Lunes, 16 de enero de 2017

| 1995/10/09 00:00

VIAS ALTERNAS

Por cuenta de dos nuevas carreteras que le van a quitar buena parte del tráfico que tenía, Bucaramanga tendrá que buscar otras opciones para desarrollarse.

VIAS ALTERNAS

SI HAY UNA REGION EN Colombia que se ha obsesionado con los caminos es Santander. Y de tanto hacerlo, logró convertirse en un paso obligado para ir del centro del país a la Costa Atlántica y para llegar a Venezuela. Pero ahora es precisamente un camino el que le está cambiando la historia: la Troncal de la Paz que disminuye en cerca de cinco horas el recorrido entre Bogotá y la Costa, sin pasar por Bucaramanga y atravesando el Magdalena Medio santandereano.
Eso hace que la 'Ciudad Bonita' deje de ser un lugar por el que hay que pasar para convertirse en uno al que toca ir. Lo grave de eso es que gran parte de la economía bumanguesa se desarrolló alrededor de la antigua carretera, por ser una vía estratégica. Por eso, el transporte, el comercio y los servicios se convirtieron en los negocios más importantes de la capital santandereana. Los servicios, por ejemplo, significan el 80 por ciento del total de empresas inscritas en la Cámara de Comercio, y el temor es que éstos se vean perjudicados por la disminución en el flujo de visitantes "Ya se está notando un efecto negativo sobre el comercio, porque hay un flujo de gente que ya no pasa por Bucaramanga", dijo el presidente de la Andi en esa ciudad, Hernando Puyana. Y si las cosas se miran por los lados del transporte, los efectos también han sido considerables Rafael Pérez, presidente de Terpel Bucaramanga, le dijo a SEMANA que "la disminución en el consumo de combustible es evidente desde Tunja hasta Bucaramanga. Sin embargo, en zonas como Barrancabermeja y el Magdalena Medio, el efecto ha sido el contrario, de manera que hemos alcanzado a compensar". De hecho, mientras se tiene proyectado que estaciones como la de Rionegro registren caídas del 33 por ciento en sus ventas, en una de las que están ubicadas en la nueva carretera se ha pasado de vender 400.000 galones diarios a facturar 800.000.
Si a los efectos en el comercio y el transporte se une la tradición agrícola, desde los tiempos en que el café y el tabaco le permitieron ser una de las primeras ciudades en mirar los mercados mundiales, las cosas son más graves, pues los productos tendrán menos posibilidatles de comercializarse debido a que los camiones ya no pasarán por la región andina del departamento. "Al hacerse una desviación del tráfico se va a deprimir el transporte de productos' y por ende su comercialización", dijo el gerente de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga -CDMB-, Joaquín Beltrán. Lo grave es que las actividades agrícolas y pecuarias representan el 25,7 por ciento del Producto Interno Bruto Regional -PIB-, según datos de 1989.
Sin embargo, a la vez que habrá efectos negativos en ciertas regiones, habrá una compensación por el desarrollo de una zona que hasta el momento ha sido uno de los polos de violencia en Colombia: el Magdalena Medio. "Si la nueva vía mejora las condiciones sociales de la región y trae la paz, ya tendríamos una compensación", dijo Rafael Pérez. Y es que, en lugar de oponerse a una realidad tan palpable como es la nueva carretera, los bumangueses han optado por aprender a convivir con ella. Lo que todos quieren ahora es sacarle buen provecho.
"Bucaramanga se tiene que convertir en, una ciudad de servicios y aprovechar su cercanía a Barrancabermeja para convertirse en un polo de desarrollo petrolero y de la industria petroquímica", afirmó el director de la Cámara de Comercio de la ciudad, Juan José Reyes La ventaja es que ya hay una tradición petrolera en el departamento, y gran parte de su industria -que aporta el 25,7 por ciento del PIB regional- está ligada a la explotación y refinación de crudo.
Aparte de los temores que ha despertado la Troncal de la Paz, Bucaramanga dejará de ser en unos años la vía preferida para ir a Venezuela, cuando se ponga en marcha un proyecto para que la vía principal para llegar al vecino país sea una que atraviese los Llanos Orientales. En virtud de evitar que eso ocurra, los bumangueses están metidos en una ilusión que aspiran convertir en realidad: una carretera que los comunique con Cúcuta en 45 minutos -hoy en día son casi dos horas- y que tendría un costo cercano a los 60.000 millones de pesos El problema es que, hasta ahora, sólo se han hecho los estudios de factibilidad y aún no se ha adjudicado su construcción, de manera que el proceso no tomaría menos de cinco años Pero además de eso, Santander tiene dentro de sus planes una nueva vía para llegar a Barrancabermeja. Sin embargo, sobre esa sólo se han hecho estudios de prefactibilidad. "La nueva carretera de la paz en si no es mala, lo que ocurre es que es necesario crear una infraestructura a su airededor", dijo Joaquín Beltrán.
Con ese mismo propósito, Prosantander esbozó en su última asamblea un plan para el desarrollo del departamento, que tiene su pilar fundamental en una industria específica: el turismo. La idea es rehabilitar hoteles, construir parques recreacionales y reservas naturales, entre otras cosas.
De cualquier manera, lo que no quieren los bumangueses es dejar de ser una región con crecimientos moderados pero constantes, del 4,2 por ciento en promedio desde 1960, cuya participación en el PIB nacional es del 5,5 por ciento. Para eso, además de obsesionarse con los caminos, tendrán que luchar contra una tradición tan santandereana como los tamales o el cabrito: "en economía, ahorro es igual a inversión, pero resulta que aquí no. Aquí somos los más ahorrativos del país, pero no tenemos inversión productiva", dijo Reyes, retomando las recomendaciones de un informe hecho por la firma Monitor. Si eso se logra y se enfrentan los retos que trae consigo la construcción de la nuevas vías, Bucaramanga nunca perderá su 'carabonita'.

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