Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2015/08/24 18:00

El país de las maravillas, siglo y medio de vida

Las aventuras de Alicia están de aniversario. Hace 150 años se lanzó la obra de Lewis Carroll, que ha sido traducido a más de cincuenta idiomas.

La primera edición de este cuento vendió aproximadamente 160.000 ejemplares. Foto: Wikipedia.org.

La niña que se encoge y crece, que persigue a un conejo, que toma té con el sombrero loco y que huye de los escandolosos gritos de la reina de corazones, aún sigue en el recuerdo de muchos jóvenes y adultos.

El 4 de Julio de 1862  Charles Lutwidge Dodgson, quien es más conocido con el pseudónimo de Lewis Carroll, publicó la increíble historia de Alicia. Una pequeña que cae por la madriguera del conejo y llega al país de las maravillas. Este es un cuento que ha acompañado a varias generaciones y que es tan creativo que no pierde vigencia.

Era imposible imaginar que el mismo creador de Alicia fuera también un bohemio matemático que escribió el ‘Tratado elemental de determinantes, con su aplicación en ecuaciones lineales simultáneas y ecuaciones algebraicas’.

El país de las maravillas no nació solamente en la imaginación de Carroll.  El autor se desempeñaba como subdirector de la biblioteca del colegio Christ Church, en Oxford. Como parte de sus funciones debía cuidar de las tres hijas del decano: Lorine, de 13; Alice, de diez y Edith, de ocho.

Lo que más entretenía a las pequeñas eran las increíbles historias que el bibliotecario contaba y en las que ellas, principalmente Alicia, eran sus protagonistas.

En la Navidad de 1864, Lewis Carroll les entregó una libreta que contenía uno de los cuentos escrito e ilustrado a mano. Su título era, justamente, 'Las aventuras subterráneas de Alicia'.

En 1865 el matemático  cambió el título por ‘Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas’, y lo  publicó con la editorial Macmillan. Esta primera edición vendió aproximadamente 160.000 ejemplares.

Mucho se ha hablado sobre los significados de la obra. Sin embargo, lo que sí es claro es el recuerdo de una niña que pocas ganas tiene de crecer. Alicia se convirtió en un referente de rebeldía frente a los comportamientos de época victoriana.

Parte del encanto del libro es que su protagonista va creciendo a medida que se desarrolla el cuento. Cuando la pequeña cae al hoyo, se muestra tímida y asustada. Al conocer a los personajes del país de las maravillas, como el sombrerero y el conejo, su personalidad adquiere firmeza y carácter. Por último cuando desafía a la reina adquiere seguridad.

Esta es quizás una de las razones que hacen del libro una historia verosímil. La narración encarna la vida y sueño de cualquier niña. En esa medida, logra generar un semiento de identificación entre sus lectores.

Ya han pasado 150 años desde que Charles Lutwidge Dodgson decidió escribir esta gran historia. Para su celebración la Biblioteca Morgan de Nueva York  exhibe el manuscrito original hasta el 11 de octubre.

La exposición también cuenta con una versión virtual del libro, junto con varias ediciones. De igual manera, es posible encontrar la primera versión cinematográfica del cuento, que data de 1903. También una galería de fotos del mismo Caroll y de las tres niñas.

Tal como sus ediciones y versiones cinematográficas, las celebraciones de aniversario han sido igual de variadas. El Teatro de Marionetas de Salzburgo ha hecho un homenaje con una pieza teatral. El centro cultural Borges en Buenos Aires, Argentina, ha celebrado con una muestra de Arte. En Inglaterra, el Museo Victoria & Albert de Londres tiene la exposición "The Alice Look", donde se analiza  la influencia del libro en la moda durante 150 años.

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