Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/07/09 00:00

La plata para las vías: infraestructura de cuarta generación

Los recursos para financiar la primera ola del programa de infraestructura de Cuarta Generación están asegurados. Pero ¿alcanzará la plata para el resto de las obras?

La plata para las vías: infraestructura de cuarta generación Foto: Alejandro Acosta

Ni la ingeniería local, ni la banca, ni el mercado de capitales en Colombia habían participado antes en un programa tan grande y complejo como el de Cuarta Generación de Concesiones (4G), actualmente en marcha. Entre los retos de esta estrategia –que busca superar el rezago del país en infraestructura vial–, la financiación ha sido, sin duda, el mayor desafío.

Las cifras muestran la dimensión del reto financiero. Para desarrollar el paquete de 28 proyectos adjudicados por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) se requieren más de 37 billones de pesos. El monto supera en más de cuatro veces el saldo total de la cartera colocada por el sistema bancario colombiano en infraestructura vial, que a 31 de diciembre del año pasado ascendía a unos 8 billones de pesos. Lo que agrega más complejidad al asunto es que se trata de créditos de largo plazo, con garantías de pago no tradicionales para la banca (flujos futuros) y deben ser desembolsados en cuestión de cinco años. La magnitud del plan de obras se observa en que, por su tamaño, el programa 4G de Colombia es similar al que desarrollan Brasil y México, dos economías que superan en varias veces el PIB colombiano.

Ante estos enormes requerimientos de capital, en algunos círculos ha habido escepticismo sobre el cierre financiero de los proyectos. Es decir, que los privados logren perfeccionar la operación y demuestren que cuentan con los recursos (deuda y/o capital del concesionario) para realizar la totalidad de las obras.

Si bien, desde el momento en que los concesionarios firman sus contratos con la ANI deben comenzar a trabajar en lo que se denomina preconstrucción –lo cual se hace con recursos propios de los consorcios– la verdad es que el cierre financiero es definitivo porque prácticamente es el punto de partida para el despegue de cada proyecto.

Pues bien, la buena noticia es que la financiación de esta primera ola de concesiones, que incluye ocho proyectos, ya está asegurada. Hasta la semana pasada habían completado cierre financiero cuatro proyectos: Pacífico 3; Perimetral de Oriente; Pacífico 1 y Costera. Según estimaciones de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), en los próximos días dos más harán el cierre y antes de que termine agosto se completará este primer gran paquete que demanda recursos por unos 13 billones de pesos (ver tabla).

Aunque ha habido demoras y no ha sido fácil llegar a este punto, pues entre el primer cierre que hizo la ANI el año pasado y el definitivo con la banca han transcurrido varios meses, los expertos en la materia consideran que se ha dado un gran paso. “Difícil no quiere decir que vamos mal”, señala Clemente del Valle, presidente de la FDN, entidad facilitadora del proceso y a la vez financiadora.

Para los actores involucrados en el programa de las 4G hay una verdad de a puño: todo es nuevo. Como dice Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), ha sido un proceso de aprendizaje para todos pues en el país no se habían financiado obras de esta relevancia.

Combinación de fuentes

Dada la magnitud del programa, se sabe que la banca local sola no puede proveer la totalidad de los recursos requeridos, ni es prudente que concentre el riesgo en una sola actividad. Por lo tanto, hay que acudir a varios fuentes.

Por ejemplo, en el paquete de la primera ola, el 66 por ciento de la financiación lo aportaron las entidades locales y el 34 por ciento restante fuentes internacionales.

Clemente Del Valle destaca el papel que ha jugado la financiera para movilizar recursos. La entidad fortaleció su capital, gracias a la venta de Isagén. Hace unas semanas recibió los primeros 2,5 billones de pesos de esta operación, lo que le permitió, por ejemplo, aumentar el cupo de crédito para el proyecto de infraestructura vial Conexión Pacífico 3 de la primera ola que ya hizo cierre financiero.

Según el alto ejecutivo, con el fortalecimiento del patrimonio técnico la entidad tendrá capacidad para dar garantías o apalancar créditos que permitan movilizar recursos hasta por 12,5 billones de pesos, lo que ha ayudado en la primera ola y será clave en la segunda y tercera. Y también para liderar nuevas alternativas de financiamiento vía mercado de capitales o créditos sindicados.

Especialistas afirman que financiar las 4G está significando una transformación para la banca y el mercado de capitales local. No solo por los montos tan significativos, sino también porque las entidades han tenido que montar nuevas estructuras con más abogados, ingenieros y expertos en infraestructura. No hay que olvidar que no se trata de aprobaciones de créditos corporativos tradicionales, sino de operaciones mucho más complejas que hay que estudiar con más cuidado.

En la búsqueda de diversificar las fuentes, una novedad es la emisión de bonos en el exterior para financiar infraestructura. Gracias al apoyo de la FDN ya van cuatro emisiones de títulos con grado de inversión para el proyecto Pacífico 3 y el Costera. En estas participaron inversionistas de Estados Unidos, Europa y América Latina. El hecho de incursionar en este mercado internacional, en la primera fase del programa 4G, ha sido un gran logro para el país, por la credibilidad en la estrategia que ha despertado.

Entre las nuevas fuentes de recursos se destaca también la creación de los llamados fondos de deuda privada en infraestructura, que administran dinero de terceros, como fondos de pensiones. Credicorp Capital y Sura Asset Management (filial del Grupo Sura) recaudaron con uno de esos fondos 1,2 billones de pesos de compañías de seguros, pensiones y recursos de la Corporación Financiera Internacional y de la FDN. Además de dinero de su propio portafolio. La Corporación Andina de Fomento (CAF) y Ashmore por 1,4 billones de pesos habían creado el primer fondo de esta naturaleza.

¿Alcanzará para todos?

Una vez concluyan los cierres financieros de la primera ola de concesiones, se abre el interrogante de si habrá recursos para los proyectos posteriores. “No tengo la menor duda de que habrá”, dice Andrade de la ANI, quien espera que en el segundo semestre de este año comiencen los cierres financieros de la segunda ola.

En el sector algunos afirman que no ven problemas para financiar las obras de iniciativa del gobierno, es decir, la segunda ola, pero no lo ven tan claro para las privadas. Sostienen que si bien se aprendió mucho en el último año y se abrieron fuentes alternativas, no hay que secar la banca, ni concentrarla en un solo riesgo.

Para esto, Del Valle afirma que la FDN viene trabajando en mecanismos para refinanciar a los bancos y liberarles capacidad para que sigan prestando. Una de las estrategias es comprarles la cartera, titularizarla y venderla en el mercado. También la FDN podría abrir una línea de redescuento para fondear a los bancos. Y lo más importante, atraer nuevos jugadores.

Caicedo, de la CCI, sostiene que el sector tiene confianza en que se podrán conseguir los recursos para el resto del programa.

Con el avance en los esquemas de financiación, todo indica que las 4G ya despegaron, lo que abre una expectativa económica muy importante. Según cálculos de la Anif, la primera ola estaría generando un crecimiento adicional del PIB-real cercano al 0,2 por ciento por año durante 2016-2020.

Ahora bien, el reto no solo será garantizar los recursos suficientes para poder construir las otras obras del programa 4G. Para la ANI arrancó un nuevo desafío: la administración de las concesiones. En este sentido, analistas del sector afirman que la entidad deberá enfocarse ahora en fortalecerse para cumplir esta tarea. Tan importante es la estructuración de los proyectos y su adjudicación, como la administración de los contratos que van entre 25 y 30 años, pues en este tiempo se pueden presentar múltiples problemas de toda naturaleza. Hay que estar preparados para reaccionar. Son demasiados frentes sobre los que la ANI poner sus ojos.

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