Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/11/15 00:00

2009… ¡Ah yay yay!

Si 2008 le pareció difícil y complicado, el próximo año pinta aun peor.

2009… ¡Ah yay yay!

El futuro de la economía mundial es incierto: bancarrotas y despidos masivos se presentan a diario en Estados Unidos y Europa. El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de pintar el panorama. Cuando se crece menos del 3 por ciento hay recesión global. Y el mundo crecerá 2,2 por ciento en 2009.

¿Cómo le irá a Colombia con un escenario internacional tan lúgubre? La respuesta depende de la dosis de pesimismo que se le ponga al pronóstico. Hay quienes creen que lo mejor que pueden hacer los colombianos este fin de año es tratar de pasarla muy bien, porque 2009 será tan complicado que quizá no haya oportunidad de volver a festejar en algún tiempo.

La verdad es que es difícil ser optimista en esta coyuntura. Para Mauricio Cárdenas Santamaría, director de la iniciativa para América Latina del Brooking Institution, la realidad externa se ve mucho más difícil de lo que la gente piensa. "Casi todas las variables externas están confabuladas contra Colombia. Así como antes los vientos estuvieron a favor, hoy todo es muy negativo".

Aunque nadie cree que la economía colombiana entrará en recesión en 2009 (dos trimestres continuos de crecimiento negativo), como ya está ocurriendo con varios países desarrollados, sí se advierte que la desaceleración será más profunda de lo que se pensaba hace unos meses. Los pronósticos más pesimistas señalan que si le va muy bien a Colombia, el próximo año se crecerá 2 por ciento. Los más optimistas se mueven entre el 3 por ciento y el 4 por ciento, incluido el gobierno. En todo caso, volver a un crecimiento del 3 por ciento es una pésima noticia por lo que significa en términos de empleo y de oportunidades para resolver los problemas de pobreza que tiene el país.

¿Dónde estará el mayor peligro para Colombia con una recesión mundial? Vendrá por varios frentes. El primer impacto se sentirá en el comercio exterior. Estados Unidos es el principal socio comercial y representa el 41 por ciento del total de las exportaciones colombianas. Si esta potencia reduce la demanda de productos por efecto de su recesión, las exportaciones de Colombia hacia ese destino se caerán indefectiblemente. Adicionalmente, si el resto de países desarrollados frena las importaciones de materias primas, los precios de muchos commodities se reducirán y esto afectará las exportaciones tradicionales de Colombia que venían en auge. El precio del petróleo ya está por debajo de 60 dólares el barril, cuando a mediados de año subió a 140 dólares. Pero también han bajado el níquel, el oro y el café.

Pero Venezuela pondrá el punto más crítico para el próximo año. Una caída en el precio del petróleo afectará notablemente su economía, que, según el FMI, sólo crecerá el 2 por ciento el próximo año. Si ese país compra menos productos, muchas empresas colombianas generadoras de empleo se verán en serios problemas. Se trata del segundo socio comercial a donde se dirige el 14 por ciento del total de las exportaciones.

Se estima que una caída en la demanda externa, principalmente Estados Unidos y Venezuela, junto con los menores precios de los commodities, podría restarle 1,1 por ciento a la tasa de crecimiento del año entrante.

El otro frente de peligro para la economía colombiana estará en la inversión extranjera directa, que ha brillado con luz propia en los últimos cuatro años. El ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo afirma que el financiamiento internacional estará tan enredado, que muchas multinacionales entrarán a revisar sus planes de inversión en todas partes, incluida Colombia. Los grandes proyectos se apoyan en créditos externos, que, como se sabe, escasean.

Un apretón crediticio tampoco se puede descartar en 2009. Ya el sistema bancario y el sector real han comenzado a sentirlo, en la medida en que las líneas de crédito en dólares se han cerrado y encarecido. El Banco de la República tendrá un reto grande en esta materia el próximo año, aunque en los últimos días ya ha tomado decisiones importantes para inyectarle liquidez al mercado y evitar que por esta vía se afecten las empresas. Hay que reconocer que la banca, el corazón de la economía, no se ve en peligro en Colombia. Por más que caigan como naipes los bancos en el exterior, el sistema financiero colombiano está fortalecido y todos los indicadores que sirven para evaluar la salud de la banca muestran que es un paciente que está en capacidad de resistir el embate externo.

Ahora bien, en el frente fiscal también habrá tensión. Aunque el gobierno afirma que garantizó con la banca multilateral el paquete de crédito externo que requiere para el año entrante, no será suficiente para financiar todo el presupuesto de gastos. Se estimaron ingresos tributarios para una economía que crezca al 5 por ciento, cifra que no se dará. Como quien dice, el gobierno comienza 2009 con la necesidad de aplicar un recorte sustancial en el gasto. Según Fedesarrollo, los ingresos tributarios crecerán 10 por ciento, mientras que los gastos aumentarán 17 por ciento.

En medio de este escenario tan lúgubre, hay un asunto que preocupa bastante a los analistas y es la poca capacidad de reacción del gobierno. Mientras otros países, como Chile, anuncian planes de choque para estimular la economía y tratar de esquivar los golpes de la crisis mundial, el gobierno colombiano se muestra casi ingenuamente confiado en que el golpe no será tan duro. "Aquí no vemos acciones decididas, no hay propuestas. El gobierno se reúne para hablar sobre temas menores. El frente económico está por fuera de la agenda del gobierno", le dijo a SEMANA Alejandro Gaviria, decano de economía de la Universidad de los Andes.

Para muchos países la inversión en obras públicas se podría convertir en la tabla salvadora. Lo anunciaron México, Chile y hasta China. La importancia de las obras públicas es evidente. Este año fue una estocada para el frenazo del PIB colombiano. Se estima que le restará casi un punto al crecimiento. La esperanza es que los mandatarios locales hagan en 2009 las obras que no hicieron en 2008. El Banco de la República pronostica que la inversión pública aumentará, porque la plata de las ciudades está ahí. Está por verse.

En medio de este difícil panorama vale la pena poner el retrovisor para analizar si se perdió una gran oportunidad en los últimos cuatro años cuando el país crecía por encima del 5 por ciento. Todo indica que fue así y ahora sólo queda darse golpes de pecho por no haber seguido la milenaria fórmula de ahorrar en la época de las vacas gordas para cuando llegaran los momentos críticos como estos.
 

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