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| 6/27/1983 12:00:00 AM

WILLIAMSBURG:CRUCE DE CUENTAS

Reunidos en Williamsburg, EE.UU., 7 jefes de Estado de las naciones más industrializadas del mundo,intentan fijar directrices para impedir futuras crisis de recesión.

Virginia en la Costa Oriental de los Estados Unidos, se ha perdido de meses para acá. Sumados a los turistas que vienen a admirar la hermosamente conservada arquitectura colonial del lugar, millares de técnicos, hombres del servicio secreto y decoradores se han encargado de adaptar las instalaciones de forma que éstas fueran apropiadas para que el presidente Ronald Reagan pudiera recibir el pasado sábado 28 a sus colegas, y empezar así la Octava Cumbre Económica con la participación de los jefes de Estado de las siete naciones industrializadas más poderosas en la superficie de la tierra.
Inicialmente sugerida por el ex presidente francés Valery Girdard D'Estaing en 1971, la idea se volvió realidad cuatro años más tarde cuando en la población de Rambouillet, en Francia, se llevó a cabo la primera cumbre económica. En los años siguientes la reunión se celebró en diferentes lugares del mundo sin conseguir, realmente, grandes resultados (ver recuadro). De hecho, los críticos del evento no han vacilado en afirmar que éste constituye tan solo un motivo para que los líderes de los Estados participantes socialicen en un ambiente informal. Milton Friedman, al ser consultado por SEMANA sobre lo que esperaba de Williamsburg, fue enfático al contestar: "nada", y agregó: "ninguna de las anteriores cumbres ha tenido resultado y no veo por qué esta lo tenga ". Tal parece que los mayores ataques al suceso nacen del hecho de que, especialmente desde 1980, éste constituye una verdadera feria de pieriodistas que agotan cualquier esperanza de privacidad. Algunos de ellos están siendo alojados en las remoladas instalaciones del "College of William and Mary", enfrente de la irónicamente coincidencial Avenida de las Fronteras; la invasión de la prensa le ha ocasionado al Comité organizador de la reunión mayores gastos que lo que cuesta atender a los mismos jefes de Estado y, aunque el acceso de los periodistas es restringido (la mayoría de los eventos se transmiten por televisión), un desilusionado observador anotó que "es difícil esperar que con diez mil óídos atentos a lo que pueda ser noticia, se llegue a algún acuerdo que exija discreción". Con todo, hay quienes afirman que el caso de Williamsburg será otro. La diferencia básica de la reunión de este año nace de los síntomas de recuperación que, con excepción de Francia e Italia, los países están observando; la caída en los precios del petróleo, sumada a la disminución en las tasas de interés, ha hecho que por primera vez en casi una década los observadores se muestren optimistas sobre el porvenir y, por lo tanto, sea necesario fijar unas directrices para impedir que la recesión se presente de nuevo. En particular se han considerado tres temas principales: el proteccionismo, la situación del dólar y la deuda de los países del Tercer Mundo. Antes de entrar a considerar cada uno, vale la pena anotar que es curioso como en esta oportunidad la cumbre económica se ha concentrado en asuntos relativos a la materia; en las oportunidades pasadas Reagan envolvió las discusiones en consideraciones políticas tratando de influenciar una -postura rígida hacia la Unión Soviética. Los desastrosos resultados en sendas ocasiones, especialmente el año pasado en Versalles, han hecho que en esta oportunidad se haya llegado a un acuerdo tácito para no tocar el tema y tan solo se aventuran intercambios de opiniones referentes a la situación en Centroamérica.

PROTECCIONISMO
Tal vez el tema más nombrado con motivo de la reunión ha sido el de la necesidad de dar paso una vez más al libre mercadeo internacional. A consecuencia de los duros tiempos de la última década, cada uno de los mandatarios se ha visto obligado a poner obstáculos a la importación de ciertos productos en sus respectivos países.
Incluso la administración Reagan, que ha vendido la idea, se vio forzada no hace mucho a subir los aranceles con el fin de proteger a "Harley Davidson", la última fábrica de motocicletas a punto de ser sacada del mercado por las máquinas japonesas. En otros mercados la Casa Blanca ha tomado o amenaza tomar (como es el caso de las flores colombianas), actitudes similares, presionada por el descontento de los trabajadores que se han sentido desplazados por la competencia extranjera. De concretarse, la imposición de barreras puede conducir a una guerra comercial sin ganadores; por lo tanto, se está discutiendo una vía de acuerdo en la que cada uno de los países acepte ciertos costos a cambio de mayores intercambios de productos. No obstante, no parece que la meta se logre. Si se miran las agendas de las pasadas reuniones, salta a la vista cómo el tema ha sido abordado desde todos los ángulos posibles. Por lo tanto, en este caso se trata de evitar una desbandada, así en último término haya que resignarse a que la situación siga más o menos igual.

EL DOLAR
Con el déficit presupuestal en los Estados Unidos bordeando los doscientos mil millones de dólares, existe temor de que en algún momento cercano las tasas de interés se disparen de nuevo llevando a sobrevaluar aún más la divisa norteamericana. Entre los líderes que tratan de evitar que eso se cumpla está el presidente Mitterrand, quien ha venido sufriendo las consecuencias políticas de la devaluación del franco. "No es normal que nosotros debamos pagar por el déficit americano y no es normal que el dólar pueda pasar sus actuales niveles causando más desequilibrios", declaró el mandatario galo hace unos días.
Planteamientos parecidos son compartidos por los demás asistentes, quienes creen firmemente que la recuperación puede irse a pique si el "Prime rate" vuelve a los niveles de hace un año; por lo pronto, Reagan se ha opuesto rotundamente a cualquier intento de los demócratas, quienes desean introducir nuevos impuestos para disminuir el déficit, y ha hecho saber que vetará cualquier propuesta que se le presente para la firma. Contradiciendo las opiniones de sus asesores, el jefe de la Casa Blanca está convencido de que, así como están las cosas, cualquier medida tributaria, como no sea reducción en impuestos va a empeorar la recesión.

LA DEUDA DEL TERCER MUNDO
Con las obligaciones de los países en desarrollo ascendiendo a 600 mil millones de dólares, existe preocupación por un posible paro en los pagos de algunos países, lo cual conduciría a una serie de bancarrotas en el sistema financiero internacional. Mientras los aliados siguen insistiendo en una fórmula que permita superar ese peligro, Reagan ha manifestado que considera que el Fondo Monetario Internacional tiene los recursos y capacidades para manejar exitosamente el problema.
Una vez más, el nivel de la tasa de interés tiene un motivo para estar abajo. Se calcula que desde que el "Prime rate" empezó a disminuir, los países han ahorrado mil quinientos millones de dólares diarios en pago de intereses; la tensión se ha disminuido un tanto gracias a la recuperación que muestran las economías de México, Brasil y Argentina, los tres mayores deudores, que al parecer han logrado congelar su nivel de obligaciones mientras cumplen penosamente con los pagos.

¿CON O CONTRA REAGAN?
Es indudable que quien está en el banquillo son el presidente Reagan y sus políticas económicas. La cercana relación que tiene la situación interna norteamericana con la tranquilidad de los demás países, es el motivo principal por el que, individual o conjuntamente, los mandatarios invitados a Williamsburg le han hecho saber al presidente que la recuperación sólo se logrará si la Casa Blanca tiene éxito
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