Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1989/10/23 00:00

VERDE ES...

¿Cuál va a ser ahora la senda del dólar negro?

VERDE ES...

Cuando comenzó la guerra pocas cosas se podían predecir. Sin embargo, hubo una en la que los analistas no se equivocaron: la subida del dólar negro. Tal como todos lo esperaban, el tipo de cambio paralelo aumentó notoriamente cuando se desató la ofensiva contra la mafia.

La sorpresa, en cambio, se presentó a la hora de analizar el tamaño del incremento. Contra todas las expectativas, este no fue exagerado. A lo largo de la semana pasada el sobreprecio del dólar negro sobre el oficial fue cercano a un 3%, apenas dos puntos por encima de la prima normal. Aunque esa subida le puede parecer exagerada a quienes no conocen del tema, la verdad es que se encuentra dentro de parámetros normales. Al fin y al cabo los expertos en el asunto subrayan cómo en abril de 1984 la diferencia entre dólar negro y oficial se acercó al 20%.

Pero en esa época las circunstancias eran otras. No sólo el asesinato de Rodrigo Lara produjo una escasez en la oferta de dólares, sino que la demanda era especialmente grande debido a las expectativas de devaluación masiva. Estas acabaron confirmándose cuando tiempo después se supo que el entonces ministro Edgar Gutiérrez Castro tenía decidida la medida, la cual fue pospuesta solamente debido a la situación de orden público.

La tan esperada devaluación acabó teniendo lugar, pero no en forma masiva. En 1985 se produjo el anunciado ajuste, cuando el precio del dólar frente al peso aumentó en 51%. Los análisis hechos por el gobierno revelaron que se había recuperado aquello que los especialistas conocen como el atraso cambiario. Como resultado de este rezago, buena parte de las exportaciones colombianas habían dejado de ser competitivas y el país estaba registrando déficit notorios en su balanza comercial.

No obstante, una vez terminado el ajuste, la devaluación volvió a sus cauces normales. Las exportaciones no tradicionales comenzaron a reaccionar en forma muy satisfactoria y desde entonces una de las prioridades del equipo económico ha sido la de mantener eso que los economistas llaman el tipo de cambio de paridad. En otras palabras, se ha buscado que las exportaciones colombianas --en términos de divisas-- le cuesten lo mismo a los extranjeros a través del tiempo. Para hacerlo, el Banco de la República sigue una fórmula matemática en la que se incluyen parámetros como la inflación en Colombia y en los principales países con los que se comercia, así como los tipos de cambio entre las respectivas monedas. Todo eso ha conducido a que a lo largo de los últimos tres años la devaluación haya respondido a ese criterio. Aunque a veces ha habido variaciones menores, en términos cambiarios la paridad se ha mantenido.

Ese factor es el que ha determinado que, a pesar de la relativa escasez, el precio del dólar negro no se haya disparado. Aparte de la especulación que siempre existe en estas circunstancias, no hay motivos de fondo que permitan suponer que el tipo de cambio negro --ni, obviamente, el oficial-- va a aumentar en forma descontrolada.

A todo lo anterior se le agregan otros ingredientes. Aunque es cierto que el cambio paralelo ha aumentado, también lo es que el mercado se ha mantenido quieto. "Nadie quiere ni vender ni comprar", le dijo un cambista a SEMANA. La incertidumbre que rodea a otros sectores de la economía también ha afectado al dólar en la calle.

A mediano plazo tampoco es evidente que el flujo de dólares negros se vaya a acabar. Aparte del narcotráfico, es indudable que hay muchas actividades más que se mueven al margen de la ley y estas volverán a comenzar tarde o temprano. Incluso en lo que tiene que ver con el dinero de la droga, no falta quien afirme que la entrada de dólares va a aumentar, pues los capos necesitan monetizar sus "verdes" para pagar los costos de la guerra.

Tales puntos le hacen pensar a los conocedores que no hay motivos reales para que el sobreprecio del dólar negro se coloque muy por encima del actual. No obstante, hay que tene en cuenta que en un mercado especulativo puede haber cambios abruptos de precio. La aparición de rumores y el temor a la situación se pueden conjugar para que, contra toda la lógica, el valor del billete verde alcance en algún momento a superar todas las marcas.-

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