por encima del de los bancos (ver gráfica). Esto ha llevado a
que el número de establecimientos autorizados en el país haya pasado de cuatro en 1996 a 14 en
1999 y a que el número de oficinas se haya multiplicado de 11 en 1996 a 257 en este año.
Pero estas rentabilidades no son gratuitas y reflejan los riesgos que enfrentan las casas de cambio al
realizar sus transacciones. Uno de ellos es el riesgo de no pago por parte de los corresponsales
extranjeros, pues las casas de cambio entregan el dinero en Colombia antes de que su cuenta en
el exterior sea acreditada. Esto significa que si la entidad receptora de las divisas en el país de origen
no puede o no quiere pagar los intermediarios colombianos se quedan con un faltante de caja
importante.

Dime con quien andas
Otro riesgo _tal vez el más peligroso_ es que sean utilizadas para el lavado de activos. Esto, sin
embargo, es cada día más difícil, pues en los últimos años se han diseñado una serie de controles
muy estrictos para impedir ese tipo de actividades. En primer lugar, se han desarrollado mecanismos
para identificar a las personas que realizan y reciben los giros con un gran esfuerzo por parte de las
casas de cambio, dado su tamaño y su escala de operación. En segundo lugar, las casas de cambio
solamente trabajan con corresponsales extranjeros debidamente autorizados y mantienen un estrecho
contacto con los organismos de control del Estado. Y, finalmente, el hecho de que el monto de los
giros que se realizan a través de estas entidades sea tan bajo hace muy costoso lavar divisas si se
utiliza este mecanismo.
Las más interesadas en que este tipo de cosas no sucedan son, además, las propias casas de
cambio. Y según el estudio de González Muñoz y Asociados, no sólo son conscientes de ello sino
que están diseñando una estrategia para cambiar la percepción de la cual gozan entre las autoridades
y la sociedad colombianas. Saben con claridad que mejorando su nombre podrán aprovechar de mejor
manera un negocio que no solamente resulta muy lucrativo sino que tiene todos los elementos
necesarios para crecer en importancia en los años venideros.

Opiniones de un experto
Cesar Gonzalez, ex presidente de la Asociación Bancaria de Colombia, elaboró un estudio sobre las
casas de cambio plenas en Colombia. SEMANA habló con él sobre el tema de las transferencias.
SEMANA: ¿A qué se debe el aumento de los giros del exterior en los últimos años?
Cesar González: No se sabe a ciencia cierta, pues las estadísticas disponibles corresponden a los
últimos cuatro años, desde que se crearon las casas de cambio plenas. Y es difícil saber qué ocurría
con el volumen de los giros antes de esa fecha, razón por la cual lo que puede estar pasando es un
fenómeno de sustitución de métodos. No obstante, dada la situación que vive el país, es muy probable
que haya aumentado la emigración, que es la principal causa detrás del aumento de los giros.
SEMANA: ¿Cree usted que las transferencias desde el exterior pueden llegar a ser tan importantes
como en otros países de la región, como El Salvador? ¿Por qué?
C.G.: No creo que lleguen a ser tan importantes en términos relativos. La verdad es que la emigración
de El Salvador hacia Estados Unidos tuvo unas características muy propias, vinculadas al
proceso de guerra civil que produjo una explosión de emigrantes en muy pocos años. Por otro lado, el
tamaño de la economía salvadoreña es menos de la décima parte de la economía colombiana, razón
por la cual el peso de las transferencias allá es tan grande. Esto no quiere decir que en Colombia no
sean importantes, pues la realidad que muestran las cifras es que las transferencias son
fundamentales desde el punto de vista económico, social y político. Este es un fenómeno que hay que
reconocer, facilitar y promover.
SEMANA: Mucha gente identifica el mercado del dólar de casa de cambio con el lavado de activos.
¿Qué tan estrecha es esta relación?
C.G.: El año pasado hubo más de 1,5 millones de giros atendidos por las casas de cambio plenas. Y
una mirada objetiva del asunto conduce a pensar que lavar dinero por este mecanismo es un proceso
muy costoso y requiere una gran administración. Por otro lado, la evidencia que existe no apunta a
confirmar ninguna relación. Adicionalmente, las casas de cambio plenas han adoptado controles, que
van más allá de los exigidos por la ley, para evitar el lavado de activos. Hay entonces que hacer una
labor pedagógica para que las autoridades y la gente comprendan que las casas de cambio son un
negocio legítimo y presente en el país.

Calidad de exportación
La importancia de las transferencias no radica tan sólo en la participación dentro del volumen del total
de negociaciones con el exterior sino que también tienen la ventaja de que son de alta 'calidad'
desde el punto de vista de la balanza de pagos. Esta calidad se desprende del hecho de que las
remesas se pueden entender como un pago que hace el resto del mundo al país por la
exportación de mano de obra y trabajadores nacionales, lo cual las convierte en una especie de
salario para las familias que las reciben. Como tal, estos recursos aumentan la demanda
agregada interna de manera directa, lo que se traduce en un aumento casi instantáneo de la
capacidad de consumo e inversión de toda la economía.
Los dineros provenientes de la exportación del trabajo en muchos casos vienen con destinación
específica, pues los colombianos que giran estos recursos desde el exterior muchas veces especifican
claramente en qué se deben gastar. El gasto más común es en educación.

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