OPINIÓN

José Miguel Santamaría

La tasa al 15%

Como se puede ver, no es nada alentador el panorama hacia adelante.
22 de mayo de 2026 a las 10:00 a. m.

Hubo una gran consternación la semana pasada con relación a que el Gobierno Petro consiguió recursos en TES a una tasa cercana al 15 %. La realidad es que al paso que vamos la tasa seguirá subiendo.

Mientras la olla no tenga fondo y no haya límites para que desde Crédito Público se siga buscando recursos insaciablemente, no tiene por qué tranquilizarse la tasa de interés. Existen muchos factores adicionales que hacen que esta siga subiendo. Tenemos al peor equipo de hacienda pública en años, no tienen límites.

La tormenta perfecta se ha logrado. Por un lado, la inflación sigue subiendo, el efecto del salario mínimo ha surtido efecto y va a terminar el año por los lados del 6,5 %. Esto nos da con un nivel del 15 %, una tasa real por los lados del 8 %.

Adicionalmente, llevamos dos bajadas de rating de riesgo país en cada una de las calificadoras. Ya no somos riesgo de inversión, si no de especulación. Los mercados internacionales nos pedirán cada vez más tasa de interés.

Y el aumento del monto en las subastas hace que el corte de la subasta holandesa quede por encima. Así funciona, a mayores necesidades de recursos, más tasa de interés pedirá el mercado.

¿Cuáles son las implicaciones de este aumento en la tasa de interés? Son muchas, y no sólo para el Gobierno, son graves para todo el mercado.

Lo primero es que pagar más intereses desde el Presupuesto General de la Nación implica: menores recursos para inversión, menos posibilidad de crecimiento económico y que el efecto de crecimiento del indicador de deuda como porcentaje del PIB se hará realidad por el tamaño creciente del rollover de la deuda.

Lo segundo es que al ser la tasa del 15 % la del Gobierno, las entidades financieras también tendrán que subir los tipos de captación para conseguir recursos. Si la tasa a la que consiguen los recursos es más alta, los prestamos también subirán. Esto se verá reflejado rápidamente en los intereses que pagaremos los colombianos.

Tercero, el Gobierno de turno, mientras estabiliza las finanzas, tendrá que buscar ingresos con más impuestos, una reforma tributaria o reducir drásticamente el tamaño del Estado para disminuir el gasto y tener recursos para pagar estos intereses.

Como se puede ver, no es nada alentador el panorama hacia adelante. Más aún teniendo en cuenta que el ministro de Hacienda en un yes man consumado, le dice a Petro que sí a todo. Y por otro lado, no se ven pesos y contrapesos necesarios para parar la hemorragia. Hasta ahora el Congreso no ha regulado y los entes de control parece que no entienden la dimensión del riesgo.

El país, con la legislación vigente, no estaba preparado para que las finanzas públicas fueran coptadas por personas con tan poco criterio y conciencia del daño que están haciendo a la economía y al futuro de las finanzas.

Volver a la senda de mejorar la calificación de riesgo y tener tasas de interés racionales nos costará mucha sangre y sacrificio de los gobiernos venideros. Estos estarán atados de manos y pies para funcionar.

Se vienen noches difíciles.