Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/09/23 00:00

Frenazo económico, peor de lo esperado

El decepcionante desempeño de la economía durante el primer semestre del año obligó al gobierno a bajar su meta de crecimiento a 4,0 por ciento. El menor ritmo todos lo sentirán. Por Gloria Valencia, editora de economía de Semana.

Frenazo económico, peor de lo esperado

En medio de la turbulencia que sacude los mercados internacionales, la economía colombiana recibió una pésima noticia: El Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 4,1 por ciento en el primer semestre del año, la mitad del crecimiento que tuvo en igual período del 2007, cuando la fiesta estaba en su mejor momento.

Los datos oficiales revelados por el Dane, confirman lo que todos temían: que el guayabo sería muy duro. Sin embargo, todo indica que es más fuerte de lo que muchos pronosticaron.

El consumo de los hogares que fue el gran motor que impulsó la economía el año pasado, presentó un gran descenso en el primer semestre: bajó a 3,1 por ciento, cuando en 2007 en igual período presentaba una expansión del 6 por ciento. Teniendo en cuenta que el consumo explica el 62 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) se entiende el impacto sobre la economía en su conjunto.

En parte, el menor ritmo del gasto de los hogares fue afectado por las decisiones del Banco de la República de aumentar las tasas de interés para tratar de controlar la inflación. De hecho, logró un enfriamiento del crédito que hace un año estaba aumentando al 32 por ciento y dos años atrás al 44 por ciento. Ahora se moderó y está creciendo a una tasa del 16 por ciento.

Esta desaceleración del consumo afectó, como es de esperarse las ventas del comercio y por supuesto a la industria que había tenido el año pasado un excelente ejercicio. Aunque se esperaba desde comienzos de 2008 una desaceleración de la economía, pues todos sabían que la fiesta no podía seguir con tal intensidad, la verdad es que las cifras semestrales desconcertaron a todos.

El gobierno y algunos analistas esperaban un ritmo del 5 por ciento, tres puntos menos que el año pasado, cuando el PIB aumentó 8 por ciento. Sin embargo, con los datos del período enero-junio, el propio gobierno revisó a la baja ese pronóstico.

Según el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, quien no oculta su preocupación por el desempeño de la economía, este año el crecimiento estará entre 3,8 y 4,2 por ciento, con un punto medio de 4.

La noticia también sorprendió a los analistas que no pensaban que sería tan baja la cifra del segundo trimestre del año (3,7 por ciento). El director de Anif, Sergio Clavijo, reconoció que el dato divulgado por el Dane estuvo por debajo de sus pronósticos. Esto quiere decir, según Anif, que al terminar el 2008, la economía no crecerá entre un 4,5 y 5,0 por ciento como proyectó este centro de estudios hace unos meses, sino entre 3,5 y 4,0 por ciento, con un punto medio de 3,7 por ciento.

El ministro de Hacienda confía en que la recuperación de la tasa de cambio, que afectó a tantos sectores, especialmente exportadores, durante los primeros seis meses del año, tenga un efecto positivo en los meses que restan del 2008. Pero eso no está garantizado, con la turbulencia que afecta todos los mercados, es incierto el rumbo que seguirá el dólar o los precios de muchos bienes de exportación.

El asunto es que el menor ritmo económico impactará a todos. El gobierno empieza por reconocer que se afectará el empleo, porque los sectores más intensivos en mano de obra, presentan los más pobres desempeños. La industria solo creció 1,1 por ciento en el segundo trimestre del año, mientras la construcción lo hizo en un 0,3 por ciento.

Hay que recordar que en el mes de julio la tasa de desempleo fue de 12,1 por ciento superior a 0,9 por ciento a la registrada en julio de 2007 cuando fue de 11,2 por ciento.

Además del impacto sobre el empleo y lo que eso significa desde el punto de vista del ingreso de los hogares, la desaceleración tiene una cara amarga para las finanzas públicas. El ministro de Hacienda estima que al bajar en un punto la proyección de crecimiento (de 5 a 4 por ciento) el fisco dejará de recibir entre 500 mil y 600 mil millones de pesos menos en impuestos.

Germán Verdugo, director de investigaciones económicas de la firma Correval, afirma que el mediocre comportamiento en el primer semestre, disminuye el ambiente favorable para el desempeño de las compañías en bolsa. Y no hay que olvidar que el mercado bursátil ha tenido ya difíciles jornadas, contagiado por lo que está sucediendo en el contexto internacional.

¿Con el 2009 a la vuelta de la esquina que se puede esperar? No hay buenas perspectivas, según analistas privados. El director de Anif, afirma que con el escenario internacional en recesión las dificultades se verán el próximo año, cuando estima que el crecimiento podría ser de apenas un 3,5 por ciento.

Al gobierno le toca ser un poco más optimista. El subdirector de Planeación, Andrés Escobar, cree que en el 2009 la economía podría crecer 5 por ciento. Escobar señala que la desaceleración es un fenómeno mundial, que se presentaron impactos de coyuntura específica y que la confianza en el país se mantiene.

El asunto es que con tantos nubarrones en el horizonte de la economía mundial, es muy difícil apartarse de sus efectos. Hay factores que no permiten ser optimistas. La inversión privada, local y extranjera que movió la economía el año pasado, no tendrá vientos tan favorables. La crisis de los mercados financieros ha provocado una escasez de liquidez y los capitales no llegaran a estos mercados latinoamericanos, como lo hicieron hasta hace poco.

Las exportaciones hacia Venezuela que fueron tan dinámicas en el 2007, no seguirán a ese ritmo, entre otras razones porque habrá una caída en las exportaciones de vehículos.

Otro elemento de preocupación viene por cuenta de los precios de las materias primas que han caído en las últimas semanas y esto afectará las exportaciones del país, que venían con cifras récord.

Cualquiera diría que crecer al 4 por ciento no es tan malo, en medio de un escenario internacional en el que países desarrollados presentan cifras más bajas, sin embargo, para Colombia no hay duda que significa un gran retroceso.

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