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| 9/11/1995 12:00:00 AM

NO MERECE SER PRESIDENTE

SI EL PRESIDENTE DE LA Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano ultraconservador Newt Gingrich, aspirara a la primera magistratura del país del norte, encontraría en su esposa a su más ferviente opositora. Esa es la conclusión lógica luego de leer el artículo publicado la semana pasada por la revista Vanity Fair, donde la señora Marianne Gingrich descalifica a su marido en forma muy directa: "No quiero que sea presidente y no creo que debería serlo". La publicación pone de relieve la doble moral de Gingrich, quien pretende enarbolar la bandera de los valores y las tradiciones familiares, pero es un hombre divorciado que tiene en la cuerda floja su segundo matrimonio, luego de que el primero terminó por sus numerosas aventuras galantes. Aunque Gingrich no ha anunciado su intención de lanzarse a la presidencia, tampoco la ha descartado. En todo caso, Marianne está dispuesta a todo si algún día su marido decide anunciar sus intenciones: "Muy fácil, salgo al día siguiente y descarrilo todo".
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