Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2009/05/11 00:00

Las razones del optimismo frente a la economía

Ya se sabe que, en materia económica, el primer semestre del año se perdió. Pero varios expertos esperan un rebote a partir de julio y un balance menos traumático del esperado para 2009.

El alto precio internacional del café tendrá un efecto positivo sobre la economía de miles de familias colombianas

En los últimos días, las noticias económicas han sido contradictorias. Hubo anuncios para llenarse de optimismo. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial pronosticaron que la economía colombiana saldrá de la crisis más pronto que muchos otros países y que lo hará fortalecida; el Banco de la República afirmó que hay razones objetivas para comenzar a animarse; la agencia Moody’s dijo que, por fin después de casi una década sin lograrlo, Colombia podría subir a grado de inversión en los próximos doce meses; y la Bolsa de Valores repuntó de manera formidable en casi todas las acciones.

Pero también sonaron las alarmas. El Dane informó que durante los dos primeros meses de 2009 el país exportó un 15,3 por ciento menos que en el mismo período en 2008 y que el desempleo volvió a subir en abril. El prestigioso centro de pensamiento económico Fedesarrollo reveló que el ánimo de los hogares sigue por el piso según la última encuesta que mide la confianza del consumidor.

El ánimo sube o baja a medida que se escuchan las noticias y, obviamente, cuando se comienzan a sentir en carne propia los efectos de la desaceleración (o recesión que se supone Colombia ya entró).

Como el primer semestre ya está jugado y definitivamente será malo para la economía, ahora lo interesante es saber qué pasará de aquí en adelante. ¿Cuáles son las razones objetivas que están alimentando el positivismo con el que los expertos están avizorando el futuro cercano?

El gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, dice que hoy ve claras señales de recuperación. Primero la carestía ha cedido terreno y en abril de 2009, el Índice de Precios al Consumidor (IPC), apenas subió un 0,32 por ciento, un poco menos que lo que había subido la vida en el mismo mes de 2008. Contando un año para atrás, el IPC fue de un moderado 5,73 por ciento. Y, mejor noticia aún, es que la expectativa, que es al fin y al cabo la que jala las tendencias alcistas, es que se cerrará el año con una inflación por debajo de 5 por ciento. En otras palabras, la meta del Banco de la República de 4,5 y 5,5 por ciento para este año puede ser muy posible.

Cuando cede la inflación se benefician los consumidores, y esto a su vez, beneficia a la producción en la economía en general. Eso ha hecho que las tasas de interés de los títulos de deuda pública (TES) de más largo plazo (2020) hayan caído de 13 por ciento en octubre del año pasado a menos de 9 por ciento hoy. Y esto es importante porque es definitivo para los créditos hipotecarios de vivienda. Mientras estas tasas estén bajas, la financiación de vivienda está garantizada.

El gerente del Emisor también ve buenos augurios en la caída de las tasas de interés del mercado, lo que se ha reflejado en el menor costo de la mayoría de los créditos (aunque no tanto los de consumo). En las últimas semanas se observó un repunte del crédito comercial, es decir para las empresas. Y el crédito más barato y accesible es fundamental para impulsar a la economía.

A estas buenas señales, hay que agregar otra muy importante: la buena salud del sistema financiero, especialmente de la banca. Si algo ha distinguido la crisis colombiana de la del resto del mundo, es que aquí prácticamente no ha afectado a las entidades financieras. Bancolombia acaba de dar los resultados del primer trimestre del año y sus utilidades crecieron 5,7 por ciento, un logro notable, cuando la economía en este trimestre se pronostica cayó alrededor de un dos por ciento.

También José Darío Uribe pronostica que en el segundo semestre se comenzará a ver ejecución de muchas obras públicas programadas por la Nación y en varias regiones, y como se sabe, estas son un componente muy importante en el Producto Interno Bruto.
Hay varias materias primas que pesan en la economía del país que están gozando de una buena racha de precios. Es el caso del café que cerró la semana pasada casi tocando los dos dólares la libra. No hay que olvidar que cerca de 300.000 familias dependen de este cultivo y una bonanza irriga riqueza en varias regiones del país, principalmente en el Eje Cafetero.

La última señal alentadora es la luz lejana que se empieza a ver al final del negro túnel en que está sumida la economía mundial. Y la primera chispa viene de China. El gobierno de ese país ha calculado una expansión económica de un 8 por ciento este año, la que considera como la tasa mínima para generar suficientes empleos y evitar el descontento social.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo el viernes que en China, “hay indicadores muy alentadores sobre inversión y crédito bancario, sugiriendo que la economía está reaccionando más vigorosamente de lo que se esperaba anteriormente”.

Eso quiere decir que esa economía seguirá demandando productos que exportan principalmente los países emergentes, como Colombia y eso es bueno para que se mantengan los precios de las materias primas.

Son precisamente todos estos signos alentadores los que han contagiado de optimismo al pequeño mercado bursátil nacional. La semana pasada cerró con un repunte del índice de Bolsa de Colombia (Igbc) del 3 por ciento. La acción de Ecopetrol llegó a los 2.300 pesos y la de Valorem subió más del 5 por ciento. En lo que va corrido del año, el Igbc ha subido un 20 por ciento.

Es que no hay nada más benéfico para una economía que el optimismo, y como se está viendo que las empresas pueden no salir tan averiadas como se creía, luego de la crisis, las acciones se van para arriba. La confianza es de todos modos moderada porque el bajón del primer semestre de 2009 puede presionar los resultados de las empresas y posiblemente no lograrán crecer este año por encima del 2008.

Desde afuera la perspectiva de Colombia también parece positiva. Nicolás Eyzaguirre, director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, quien estuvo en Bogotá hace una semana dice que hay tres razones por las cuales Colombia podrá salir mejor librada de esta crisis: la menor deuda y la mayor liquidez, el menor riesgo en los bancos, y una macroeconomía creíble.

Y la semana pasada, Mauro Leos, responsable de crédito de la agencia Moody’s Investors Service, dijo que América Latina ha soportado tan bien la crisis económica mundial que las calificaciones de crédito de Brasil, Colombia y Perú podrían subir a grado de inversión en los próximos 12 meses.

El Banco de la República sacará esta semana su nuevo pronóstico de crecimiento para el 2009 en un rango entre -1 y 1 por ciento, con un punto medio de cero. Este pronóstico coincide con la proyección del FMI. Pero el gerente del Emisor cree que con los nuevos datos, el PIB podría terminar en terreno positivo.

Las perspectivas para Colombia entonces parece que serán, al final de cuentas, relativamente buenas, y en todo caso, nunca tan dramáticas como lo que vivió el país en 1999, cuando la economía cayó un 4,6 por ciento. Sólo mantener en la mira ese mediano plazo más luminoso, ayudará a pasar con menor angustia el trago amargo que vendrá cuando se conozcan las cifras oficiales del desempeño del primer trimestre de 2009.

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