Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1992/07/06 00:00

Impuesto guerrillero

Impuesto guerrillero

LA EMPRESA OPTImisa Ltda. funcionaba en San Isidro, un elegante sector de Lima y su actividad, servicios informáticos a compañías comerciales, le aseguraba el acceso a los estratos altos de la empresa privada peruana. Entre otras cosas contaba con un equipo de investigadores económicos especializados que recogían información legítima sobre el movimiento financiero del sector. Por todo ello la sorpresa fue mayúscula cuando se descubrió que "Optimisa" llevaba además las cuentas de los "cupos " (o "vacunas") pagados por miles de empresarios al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru a cambio de su seguridad. La Dirección Nacional Contra el Terrorismo (Dincote) hizo el descubrimiento como consecuencia de la captura de Peter David Cárdenas Schulte, tesorero de esa organización subversiva que niega recibir dinero del narcotráfico pero admite financiarse a través del secuestro y la extorsión. El hecho tendrá consecuencias en la concertación de un nuevo impuesto antiguerrillero. "Si dos mil empresarios son capaces de comprar seguridad, no hay razón para que no paguen ese impuesto al Estado", comentó un funcionario.

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