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| 5/10/2017 7:00:00 AM

Amor profesor-alumno: el riesgo de cruzar los límites

Tras conocerse la historia de amor del nuevo presidente de Francia con su maestra Brigitte, estos son otros casos históricos en los que los alumnos más prometedores enamoraron a sus maestros.

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Semana Educación

La imagen del profesor ensimismado escondido detrás de unas gafas desapareció hace un buen tiempo. Tanto el cine como la literatura transformó esa versión para centrarse en el estereotipo del catedrático intelectual, serio y cautivador que enamora a su estudiante que, en la mayoría de casos, es menor.  Amoríos que fueron más allá de lo ficticio y acabaron por trasladarse a la vida real y escandalizar a la sociedad. 

El último caso salió a la luz pública tras la elección del presidente más joven de la historia de Francia, Emmanuel Macron. Entonces, el mundo volteó la mirada hacia su esposa, Brigitte Trogneux de 64 años, divorciada y con siete nietos, quien fue la profesora de Drama de Macron cuando este apenas había cumplido 16 años. A esa edad, y cuando ella tenía 39, comenzaron su historia de amor.

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En la biografía ‘Emmanuel Macron: ‘A Perfect Young Man’ se incluye un apartado en el que sus padres aseguran que al principio intentaron separar a la maestra del entonces futuro mandatario. Aunque nunca quisieron acusarla ante la Policía, enviaron a Macron lejos de Brigitte, al colegio Lycee Henri IV en Paris, para que continuara sus estudios. Así creyeron que acabarían con el romance. Pero, al mejor estilo francés, ocurrió todo lo contrario: Macron le juró a su profesora que regresaría para casarse con ella y ella, igual de enamorada sobre todo por la capacidad intelectual de su alumno, lo esperó. 

Otro caso que ha servido como insumo para novelas y películas es el de Hannah Arendt, una brillante estudiante de filosofía reconocida por su libro ‘La banalidad del mal’, quien a finales de 1924, en la universidad, empezó una de las relaciones más famosos con el que era su profesor y amor imposible, Martin Heidegger. Él fue uno de los pensadores más significativos de la época nazi y defensor de la ideología de Adolf Hitler

A pesar de que ella tenía 17 y él 35, la edad no fue la causa para que su relación no prosperara.  La historia asegura que Heidegger, un hombre casado, no estaba dispuesto a perder la estabilidad de su hogar. Además, entre ellos existían diferencias sustanciales de pensamiento: ella provenía de familia judía y él era antisemita, por lo que su relación continúo solo a través de cartas hasta 1976,  fecha en la que murió el pensador. 

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El tema de los amores entre profesores y alumnos no es nuevo. El ensayista y crítico estadounidense William Deresiewicz escribió en un ensayo llamado ‘Enamórate de tu profesor’ el relato de cómo en los simposios que realizaba Sócrates en Atenas, uno de sus alumnos más prometedores, Alcibiades, se enamora “del feo y viejo maestro”

“(...) No se trataba del tipo de amor que su amado discípulo imaginó, y entonces Alcibiades se quejó de cómo ese hombre maduro, luego de seducirlo con su verbo celestial, se rehusó a tocarlo. (...). Al final, Alcibiades nos cuenta que se las ingenió para quedarse a solas con Sócrates —digamos, fuera del ‘horario de atención’— únicamente para descubrir que todo lo que su maestro deseaba era seguir conversando”, se lee en el ensayo publicado en la revista peruana Etiqueta Negra.

Aunque el amor de Sócrates y Alcibiades es legendario, lo que Sócrates quería enseñar en  sus charlas, dice William Deresiewicz, es que la belleza del alma supera a la de los cuerpos.

Deresiewicz trae a colación este y varios ejemplos de amoríos entre alumno-docente para explicar que “los catedráticos no se sienten atraídos entonces por los cuerpos de sus estudiantes sino por sus almas. Los jóvenes mantienen su curiosidad por las ideas, todavía creen en su importancia, en su fuerza redentora”.  Entonces, ¿por qué sigue siendo mal visto o poco ético la relación entre profesor-alumno?.

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¿Quién protege a los menores?
En Colombia existe el Estatuto de Profesionalización Docente, Decreto Ley 1278 de 2002 que habla específicamente de violaciones de derechos sexuales contra menores de edad por parte de profesores en el ámbito educativo. En el Artículo 42 de la norma se prohíbe a estos profesionales “realizar o ejecutar con sus educandos acciones o conductas que atenten contra la libertad y el pudor sexual de los mismos, o acosar sexualmente a sus alumnos”. 

Sin embargo, nada se precisa sobre las relaciones pactadas entre docente y alumnos, ni en los colegios ni en universidades. 

En Colombia, la edad de consentimiento sexual para un niño se establece en los 14 años. Según cifras del Fondo de Poblaciones de Naciones Unidas, Pnud, son muchos los casos en los que niñas menores de edad se involucran con adultos. De hecho, cada año se producen cerca de 7.000 nacimientos de madres menores de 14 años. La edad del 84 % de los padres de estos futuros recién nacidos es, en promedio, ocho años mayor que ellas. 

De hecho, tan solo en Bogotá, la Secretaría de Educación Distrital (SED) está actualmente investigando a 91 docentes que trabajan en colegios públicos por presunto abuso sexual contra menores de 14 años. Después de que una madre reconociera al profesor de Matemáticas y presunto violador de su hija, la SED ordenó retirar de estas instituciones a los profesores mientras se adelantan los procesos para esclarecer los hechos.

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¿Y a los universitarios?
Para Nora Picasso, magíster en Derecho con énfasis en Investigación, la mejor manera de abordar este tema en instituciones de educación superior es no convertirlo en un delito porque  no ayudaría a proteger a los jóvenes que, por ejemplo, son violentados dentro de esas relaciones. En cambio, sería una barrera más para que denunciaran.  Lo que se necesita según ella es “adelantar acciones para averiguar qué hay detrás de una relación en la que uno tiene más poder que otro”.

Picasso, quien es miembro de la junta directiva de ‘No es Normal’, un colectivo de la Universidad de los Andes que denuncia las situaciones de acoso a las que se enfrentan los estudiantes, señala que este tipo de relaciones no deberían surgir nunca en el ámbito académico: “No puede suceder que las personas que te están formando generen este tipo de dinámicas. Las instituciones de educación no deberían ser un lugar hostil para nadie”, reitera. 

Olga Amparo Sánchez, directora de la Casa de la Mujer, asegura que es muy común y normal que un alumno se enamore del profesor. “El problema es que todas las relaciones están basadas en el poder. No nos escandalizamos cuando vemos a una mujer de 16 años con un hombre de 30 pero si vemos a un hombre menor saliendo con una mujer que podría ser su madre, lo tildamos de caza fortunas”, asegura y añade que  “el contexto cambia si en el ejercicio de la profesión docente existe abuso hacia la pareja, hacia el estudiante”.

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