Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/25/2012 12:00:00 AM

En la pantalla chica

La televisión ha llevado noche a noche la realidad nacional a los hogares colombianos.Cinco personajes escogieron el programa que, para cada uno, mejor resume estas tres décadas.

Don Chinche
1981
Pepe Sánchez

 
El Chinche reunía a los colombianos después de misa para reírse de ellos mismos. Fue precursor en muchas cosas: grabaciones en exteriores, acentos regionales, actuaciones sobrias, producción rápida y eficaz. El Chinche tenía un tono ligero y desenfadado, y Héctor Ulloa nos conquistó con ese personaje. Pepe Sánchez hizo el último debate con altura sobre el oficio de los actores: sacó un argumento de la tradición y pidió a los actores naturalidad y precisión, sin perder espontaneidad, ni alegría, ni humor.
 
Juan Ángel, actor
 
Zoociedad
1990
Francisco Ortiz

 
Hizo de la carcajada un editorial. Sorprendió al país al introducir –y de qué manera– la sátira y la caricatura en el humor político, y la crítica social en la TV, con lo cual desarrolló un nuevo lenguaje. Era capaz de sintetizar todo un personaje en un gesto, y el conflicto más complejo en la ironía de una carcajada. Fue el escenario en el que nació para la vida pública Jaime Garzón y la puerta que se abrió para revitalizar los programas de opinión.
 
Germán Yances, periodista y analista de medios
 
Dejémonos de vainas
1984
Moisés Rivillas

 
Fue un programa que nos caracterizó durante mucho tiempo. No solo porque el nombre encerraba en sí mismo toda la idiosincrasia de este país, sino porque representaba a una familia de clase media que era la misma que todos los domingos en la noche se sentaba a disfrutar del programa. El humor tan característico de sus situaciones absurdas y sus personajes era tal vez lo que más nos acercaba como televidentes, porque si algo sabemos hacer en este país es reírnos de nuestras propias desgracias.
 
Carolina Cuervo, actriz y escritora
 
Cuando quiero llorar no lloro
1991
Carlos Duplat

 
En la historia de la televisión colombiana esta serie es a la tragedia lo que El Chinche es a la comedia. A mí me tocaba ver a escondidas los domingos en la noche los capítulos; ahora, después de estos años, pienso que mis padres no me la permitían ver porque no querían que supiera que la realidad de este país era tan cruel. La historia de esos tres muchachos retrató quizás todos los posibles escenarios en los que se puede desarrollar la vida de los colombianos.
 
Harold Trompetero, director de cine

Décimo grado
1986
Jorge Emilio Salazar

 
Un retrato de lo que sufrimos todos aquellos que siempre hemos creído que las aulas de colegio (como lo sintieron Rubiano, Merizalde, Upegui y Bayona) son más cadalso que formación. Todavía tengo pesadillas con mi profesor de álgebra, Hernando Aguirre, a quien siempre vi perfectamente representado en Asmodeo, el maestro estricto de Décimo grado. Inolvidable, además, su música, grato aporte de Jaime Valencia al martirio estudiantil en cuyas letras quedaba claro que del colegio no quedan sino los amigos.
 
Gustavo Gómez, periodista
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.