Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1996/04/29 00:00

VECINOS Y AMIGOS

LA CRECIENTE INTEGRACION COMERCIAL ENTRE COLOMBIA Y ECUADOR DEMUESTRA QUE ESTE PAIS ES UNO DE LOS MEJORES MERCADOS QUE HOY TIENEN LOS EMPRESARIOS NACIONALES.

VECINOS Y AMIGOS

Por estos días los empresarios co-lombianos de la aviación andan con los pelos de punta por el inicio de operaciones de la aerolínea estadounidense Continental entre Nueva York, Bogotá y Quito. Su nerviosismo obedece a que la inclusión de Quito hace el trayecto mucho más atractivo. El volumen de pasajeros hacia Ecuadorha aumentado en forma significativa, tanto que cinco compañías ya tienen vuelos diarios. Esa frecuencia permite que el viajero pueda ir y volver a Bogotá en menos de 24 horas.Y si en alguien están pensando las compañías de aviación cuando abren estas rutas, es en los hombres de negocios. El incremento de las relaciones comerciales entre Colombia y Ecuador ha sido de tal magnitud que las empresas transportadoras apenas están satisfaciendo la demanda existente. De acuerdo con datos del Ministerio de Comercio Exterior, las exportaciones de Colombia a Ecuador se triplicaron en apenas cuatro años al pasar de 126,5 millones de dólares en 1991, a 419,5 millones de dólares el año pasado. Pero tal vez lo más importante de las ventas al vecino país es que la mayoría de ellas son bienes manufacturados, situación que algunos analistas como el director de la Cámara colombo-ecuatoriana, Guillermo Gómez Téllez, consideran un excelente signo: "el futuro de las relaciones comerciales entre los dos países están en el intercambio de bienes industriales". Este aumento en el volumen de las exportaciones a Ecuador obedece en buena parte al empeño que los empresarios nacionales han puesto para aprovechar las ventajas arancelarias del Pacto Andino, la cercanía entre los dos países y el prestigio de que gozan los productos colombianos. Su interés es de tal magnitud que muchos tratan el mercado ecuatoriano con las mismas estrategias que el local: muchas compañías han abierto oficinas de representación en el vecino país y mantienen un contacto permanente con sus clientes. Algunas firmas han ido más allá. Carvajal, por ejemplo, ha montado subsidiarias. Seguros Colmena se asoció con el Banco Pichincha para fundar Seguros Pichincha e introducir los servicios de banca-seguros. Propal, por su parte, realizó una alianza para agilizar el mercadeo de sus productos: la empresa vallecaucana le vende buena parte de sus exportaciones a la convertidora de papel Supapel Ecuador, una filial de la firma caleña Supapel. En otros casos la incursión simultánea de varias empresas del mismo ramo le ayuda a otras a ampliar su mercado, como ha sucedido en el caso de Fabricato. Algunas compañías confeccionistas colombianas han abierto almacenes en Ecuador, en los cuales ofrecen las últimas tendencias de la moda en Colombia. Los modistos ecuatorianos, entonces, buscan a los distribuidores de las textileras nacionales para realizar sus propios diseños. En este sector, las empresas de ambos países han encontrado unas expectativas muy interesantes en su contraparte. "Nosotros estamos satisfaciendo la demanda de consumidores de estratos altos que antes compraban ropa estadounidense o europea, mientras que las textileras ecuatorianas están vendiendo en Colombia telas de consumo masivo", dijo a SEMANA el gerente de Fabricato en Ecuador, Juan Camilo Giraldo.A pesar de que los empresarios colombianos están felices con el mercado ampliado, para algunos abrirse paso en Ecuador no ha sido fácil. Por ejemplo, Icollantas debió afrontar demandas por dumping pues los productores locales de llantas argumentaron que la competencia de la compañía colombiana era desleal. Una de las estrategias que ha usado la empresa para superar esta situación ha sido asociarse con los distribuidores locales y así asegurar los canales de comercialización. El ingreso de algunos productos de la empresa Kimberly Clark en Ecuador no ha sido más fácil. La necesidad de obtener un registro sanitario para vender las toallas sanitarias y los pañales producidos por esta firma, ha sido calificado por algunos analistas como una barrera no arancelaria. Esta regulación también está afectando la exportación de productos alimenticios y de aseo colombianos al vecino país.Pero si las normas ecuatorianas han sido señaladas por algunos como obstáculos, para otros las circunstancias macroeconómicas son más preocupantes. Por cuenta de la guerra con Perú, el Ecuador no sólo debió sacrificar sus expectativas de crecimiento en 1995 _de un incremento esperado del 4 por ciento del PIB, únicamente alcanzó un 2,4 por ciento_ sino que la devaluación y el alza de las tasas de interés estuvieron por encima de lo presupuestado. Estos dos factores influyeron para que la cartera de las instituciones financieras se deteriorara, hasta el punto que varias entidades han tenido que ser nacionalizadas. Un deterioro de este tipo influye de forma negativa para las exportaciones colombianas, pues vulnera la capacidad de pago de sus clientes.No obstante las dificultades vividas en 1995 el mercado ecuatoriano sigue siendo muy interesante, no sólo por el potencial de crecimiento que tiene el país, sino por la estabilidad de su economía, que se refleja en una balanza comercial superavitaria en más de 270 millones de dólares y una situación fiscal que arroja un resultado positivo. A estas cifras debe añadírsele una tasa de desempleo inferior al 7 por ciento y un salario mínimo de 155 dólares mensuales, que para algunos analistas es proporcionalmente el más alto de los países del Grupo Andino. Con esta situación económica, Ecuador es para muchos un excelente socio comercial, pues aunque las exportaciones son menores que las hechas a Venezuela _929,5 millones de dólares en 1995_, su futuro cercano es mucho menos incierto.Pero aún así el camino que deben recorrer las dos economías para lograr una verdadera integración comercial es más largo que el hecho de triplicar las cifras de su balanza comercial en tres años. Para el presidente de la Cámara colombo-ecuatoriana, el propósito debe ser lograr una complementación de la producción industrial de los dos países, "hacer lo que hoy están haciendo las ensambladoras, que en Colombia producen vehículos de alto cilindraje para transporte y en Ecuador ensamblan automóviles". Sin embargo él mismo reconoce que alcanzar una unión de ese tipo es bastante complicado, porque una cosa son los planes de expansión de unas compañías multinacionales, con filiales en varios países, y otra cosa muy diferente poner a los empresarios locales a trabajar en el mismo sentido. Claro que como dijo el poeta español Antonio Machado, "el camino se hace al andar", y en esta senda Colombia y Ecuador ya han dado sus primeros pasos juntos.

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