Martes, 24 de enero de 2017

| 2008/11/15 00:00

Regular, regular

La primea tarea del gobierno será recortar el gasto. Para Roberto Steiner, quien representó a Colombia ante el FMI y en enero asume la dirección de Fedesarrollo, en el frente fiscal están los mayores desafíos de 2009.

Roberto Steiner se muestra a favor de un recorte fiscal por la caída en el recaudo tributario y los problemas financieros de 2009

SEMANA: ¿En medio de esta turbulencia cómo se ve 2009?

ROBERTO STEINER: En estos momentos de alta turbulencia y volatilidad, no es fácil hacer pronósticos, pero sin lugar a dudas 2009 pinta muy mal para la economía global y bastante regular para la colombiana. La única región que mantendrá un dinamismo interesante es Asia, con la que infortunadamente comerciamos poco. Nuestros principales socios comerciales -Estados Unidos, Venezuela y la Unión Europea- observarán notables desaceleraciones y la financiación externa se dificultará. Por el lado positivo, y gracias al dinamismo de varias economías asiáticas, los precios de los productos primarios se mantendrán elevados, si bien no en los niveles insostenibles de 2007 y principios de 2008. Para Colombia esperamos un crecimiento del orden de 2,7-3,1 por ciento para 2009 que, dado el estado de la economía mundial, debe ser considerado como aceptable.

SEMANA: Este es el tercer año que no se cumple la meta de inflación. ¿Qué se puede esperar en 2009?

R.S.: La inflación se ha disparado en todo el mundo, principalmente como consecuencia del aumento en el precio del petróleo y otros bienes primarios. Este fenómeno se revertirá, por lo menos parcialmente, en 2009. El problema que veo para el año entrante en Colombia es que, al tiempo que disminuye la presión inflacionaria por el lado de los bienes primarios y por la desaceleración de la economía, la depreciación de la tasa de cambio y el aumento en salarios podrían operar en sentido contrario.

SEMANA: ¿El Banco de la República debería bajar las tasas?

R.S.: Infortunadamente, estamos ante una coyuntura en la que a pesar de la desaceleración en el crecimiento, las expectativas de inflación aún no han cedido lo suficiente. Ello quizá se deba al posible efecto de la devaluación sobre el precio de los bienes transables, o a que se anticipa un aumento sustancial del salario mínimo. Aunque no dudo que ya terminó el ciclo de contracción monetaria, no me resulta obvio arrancar el ciclo de expansión hasta tanto se tenga mayor claridad acerca del efecto sobre la inflación de 2009 de las decisiones salariales próximas a tomarse.

SEMANA: Hay nerviosismo por Venezuela. ¿Qué tanto preocupa el impacto sobre Colombia?

R.S.: Muchísimo en el corto plazo, por tratarse de nuestro principal socio comercial en el caso de las exportaciones no tradicionales. Para el mediano plazo soy algo más optimista, pues la caída en el precio del petróleo debería eventualmente reflejarse en una mejora en la calidad de la política económica del vecino país. En el pasado nos hemos beneficiado de una Venezuela con mucho dinero y con una política económica altamente distorsionada. Quizás algún día nos beneficiemos de Venezuela con un adecuado marco de políticas económicas, así sea con algo menos de dinero.

SEMANA: En materia fiscal hay alertas por el gasto público. ¿Usted cómo ve el año?

R.S.: Es innegable que la situación fiscal mejoró desde 2000, particularmente entre 2002 y 2006. A pesar de ello, no cabe duda de que en los últimos años se dieron condiciones para que la mejora hubiese sido mucho mayor. Como eso no sucedió, mantenemos niveles de endeudamiento elevados que hacen que la política de gasto público dependa de la capacidad de obtener financiamiento, posibilidad que se dificulta enormemente en la actual coyuntura. Si el gobierno insiste en ejecutar el presupuesto recientemente aprobado por el Congreso, le quitará gran parte del financiamiento interno al sector privado. Por no haber ahorrado más en la época de vacas gordas, Colombia no se puede dar ahora el lujo de ejecutar una política fiscal contracíclica. Me uno a quienes abogan por recortar el presupuesto de gastos para hacerlo más congruente con las nuevas posibilidades de financiamiento y con las nuevas perspectivas para el recaudo tributario que, según cálculos de Fedesarrollo, podría caer entre el 0,5 por ciento y el 0,8 por ciento del PIB el año entrante.

SEMANA: ¿En dónde habrá que poner el énfasis? ¿La infraestructura es la tabla salvadora?

R.S.: Colombia tiene un enorme déficit de infraestructura y el retraso en ese frente es el lunar de la presente administración. La necesidad de mejorar la infraestructura, vinculando al sector privado en ese propósito, es evidente, y eso es independiente de la coyuntura de desaceleración por la que atravesamos. Infortunadamente, la insistencia del gobierno en no recortar el gasto social en programas como Familias en Acción hará inevitable mantener frenado el gasto en infraestructura, lo cual es altamente inconveniente.

SEMANA: El gobierno Uribe entra en la recta final -si no se concreta la reelección-, ¿esa expectativa política afecta la economía?

R.S.: La Encuesta de Opinión Empresarial de Fedesarrollo desde hace meses viene señalando un deterioro en las "condiciones políticas" para la inversión. No especulamos acerca de si esas condiciones mejorarían o empeorarían una vez se aclare el asunto de la reelección. Lo que sí es claro es que la situación política está afectando negativamente lo económico.
 

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