Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/10/18 00:00

De mal en peor

La crisis financiera ya comenzó a agravar la situación de las familias y las empresas en muchos países: comenzaron los despidos masivos. Hasta la banca suiza, símbolo de fortaleza, ya se vio afectada.

La crisis comprueba que los médicos también se enferman. La banca de Suiza, el símbolo de la fortaleza financiera en el mundo, entró en problemas. El gobierno y el banco central tuvieron que apoyar a UBS, el primer banco de ese país

La semana pasada se conocieron datos demasiado desalentadores sobre la marcha de la economía de Estados Unidos. El inicio de construcción de vivienda descendió en 6,3 por ciento, el ritmo anual más bajo en 17 años; las ventas al por menor cayeron en septiembre, en el mayor retroceso de los últimos tres años y lo peor fue el dato del cierre, sobre el índice de confianza del consumidor, que en octubre disminuyó mucho más de lo previsto.

El mundo está sintiendo que la crisis financiera ya empezó a contagiar a los diferentes sectores de la economía. Esto alimenta el terror por una recesión y sus consecuencias, especialmente sobre el empleo. Las noticias más recientes en este campo indican que muchas empresas iniciaron el recorte de puestos de trabajo para disminuir gastos.

La semana pasada, Cemex, la tercera mayor cementera del mundo, anunció que recortará en 2.000 puestos de su planta de personal. Este severo plan de austeridad busca aliviar los malos resultados y reducir la carga de pasivos Hace tan sólo unas semanas, el grupo automovilístico francés Renault presentó un plan para suprimir 2.000 empleos en sus filiales en Europa, esto sin contar el anuncio que ya había hecho en Francia, en donde aplicará un recorte de 4.000 empleos. A comienzos de septiembre, el gigante informático Hewlett Packard también había anunciado que terminaría con cerca de 10.000 empleos en Europa.

El alza en la tasa de desempleo tiene aterrorizada a Europa. El número de desempleados en España aumentó en 3,7 por ciento en septiembre. En los últimos 12 meses, el desempleo ha crecido en 30 por ciento.

Si algo asusta a cualquier jefe de Estado es la pérdida de empleos. Los presidentes de la Unión Europea, reunidos en Bruselas la semana pasada, acordaron medidas para hacer frente a la desaceleración de la economía.

Existe el convencimiento de que se debe seguir ayudando al sector financiero porque en esa medida se apoya al sector real que requiere crédito. Hasta la famosa banca suiza, símbolo de fortaleza, necesita apoyo. La semana pasada el primer banco suizo, UBS, recibió una importante inyección de liquidez del banco central, además de la asistencia del Estado, que le transfirió dinero con lo que el gobierno se hará partícipe del 9,3 por ciento del capital del banco.

Pero, como dice Julián Cárdenas, analista de Corredores Asociados, "aunque las medidas adoptadas recientemente por los principales bancos centrales encabezados por la Reserva Federal de Estados Unidos probablemente tendrán efecto sobre las presiones de liquidez, el daño sobre el sector real y productivo está hecho". Y la mejor muestra de que esto es así es que después de adoptar medidas para contener la crisis, la desaceleración se agudiza.

¿Qué pasará en Colombia? La situación es preocupante porque una desaceleración toma al país con una tasa de desempleo muy elevada, en el 11 por ciento. Es decir, si lo que se ve venir es una baja en la actividad productiva, hay razones para temer que se agudicen los problemas del mercado laboral.

Hasta hace unas semanas, el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, confiaba en que la economía colombiana podría crecer el próximo año en 5 por ciento. Para muchos era poco realista si se tiene en cuenta la turbulencia internacional y las señales de desaceleración del mundo. Pues bien, el gobierno ahora reconoce que esa meta no se alcanzará. Colombia recibirá el impacto del menor crecimiento de los dos principales socios comerciales (Estados Unidos y Venezuela), de la reducción en los precios de los productos básicos y de la crisis financiera internacional. Con esas circunstancias, el gobierno espera un crecimiento del 3,5 por ciento para 2009 y eso es un golpe muy bajo para el empleo.

Ahora, muchos piensan que es hora de comenzar a pensar en una reducción en las tasas de interés, para darle un 'empujoncito' a la economía. Pero está por verse si el Banco de la República, que tiene reunión este viernes, ha mermado sus temores por la inflación y ha comenzado a preocuparse más por la desaceleración.
 

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