Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/10/14 00:00

VUELVE EL COCO

El proyecto del senador estadounidense Charles Grassley plantea el riesgo de que Colombia sea sancionada si hay una nueva descerticación.

VUELVE EL COCO

Cuando se supo que en el Congreso de Estados Unidos circulaba un nuevo proyecto para hacer más drástico el régimen de sanciones a los países descertificados, los empresarios colombianos volvieron a temblar. La iniciativa, presentada por el senador republicano de Iowa, Charles Grassley, busca castigar a los países que han sido descertificados o han tenido certificación condicionada durante tres años consecutivos. Eso quiere decir que Colombia estaría en riesgo en 1997. Grassley fue amigo de Colombia cuando el país fue víctima del narcoterrorismo. Sin embargo, esa luna de miel se acabó. Ahora, él quiere que su Presidente le imponga al menos una de las sanciones incluidas en el proyecto a los que han sido descertificados. Con las sanciones, las exportaciones serían como siempre las más perjudicadas. Se acabarían las preferencias arancelarias y se podrían aplicar derechos de aduana adicionales hasta por el 50 por ciento del valor a los cinco principales productos de exportación colombianos. Así mismo, el proyecto plantea retirar el personal y los recursos de Estados Unidos que participen en cualquier acuerdo para la preinspección de aduanas. Por otro lado,la iniciativa de Grassley propone restringir el transporte aéreo con el país. Y como si fuera poco, habla de negar o imponer restricciones sobre las visas de inmigrantes, y de imponer estrictos estándares de inspección sobre los productos provenientes del país. De ser aprobado el proyecto tal como está, y si Estados Unidos cree que Colombia merece ser de nuevo descertificada el año entrante, el país debe estar preparado al menos para uno de los anteriores castigos. La pregunta del millón es qué tan alta es la probabilidad de que el proyecto pase. Para responder el interrogante hay que analizar el recorrido que tendrá en el Congreso. Grassley utilizó un método por medio del cual la iniciativa circula por todos los senadores, y si ninguno se opone y hay consentimiento unánime se aprueba inmediatamente. No obstante, el senador ha dado señales de querer someterlo a debate, como ocurre con la mayoría de los proyectos, con lo que ganaría en show. En ese caso el trámite sería distinto, pues cualquier senador podría incluir modificaciones, y se demoraría más tiempo en ser aprobado. De cualquier manera, si el proyecto pasa a la Cámara, lo prioritario será solucionar un lío constitucional, pues todos los proyectos que tienen impacto fiscal deben arrancar por ahí. La fórmula sería unirlo a otro proyecto del representante republicano por la Florida, Clay Shaw, que es sobre el mismo tema, o a la ley de presupuesto. Lo que quisiera Grassley es que todo estuviera listo antes del 27 de septiembre, cuando se cierra la legislatura. Sin embargo, como la mayoría cree que la opción del consentimiento unánime es mínima, es muy probable que no llegue a la Cámara. No obstante, como dijo un analista "el hecho de que sea aprobado por el Senado generaría mucho ruido y es seguro que los representantes lo retomarían en enero, cuando el Congreso reanuda sus sesiones". Pero, independientemente de eso, lo cierto es que hay muchos puntos que hacen pensar en la posibilidad de que el proyecto pase, al menos en el Senado. El primero es que, como ocurre en Colombia, durante los últimos días de la legislatura el Congreso de Estados Unidos aprueba cualquier cantidad de proyectos sin mirar los detalles. El segundo consiste en que, como dijo María Isabel Patiño, presidenta de Asocolflores, "en épocas electorales es probable que el proyecto se convierta en un arma republicana para hacerle contrapeso a los demócratas". Por eso los colombianos han reanudado sus labores de lobby. La Embajada y la oficina comercial de Colombia en Washington han coordinado una labor con las empresas norteamericanas que exportan a Colombia o tienen inversiones en el país. Pero más allá de lo que se logre, lo cierto es que hay muchas fuerzas inclinadas a aprobar la iniciativa de Grassley. Por eso, lo mejor es estar preparados para cualquier mala noticia.

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