Sábado, 1 de octubre de 2016

| 2016/09/22 11:07

Efecto dominó en lío de las libranzas

Vesting Group entró a reorganización. Esta es la tercera compañía que es intervenida por la Superintendencia de Sociedades después de Estraval y Elite.

Superintendente de Sociedades, Francisco Reyes. Foto: Juan Carlos Sierra / SEMANA

Los problemas con el manejo de libranzas siguen saliendo a flote. Ahora el turno le tocó a la compañía Vesting Group Colombia, que pasa a un proceso de reorganización empresarial. La decisión la tomó la Superintendencia de Sociedades, luego de que sometiera a la compañía a control desde agosto pasado, debido a situaciones críticas en su manejo contable, administrativo y jurídico.

Con esta firma ya son tres empresas las que afrontan serias dificultades, entre ellas Estraval, que entró a liquidación, y Elite, que también está en proceso de reorganización, y que están relacionadas con manejos inadecuados en el tema de libranzas.

Las libranzas son una modalidad de préstamos que se otorgan a empleados y que son descontados directamente de nómina. Por eso se pensaba hasta hace poco que su riesgo era mínimo. Sin embargo, los problemas comenzaron a aparecer tras el manejo poco transparente que han hecho de estos títulos unas compañías intermediarias.

Muchos inversionistas adquirieron dichos papeles atraídos por una rentabilidad elevada ya que las compañías ofrecían tasas del 15 y hasta el 20 por ciento anual, casi cuatro o cinco veces lo que ofrece el sistema financiero por un CDT.

Pues bien, en los últimos meses la Supersociedades procedió a intervenir aquellas firmas en problemas y que no le han respondido ni por los intereses ni el capital a sus inversionistas. El mayor descalabro es el de Estraval, una compañía con 16 años en el mercado, que habría incurrido en captación ilegal de recursos del público.

Ante este hecho, la Supersociedades ordenó su liquidación así como la intervención de cinco sociedades vinculadas y 22 funcionarios. En Estraval están afectados alrededor de 4.000 clientes, que tienen comprometidos recursos por más de 500.000 millones de pesos.

Después siguió Elite, la segunda más grande de este sector extrabancario, que entró a reorganización y embargo de sus bienes, debido a los problemas para pagarles a sus inversionistas.

Y ahora el turno es para Vesting Group, entidad que deberá abstenerse de realizar ventas que no estén comprendidas en el giro normal de sus negocios, sin previa autorización de la Supersociedades.

Se estima que en el lío de las libranzas están comprometidos alrededor de 1,5 billones de pesos, correspondiente a dinero de cerca de 10.000 inversionistas, entre los que están muchos pensionados, trabajadores, rentistas de capital y entidades públicas como el Banco Agrario, que habría invertido cerca de 14.000 millones de pesos.

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