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| 11/30/2016 6:00:00 PM

“Prefiero aprobarte y no convertirte en un repitente sin norte”

A Semana Educación llegó una carta del profesor Henry Sarabia en la cual le dice a sus estudiantes que cuando reprueban, los docentes también son responsables de esta tristeza.

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Semana Educación

Estamos a fin de año y tú, querido estudiante, comienzas a ponerte nervioso, ya sea por los trabajos de fin de año, por presión de tus maestros o por los chantajes y amenazas de tus padres.

Quiero expresarte que estoy preocupado por ti, y por esa preocupación quiero decirte que he tomado la decisión de promoverte, por lo menos en mi asignatura, así hayas aprendido solo un poco, y así algunos de mis compañeros busquen ridiculizarme por el hecho de haberte puesto la calificación que no te mereces.

Te promuevo porque tú no tienes toda la culpa de tus fracasos. Más bien, quien se siente fracasado soy yo. Te cuento que acudí a pedagogos  para poder enseñarte de otra manera pero no lo logré. Es decir, perdí el año. Busqué infinidad de estrategias pero no logré engancharte ni hacer que te enamoraras de mi asignatura. En eso también fracasé.

En mis ratos libres indagué sobre cómo aprenden los niños como tú y cómo despertar esa sed por el conocimiento en una personita llena de problemas de tipo familiar y psicosocial. Traté de entenderte y de convencer a otros de que tú merecías un trato diferente, porque tú y tus problemas son únicos. También en eso fracasé.

Traté de indagar con tus padres y muy poco logré. Me di cuenta de eso cuando revisaba tus cuadernos y veía que ellos jamás miraron los pocos trabajos que realizaste. La soledad en tu crianza y formación era evidente y de eso tú no tienes la culpa. Un padre que quiere su hijo revisa y está atento de los trabajos escolares, pero tú no cuentas con esa suerte. En parte me siento culpable por no hacer ver a tus padres que tenían y tienen esa responsabilidad.

Se que te criaste en un entorno hostil, lleno de maltrato verbal y psicológico y de violencia intrafamiliar, lo que influyó en tu capacidad de aprendizaje. Es difícil cuando a uno le están remarcando constantemente que es incapaz o que “es bruto”. Igual que cuando te maltratan con el chancletazo o con la cachetada, como me cuentas.

No quiero culpar a tus padres, pues como escribe Jodorowsky: “lo que a ellos les hicieron te lo están haciendo a ti. A menos que te reveles, a los hijos que has de tener, has de hacerles lo mismo. Los sufrimientos familiares, como los eslabones de una cadena, se repiten de generación en generación, hasta que un descendiente, en este caso, quizás tú, se hace consciente y convierte su maldición en bendición”. Quiero que cuando tú seas padre rompas esa cadena de maltrato que tiene tu familia, pues tal y como señala el mismo autor, la familia puede ser el cofre del tesoro o la trampa mortal.

‘El peligro de ser niño en Colombia‘

No quiero convertirte en repitente porque no tengo como atenderte personal e individualmente, ya que al igual que este año, tendré que atender a 45 niños de tu edad con problemas similares. Prefiero aprobarte con tus deficiencias, que tener que verte aburrido, hiperactivo y molesto en mi clase. Ya miraré cómo encontrar otro camino para ayudarte.

Otro motivo para no retenerte es que tienes deficiencias en lecto escritura, lo cual es causa principal de tu fracaso. Un niño sin saber leer y escribir comprensivamente es difícil que pueda entender cualquier materia. Eso tampoco es tu culpa. Por eso muchas veces dediqué tiempo motivándote para que leyeras y escribieras. En eso también fracasé.

No quiero convertirme en un tropiezo para tu promoción. Espero puedas cumplir tus compromisos con las demás asignaturas para evitar que tus padres puedan decidir sacarte del sistema educativo y corras el peligro de engrosar las filas del “parche de  expulsados” de la escuela.

Solo me resta decirte que seguiré en la búsqueda de estrategias para poder provocarte esa sed por el aprendizaje que aún no he logrado despertarte.

Con aprecio, tu maestro.

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