Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/06/15 18:09

Primero el Bronx, ahora los colegios

Tras la toma del Bronx, el alcalde de Bogotá propone un plan de acción para intervenir las instituciones educativas oficiales de las zonas más afectadas por las 371 ollas que hay en la capital.

Primero el Bronx, ahora los colegios Foto: Carlos Julio Martinez Tamara/Semana

Enrique Peñalosa le ha declarado la guerra al tráfico de drogas en Bogotá. Tres semanas después del desmantelamiento del Bronx, la olla más grande de Colombia, situada a pocos metros del Palacio de Nariño y la Alcaldía, ahora el alcalde se ha propuesto acabar con las redes de microtráfico que operan en los colegios oficiales de la capital.

Para ello, la administración Peñalosa diseñó un plan de acción para intervenir 30 instituciones educativas públicas de aquí a cuatro años. De estos, ocho se abordarán en 2016.

Sin embargo, y como confesó María Victoria Angulo, secretaria de Educación distrital, a Semana Educación, todavía se desconocen cuáles serán esos 30 colegios “beneficiarios”. Tampoco los ocho de este año, a excepción de uno: el Liceo Nacional Agustín Nieto Caballero.

Semana Educación alertó hace una semana de la situación de riesgo que corría la institución por su cercanía a Cinco Huecos, donde ahora se concentra gran parte de los habitantes de la calle que fueron desplazados del Bronx.

Angulo negó que la elección del Agustín Nieto Caballero se hubiera resuelto tras la publicación de la mencionada nota. También desmintió que este plan de la Alcaldía para apoyar a los colegios de la zona se hubiera decidido tras la toma del Bronx: “Estaba previsto incluso desde el Plan de Gobierno que propuso Peñalosa -cuando se presentó a las elecciones-. Él tenía la propuesta de hacer equipo por la educación y trabajar los temas de paz y ciudadanía ligado a entornos escolares seguros”.

Jairo Rodríguez, rector del Agustín Nieto Caballero, confirmó que, efectivamente, ya le han notificado que la institución que dirige está a la cabeza de la lista de los beneficiarios de este plan. También contó que, gracias a la presión que se ha ejercido desde los medios estas últimas semanas, la administración Peñalosa se ha comprometido con él a que el 5 de julio, fecha en la que se retoman las clases, Cinco Huecos estará desmantelado. “Esperamos que la Alcaldía cumpla el acuerdo al que hemos llegado y que el entorno sea totalmente diferente para poder iniciar el proceso de recuperación”.

El nombre de los otros siete colegios que serán intervenidos a lo largo de 2016 se conocerá a principios de agosto porque, según Angulo, todavía se están realizando trabajos de diagnóstico y recopilación de información para saber cuáles necesitan acompañamiento urgente.

Vídeo: ‘El Sanber, la olla que desplazó al Bronx‘

Lo que ya está decidido, comentó la secretaria, es que la mayoría de las instituciones beneficiarias estarán localizadas en Kenedy, Usme, los Mártires, Ciudad Bolívar, Bosa, Engativá, Suba y Puente Aranda. Y es que, de acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Educación Distrital (SED), es en estas localidades donde se concentran gran parte de las 131 ollas, 471 expendios satélite de sustancias psicoactivas y 632 corredores de hurto que alberga la capital colombiana.

Por su proximidad a estos centros del microtráfico, los colegios de esas localidades arrastran un mayor riesgo de que sus estudiantes trafiquen o consuman droga. También de ser reclutados por las bandas delictivas que controlan las zonas.

La Secretaría de Educación de Bogotá liderará esta estrategia, de la mano de otras 18 entidades de orden nacional y distrital, como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y el Ministerio de Justicia.

El plan de acción se desarrollará en tres fases. La primera será de “diagnóstico”, explicó María Victoria Angulo. Es decir, conocer las necesidades de cada ambiente escolar. La segunda se centrará en reforzar el plan de convivencia  y “curriculizar la cultura ciudadana y la cátedra de la paz” con el objetivo de “generar una nueva visión de interacción de ciudadanía y comunidad, cambiar imaginarios en los estudiantes y empoderar a los jóvenes de las zonas”. La tercera y última etapa tendrá el objetivo de desarrollar actividades “para el buen uso del tiempo extraescolar en el marco de la jornada extendida”.

Serán educadores y orientadores contratados por el distrito los encargados de poner en práctica en los colegios los planes del distrito y acompañar a los estudiantes en este proceso de "transformación de imaginarios". 

“Va a ser una intervención integral que aborda entorno, ambiente y familia. Vamos a trabajar con entidades distritales y nacionales especializadas en temas de espacio público, generación de empleo, salud, habitantes de calle y  proyectos de renovación urbana para, así, recuperar territorios y hacer que las escuelas se conviertan en espacios de resiliencia”, concluyó María Victoria Angulo.

(Lea: ¿Cómo aprendieron los ‘sayayines’ del Bronx a ser tan crueles?)

PARA EL DEBATE

¿Cree que esta iniciativa será suficiente para transformar los entornos donde se localizan las ollas de drogas de la capital y garantizar, así, la seguridad de los menores que estudian en las proximidades? Deje sus comentarios en nuestro twitter @SemanaEd y @JuliaAlegre1

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