Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/05/07 00:00

ETB: la última joya de la corona

Este es el segundo intento de Enrique Peñalosa por vender la empresa. Mientras se desata el debate sobre esta privatización, ya algunas multinacionales del sector le coquetean a la empresa.

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, defiende la venta de la ETB porque con sus recursos se financiarán obras para la capital. Foto: León Darío Peláez / Carlos Julio Martínez

Solo cuatro meses después de que la Nación vendió su participación en Isagén, lo que generó un gran debate nacional, el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, anuncia que privatizará la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB). La noticia alborotó el avispero entre quienes se oponen a la venta de una de las últimas joyas que aún le quedan al Distrito Capital.

Según el mandatario, con la venta del 86 por ciento, que le pertenece a la ciudad, se ayudaría a financiar una pequeña parte de las obras del Plan de Desarrollo para los próximos cuatro años. El plan asciende a 89,5 billones de pesos pero está desfinanciado en 30 billones, por lo que cada peso cuenta.

No es la primera vez que el alcalde Peñalosa intenta vender la ETB. En su primera Alcaldía, hace 18 años, quiso hacerlo pero el proceso fracasó porque los dos inversionistas interesados, Telefónica y Telecom Italia, se retiraron. En ese momento esperaba recibir 2.000 millones de dólares (que a la tasa de cambio de entonces eran alrededor de 3 billones de pesos) para financiar ciclorrutas, jardines infantiles y planes de renovación. Ahora, con los recursos de la venta financiará colegios, hospitales y vías.

Aunque el mandatario ha sido el más insistente en esta operación, no ha sido el único. La Alcaldía de Samuel Moreno intentó vender el 50 por ciento de las acciones en cabeza del Distrito, pero ante la férrea oposición del Polo Democrático y del sindicato desistió de hacerlo.

La ETB salió al mercado en 2003 con un paquete de acciones cercano al 15 por ciento, hoy en manos de inversionistas privados. Al justificar su decisión de vender, Peñalosa dijo que las finanzas de Bogotá están complicadas y que no hay recursos para desarrollar las grandes obras requeridas. “Ustedes saben bien qué ciudad nos entregaron. Acá hubo despilfarro y desgreño administrativo”, afirmó.

Para los defensores de la propuesta, en un sector tan competido como el de las telecomunicaciones, dominado por jugadores con gran músculo financiero, la ETB se está quedando rezagada y está perdiendo valor. Si se vende hoy se obtendrían menos recursos que los esperados en el primer mandato de Peñalosa, porque su precio se determinará según su valor en bolsa, cercano a 2 billones de pesos, más una prima de control.

El retroceso en su valorización obedece a que la empresa perdió el monopolio en telecomunicaciones, que tenía junto con Telecom. A comienzos de los años noventa ingresaron al país varias multinacionales para desarrollar la telefonía celular. Hoy, la ETB compite con gigantes de la talla de la mexicana Claro (antes Comcel), la española Telefónica (Movistar), y la sueca Millicon que se fusionó con UNE-EPM y que maneja Tigo. Estas empresas entraron jugando duro con grandes inversiones en telefonía móvil, datos y video, internet y televisión digital

Actualmente, hay 57,3 millones de abonados a telefonía móvil, de los cuales el 92 por ciento está en manos de estas tres compañías extranjeras. La ETB ingresó a este mercado solo a finales de 2014 cuando la administración de Gustavo Petro puso en marcha un plan estratégico con inversiones por 2,2 billones de pesos, que incluían una extensa red de fibra óptica para conectar 1,2 millones de hogares –hoy lo están 108.000–. Si bien en año y medio la compañía capitalina ha conseguido 420.000 suscriptores de telefonía móvil, ese volumen es inferior al 1 por ciento del mercado y está lejos de los 5 millones de usuarios, meta trazada por la administración anterior en cinco años.

En televisión digital, donde también ingresó recientemente, tiene una cuota de mercado inferior al 2 por ciento, con 83.000 suscriptores. Sus servicios más fuertes son telefonía e internet fijo, que le representan hoy más del 80 por ciento de los ingresos. Sin embargo, en estos segmentos también ha perdido participación. En Bogotá, su mercado natural, pasó de tener en telefonía fija el 73 por ciento de los suscriptores en 2010, al 55 a mediados del año pasado, es decir, perdió cerca de 500.000 líneas.

El presidente de la compañía, Jorge Castellanos, sostiene que a pesar de las millonarias inversiones no se aplicó una política más agresiva para conseguir clientes, lo que repercutió en sus resultados financieros. El año pasado, la ETB registró pérdidas por 36.538 millones de pesos, sus ingresos crecieron menos del 3 por ciento mientras que sus costos y gastos aumentaron 22 por ciento. Alberto Samuel Yohai, presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones, dice que lo mejor es que el gobierno distrital se dedique a mejorar la calidad de vida de los bogotanos mientras otros inversionistas fortalecen a la ETB, que está mucho mejor hoy en materia tecnológica que hace cuatro años.

Sin embargo, los opositores de la venta, entre los que se encuentran representantes del Polo Democrático y Progresistas, señalan que con una buena gerencia la ETB puede competir y que lo peor que le puede pasar es que la sigan desprestigiando porque perdería más valor.

Otros son partidarios de que en lugar de privatizarla la ciudad busque un socio estratégico como el que consiguió UNE- EPM al fusionarse con Millicom. “Lo más conveniente para el país y para los usuarios es que haya más competidores en el mercado y no dejar solo tres que impongan las reglas de juego”, dice Julián Cardona, consultor de telecomunicaciones y expresidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros. Afirma que para sacar adelante a la ETB se necesita que todos los empleados, empezando por su presidente, se pongan a maletear para buscar clientes.

Otro experto del sector coincide en que lo mejor es buscar un socio pero no entregar el control porque, si se maneja bien, la empresa terminará por dar buenos resultados, gracias a que hoy está mejor posicionada tecnológicamente que en el pasado. Su mayor ventaja es la red de fibra óptica, una especie de autopista que permite ofrecer internet de banda ancha con mayor velocidad, así como telefonía celular y televisión. La otra ventaja frente a sus competidores es que tiene 1,4 millones de clientes de telefonía fija.

Lo cierto es que el anuncio de la venta está despertando el interés de las grandes del sector. Mauricio Ramo, CEO de Millicom, dijo que la ETB es un activo interesante que encajaría en un proceso de expansión de la red. Tigo tiene una antigua relación con la ETB ya que la telefónica bogotana ofrece su servicio de telefonía móvil a través de Tigo.

Por lo pronto, en el Concejo las fuerzas políticas se preparan para el debate. La concejal liberal María Victoria Vargas citará al presidente de la compañía para que explique la situación financiera de la empresa, mientras que el concejal Juan Carlos Flórez dice que la controversia será candente porque los recursos que podrían conseguir son ínfimos para financiar las ‘obras faraónicas’ de Peñalosa. “No tengo ningún pavor de discutir la venta de la ETB. Lo único que espero es que no se venda a precio de huevo”, señaló Flórez. En síntesis, el Concejo de Bogotá determinará si después de muchos intentos la ETB pasará a manos privadas o si el debate frustrará de nuevo esta venta.

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