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| 8/25/2012 12:00:00 AM

SEMANA cambió mi vida

En estos 30 años, varios personajes de la vida nacional consideran que el cubrimiento de SEMANA llegó a afectarlos o a favorecerlos de alguna manera. Estos son algunos testimonios.

Ernesto Samper
 
Pocos colombianos han sufrido tanto los embates de SEMANA como el expresidente Samper durante el Proceso 8.000. Con su tradicional sentido del humor comenta su experiencia.

Ernesto Samper lee SEMANA de atrás para adelante. Comienza el recorrido, como muchos lectores, con la columna de Daniel Samper Ospina, luego sigue con la sección de Vladdo, continúa con las críticas de cine y libros, y de ahí salta a los confidenciales. Por último, lee los artículos de fondo.

Sin embargo, durante su gobierno (1994-1998) la revista le incomodaba tanto que prefería no leerla sino que se limitaba a buscar el inevitable artículo sobre él. Tenía la certeza de que cada semana se incluiría una nueva revelación del llamado Proceso 8.000. “Mi papel era gobernar y no estar en un debate permanente con los medios”, asegura.

Durante el proceso 8.000 hubo 14 portadas, una primicia tras otra y un cubrimiento exhaustivo por dar a conocer la verdad. Entre las ediciones que Samper más recuerda está una de septiembre de 1995 que en portada llevaba el título ‘Entre el cielo y el infierno’. Esa revista reveló la transcripción de una grabación que acababa de recibir la Fiscalía en la que aparecía Samper en tiempos de su campaña presidencial hablando con Elizabeth Montoya de Sarria, la Monita Retrechera, esposa del narcotraficante Jesús Amado Sarria. Sin embargo, a última hora en esa edición surgió otra gran noticia: la detención de Miguel Rodríguez Orejuela. Y si esa captura era el cielo para el presidente, el casete de la Monita era el infierno.

Se ha rumorado que tanto en ese momento, como en el de la confesión de Fernando Botero, Samper llegó a pensar en renunciar. Sin embargo, él mismo ha aclarado que fue su mamá, Helena Pizano, quien lo convenció de no hacerlo cuando le señaló que de hacerlo pasaría a la historia como culpable.

El expresidente asegura que muchos periodistas quisieron tumbarlo, pero “nunca, en todo este tiempo, ha aparecido una sola fotografía, grabación, video o documento que avale que tenía conocimiento de que la campaña había sido infiltrada”.

Al respecto, Mauricio Vargas, director de SEMANA entre 1992 y 1996, dice que su intención o la de su equipo nunca fue tumbar al presidente. “Nuestro objetivo era hacer el mejor cubrimiento periodístico posible sobre un proceso trascendental y delicado”.

A pesar de que Samper alguna vez declaró que SEMANA tomó partido por el proceso 8.000 y se convirtió en un medio adversario a su gobierno, hoy afirma que no guarda rencor: “Mi papá me enseñó que el problema del odio es del que lo siente. Yo sé que muchos periodistas estaban buscando consagrase como lo hicieron quienes tumbaron al presidente Nixon, pero en este caso había una diferencia: yo era inocente, él no”.
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