El olvido que seremos
Héctor Abad Faciolince
2006
Colombia es un país de víctimas que nunca han hablado, por temor o porque otros han contado la historia. El olvido que seremos, esa obra inclasificable, es un libro en el que por primera vez habla una víctima. Y lo hace sin odio y sin ánimo de retaliación. Con la distancia y la lucidez que se adquieren después de que las lágrimas se han secado. Habla desde un deseo de encontrar su verdad, porque se trata de un libro íntimo que va hasta el límite de lo humanamente confesable. La prueba de que este es el libro de las víctimas en un país de víctimas es que ha sido el más vendido en los últimos años: ya hace parte de la memoria colectiva.
Luis Fernando Afanador, crítico literario de SEMANA
Colombia, imágenes y realidades
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Fundación Dos Mundos
2005
De la mano de 48 fotógrafos podemos adentrarnos en la realidad de una Colombia diversa, a la vez bella y violenta. Encontramos sus paisajes, sus etnias, sus fiestas, sus desigualdades, su guerra interminable. La edición es impecable, los textos sencillos, las fotografías hermosas y conmovedoras. Se muestran allí los oficios ambulantes, los niños destrozados por las minas, los guerrilleros y los soldados, la indigencia, el mundo del trabajo, las realidades ecológicas. Una magnífica síntesis de los últimos años de nuestra historia.
Piedad Bonnett, escritora
Guerras, memoria e historia
Gonzalo Sánchez
2003
Desde comienzos de 1980 se dispararon los índices de violencia en Colombia hasta niveles de extraordinaria barbaridad. Los libros que mejor reflejan estos últimos 30 años inevitablemente tratan de esa triste realidad. Para mí, el libro de Gonzalo Sánchez resume muy bien los traumas de las últimas tres décadas y los intricados problemas de resolver el conflicto, hacer las paces justas con el pasado y pensar en el porvenir.
Eduardo Posada Carbó, académico y autor
El desbarrancadero
Fernando Vallejo
2001
Por el poder de su estilo, por la furia volcánica con que está concebido, por esa combinación de sensibilidad, humor y gracia narrativa para describir un mundo que se derrumba. Colombia misma en la metáfora de la casa familiar que se desmorona, del hermano que agoniza, de la madre enloquecida, de la memoria que se fragmenta, del amor abnegado que no consigue salvar lo que ama, y de la muerte que se va convirtiendo en un miembro más de la familia.
William Ospina, escritor
Delirio
Laura Restrepo
2004
A través de los ojos de una mujer podemos sumergirnos en la metáfora de un país en el que la desigualdad es infinita y, a pesar de ello, continúan cegándonos las falsas pretensiones. Además es la culminación de un proceso de escritura que ya tuvo logros notables.
Juan Gustavo Cobo Borda, escritor y periodista.