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| 8/14/2015 8:30:00 AM

Aprender para cultivar

Los hijos de campesinos en el sur del Tolima están abandonando el campo por falta de motivación. La semilla para que se queden se está plantando en forma de educación.

La población al sur del departamento del Tolima es fundamentalmente rural. Los campesinos cultivan sus propias parcelas y trabajan ocasionalmente en fincas arroceras o cafeteras. Todos los integrantes de la familia viven del campo para el auto sostenimiento, desde los niños y niñas, hasta los abuelos. Aunque a veces una cosecha es productiva, cuando las expectativas no se cumplen, aumenta la pobreza, la desnutrición y la insalubridad, entre otros males. Al final, los niños son los más vulnerables.

“Los árboles toman nutrientes de la tierra, que luego pasan por las raíces y por el tallo hasta llegar a las hojas, estas toman el gas carbónico y sueltan el oxígeno, por eso no debemos talar los árboles. Si lo hacemos nos quedamos sin oxígeno y el campo queda tan contaminado como las ciudades”, explica Lady Vanesa Cárdenas, de nueve años,  que está cursando cuarto año en la Institución Educativa Camacho Angarita del municipio del Chaparral.

Los padres de la niña son campesinos, cultivan cacao, café, yuca y plátano en un rancho apartado donde también tienen cerdos y gallinas. Lady Vanesa vive con su hermano, con quien juega a las escondidas entre los cultivos de su familia; con su madre que generalmente está en la casa preparando el almuerzo y aseando el hogar; y con su padre, que sale temprano a recoger las cosechas. “Yo le enseño a mi papá a reciclar”, afirma la niña, orgullosa de su labor como presidenta del gobierno estudiantil. Como representante de sus compañeros, a pesar de su corta edad, ha liderado iniciativas para mejorar la calidad de los pupitres y las sillas de la cafetería.

La docente Mercy Lizeth Cedano trabaja desde hace 3 años en la misma institución en la que estudia Lady Vanesa. Es una profesora de una alejada escuela que asegura que su sueño es incentivar a los niños a que amen lo que les rodea: el campo, su región, su comunidad. “Los muchachos están muy desanimados porque no ven opciones de vida en el campo y la ciudad los atrae como un imán”, afirma la docente, y explica que “la educación rural se les plantea como una forma diferente de observar su entorno, entenderlo y apreciarlo”.

La secretaría de educación departamental del Tolima y Colombia Responde crearon el proyecto Educación Rural en Acción (ERA) para el Desarrollo Territorial en el sur del Tolima.  Su objetivo es mejorar la calidad de la educación entorno a proyectos productivos, garantizarla como derecho, incrementar el arraigo de los niños en la permanencia escolar e involucrar a los padres y a la comunidad entorno a la protección del menor.

La rectora de la Institución Educativa Camacho Angarita, Edith González, explica que aunque el proyecto tiene poco tiempo, ya se están viendo importantes resultados.

“Los docentes quedaron muy bien capacitados, lo cual se evidencia en los proyectos que los niños están desarrollando y en el interés que se está despertando en ellos por ser productivos en la región y no emigrar a las ciudades donde las oportunidades son menores y la calidad de vida no es la misma que en el campo”, afirmó la rectora.

“La idea de este proyecto es que el estudiante se contextualice en su región y que aplique en su vereda lo que aprende en la institución. Es una iniciativa apropiada para las condiciones sociales de la zona”, explica la docente Cedano y añade que, “los jóvenes están creando sus propios proyectos productivos que en un futuro serán su sustento económico”. 

Educación Rural en Acción actualmente se lleva a cabo en las instituciones educativas de los municipios del Chaparral, Rioblanco, Ataco y Planadas que tienen alto índice de ruralidad y además han estado y continúan siendo afectados por la violencia.

Ángel Ramírez es el coordinador del proyecto y viaja de municipio en municipio supervisando que todo ande en marcha, también es quien ocasionalmente capacita a los docentes de las instituciones. “Para que esta iniciativa prospere nos dimos cuenta que teníamos que tener en cuenta varios ejes de acción. Entre estos está la capacitación, el acompañamiento a los docentes y directivos y el apoyo al trabajo con la comunidad. Los profesores de las instituciones necesitan aprender para poder enseñar y nosotros nos presentamos como los guías en estos temas que para muchos de ellos son desconocidos”.

“Nosotros aprendimos cómo aplicar los proyectos pedagógicos productivos en el área rural. Las capacitaciones son muy pertinentes”, afirma la docente Cedano, y añade que, “no solo nos capacitan, también nos dan material pedagógico para nosotros enseñarle a los estudiantes”.
Para cumplir con el objetivo de mejorar la calidad educativa, el proyecto le ha otorgado guías de trabajo a los docentes y ha dotado a las instituciones educativas con cartillas, módulos, bibliotecas y laboratorios.

“Me parece que este sistema educativo es diferente porque se puede partir de proyectos productivos pequeños que permiten que los estudiantes se interesen en su historia, en su lugar de nacimiento, a través de sus propias necesidades. Además, se orienta a los jóvenes para que descubran oportunidades a nivel mundial en los productos que cultivan sus familias”, afirmó Cedano.

Lady Vanesa Cárdenas afirma con total seguridad que quiere aprender más sobre el campo y a trabajarlo, pero de una forma que cuide el medio ambiente. “Me gustaría también que el colegio se vuelva una universidad porque cuando salga de 11 no quiero ir a la ciudad a continuar mis estudios”, explicó la niña dejando en pie una propuesta educativa.
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