Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2004/10/15 00:00

Destino: Bogotá

Las innumerables alternativas de entretenimiento de la capital del país la convirtieron en el destino de mayor ocupación hotelera en Colombia, por encima incluso de Cartagena.

Destino: Bogotá

Hace 2 años, Cartagena era el líder indiscutido del turismo en Colombia. En esa época registraba una ocupación hotelera del 52%, cuando el promedio nacional estaba en 40%. Hoy, esos porcentajes son mayores y están en 57,7% y 49,7%, respectivamente, pero el primer lugar cambió de dueño. Bogotá, con más del 60% de ocupación hotelera, es ahora el destino preferido del país.

Un caso diciente de la magnitud de este fenómeno lo protagoniza el Hotel Bogotá Regency, el cual sin pertenecer a ninguna cadena nacional o internacional y operar de manera independiente, pasó en los últimos 2 años de ocupar en promedio el 21% de sus habitaciones a utilizar en la actualidad el 68% de su capacidad instalada. Sin duda, aparte de una acertada labor comercial, es evidente que la demanda aumentó pues los demás hoteles de renombre en la ciudad han mostrado la misma tendencia.

¿Qué pasó entonces? El desarrollo urbano de Bogotá, reconocido incluso internacionalmente, llamó la atención sobre la ciudad como un destino atractivo para el turismo nacional, teniendo en cuenta sus ventajas adicionales en materia de seguridad, facilidad de acceso, alternativas de transporte y oferta hotelera.

Pero más allá de todo eso, la mejor imagen de la capital del país dio a conocer su mayor fortaleza frente a cualquier otro destino en Colombia: el sinnúmero de alternativas de entretenimiento y diversión.

"La gente ya no se pregunta a dónde va a ir este fin de semana o en vacaciones, sino qué va a hacer. Pasamos de un turismo pasivo a un turismo activo", afirma Jaime Alberto Cabal, presidente de la Asociación Hotelera de Colombia (Cotelco). Por eso, desde que empezó en 2003, la reactivación nacional del turismo en el país, Bogotá asumió este papel protagónico que en principio resultó de un crecimiento natural de la demanda, pero que ahora es impulsado con mucha decisión por los hoteleros, en busca de capitalizar esta tendencia.

"Lo primero que hicimos fue desarrollar estrategias para prolongar la estadía de los visitantes de negocio, los cuales nos llegaban cada vez en mayor cantidad", comenta Andrés Sánchez, director de desarrollo de la cadena internacional GHL Hoteles. La capital del país siempre ha sido un destino importante de negocios y de ahí que su participación en el mercado total colombiano -en volumen- nunca haya estado por debajo del 60%. "Así logramos que la ocupación en Bogotá fuera alta no solo entre martes y jueves, como tradicionalmente lo era, sino que aumentara el uso hotelero en días de relativa baja ocupación, es decir, de viernes a lunes", agrega Andrés Sánchez.



Ciudad entretenida

Y el esfuerzo conjunto del sector hotelero logró rápidamente posicionar a Bogotá como una ciudad con mucho para hacer los fines de semana y durante las temporadas de vacaciones. "La clave ha estado en que todos decidimos concentrar esfuerzos en promocionar la ciudad como destino, más allá de la oferta específica de cada hotel. Nosotros, por ejemplo, hacemos énfasis en que Bogotá es el tesoro mejor guardado de Latinoamérica", afirma Lina Rincón, jefe de prensa del hotel Tequendama Intercontinental.

Aunque el porcentaje de visitantes del exterior está creciendo en Bogotá (representó 39% del total en 2003, según Cotelco), el mercado doméstico continúa representando el mayor porcentaje (61%) y es hoy el centro de la mayoría de los esfuerzos de los hoteleros. "Nuestra estrategia está muy enfocada hacia atraer turismo nacional y del área andina, aprovechando las alianzas que tenemos. Para ello, armamos paquetes muy atractivos con los operadores mayoristas, basados en la oferta cultural, histórica, de espectáculos nocturnos y gastronómica de la ciudad", anota Francisco Parra, director nacional de mercadeo y ventas de la cadena Hoteles Estelar.

Los atractivos turísticos bogotanos, bajo el enfoque de diversión y entretenimiento, son muchos. "Están los parques de diversiones, el espacio público, la parte histórica recuperada de La Candelaria, los museos, Maloka, los centros comerciales, TransMilenio, los restaurantes, la rumba y el hecho de que Bogotá se está volviendo un centro de teatro, espectáculos y conciertos", dice Jaime Alberto Cabal, de Cotelco.

Y ahora vienen los Juegos Deportivos Nacionales (del 27 de noviembre al 11 de diciembre). "Esperamos alrededor de 6.000 deportistas, cuyas delegaciones nos permitirán recibir unas 20.000 personas en la ciudad. Por ello, en alianza con Aviatur, estamos ofreciendo paquetes bajo el eslogan Bogotá, destino deportivo", anuncia Patricia González, directora del Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD).

El potencial de crecimiento es inmenso. Por un lado, el turismo de negocios encara una gran oportunidad con los tratados internacionales por venir; por el otro, el recreativo todavía es incipiente, a pesar de su notable aumento. No en vano, el año pasado, el turismo de negocios a la capital todavía representaba 75,6% del total y el de convenciones, 15,8%, según las cifras de Cotelco. Así que hay mucho terreno por ganar en las tradicionales temporadas de baja ocupación.

En la actualidad, hay 7 hoteles en proceso de ampliación y de construcción (entre 800 y 1.000 habitaciones adicionales), una muestra del optimismo que reina en el sector, el cual dependerá de que se mantenga el proceso de desarrollo urbano en la ciudad, la seguridad y esa rica oferta de entretenimiento que hoy la tiene como el destino preferido de Colombia.

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