Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1993/10/04 00:00

Un nuevo escarabajo

Un nuevo escarabajo

CUANDO SALIO HAce siete años el último "escarabajo" de la fábrica de Sao Bernardo Do Campo, en Brasil, muy pocos aficionados nostálgicos pensaron que presenciarían el renacimiento del popular automóvil Volskswagen.
Se necesitó la caída de un presidente "joven y modernista" -que rechazaba al viejo diseño- y el nombramiento de otro "viejo y tradicionalista" para que regresara al primer plano. El actual presidente, Itamar Franco, siempre manifestó su pasión por el "auto popular", y desde que asumió el poder expreso su deseo de que su producción fuera revivida.
Pero se trata de una decisión controvertida, porque se sostiene que el "escarabajo" es un carro decididamente obsoleto, que consume el doble de acero que cualquiera de sus sucesores y tiene baja aceptación popular.
Hasta la creación de 800 empleos, uno de los argumentos oficiales, es cuestionado. Como dice un dirigente sindical, "no sirve de nada crear mil empleos que pronto se convertirán en mil despidos".

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