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| 8/25/2012 12:00:00 AM

"Uno no nace aprendido"

El ciclista supo de triunfos y de decepciones.

Mi mayor aprendizaje es que la vida del deportista de alto nivel es como la vida de todas las personas, pero comprimida. Es decir, usted se forma, crece y da resultados. Mi vida, prácticamente, se resume en 8 o 9 años de triunfos, derrotas, alegrías y decepciones. El ciclismo me enseñó a afrontar retos, a saber ganar y perder.

Más allá de mi carrera profesional, el deporte me dio una forma de vivir. Me enseñó a ser organizado, a preparar las cosas, pues los triunfos no llegan solos. Recuerdo mi primera carrera. Tomé el valor de meterme a la competencia de El Colombiano y la gané. El titular de la prensa fue algo así como “50 km por hora en la crono y 5 en la U”, porque al terminar la competencia me bajé de la bicicleta y entré al salón de clase a presentar un examen final.

Correr en Europa me enseñó que uno no nace aprendido y las cosas cuestan mucho. Allá aprendí que hay que ser constante y no dejarse derrotar a la primera, porque yo llegué con un mínimo conocimiento y fui creciendo poco a poco.

Aprendí a ser perseverante: cuando era aficionado me costaba llegar hasta la cumbre del Alto de Las Palmas. Fueron momentos importantes para mi formación porque la primera vez no llegué al Alto, ni la segunda ni la tercera. Como a la décima vez llegué. Ahora puede ser un juego para mí, pero en ese momento era una hazaña.

Aprendí que el sacrificio hace parte fundamental del éxito. Lo supe cuando vi a Lucho Herrera en Saint-Etienne con la cara ensangrentada. En ese entonces lo veía como algo inalcanzable. Era la representación de un país, sacrificándose por ganar frente a los otros.

Es muy difícil levantarse de una derrota para volver a ganar. Las derrotas son muy comunes porque todos los días salimos 200 ciclistas y todos quieren ganar. Entonces esos triunfos, que son muy contados, aprendí a disfrutarlos.

Los malos momentos como ciclista no me los dieron el dolor en la bicicleta ni las fracturas, sino las situaciones externas, como cuando tenía la testosterona alta. Hubo un show mediático durante el periodo en que se estaba estudiando el tema.Una vez salió el resultado y quedó claro que era un valor natural en mí, aprendí que el asunto del dopaje no es un juego. Me volví muy precavido, no quería que me volviera a pasar y pedía certificados por cuanta pastilla me iba a tomar. Esto me enseñó a comprender al deportista que está en esa situación.
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