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| 12/9/2015 4:00:00 PM

Colombia le apuesta a la apropiación social del conocimiento

Cada día está más claro que el crecimiento y desarrollo económico está ligado a la democratización del conocimiento y a su apropiación social.

¿Los científicos son los únicos que hacen ciencia en una sociedad? ¿Es posible que personas del común contribuyan al conocimiento científico? ¿Será que en comunidades campesinas, indígenas o de raizales, como para poner un ejemplo, es posible producir ciencia? ¿Hay alguna interacción entre conocimiento científico y saberes populares?

Desde hace quince años estas preguntas han comenzado a tomar importancia en los círculos académicos e incluso en los gobiernos de los países del mundo. En sus indagaciones los científicos sociales se han dado cuenta que no solo hay una forma de producción de ciencia sino que en una sociedad hay varios niveles de producción de esta que va desde los saberes populares hasta la creación científica hecha en grandes centros de investigación.

También los expertos en estos temas han comprobado que el crecimiento o desarrollo económico de una sociedad depende, por un lado, de la manera cómo el conocimiento científico producido en las universidades e institutos de investigación es apropiado por el resto de la comunidad para la resolución de problemas cotidianos, y por el otro, cómo ese conocimiento interactúa con otro tipo de saberes ancestrales o populares.

Es así como surge el concepto de Apropiación Social del Conocimiento (ASC), que en pocas palabras es el proceso en el que una sociedad pone a disposición de todos sus miembros los conocimientos científicos y tecnológicos para que ellos, de acuerdos a sus necesidades, los adopten y utilicen.

La ASC implica, por un lado, la democratización del acceso y uso del conocimiento científico, y por el otro, revaluar la importancia de otros saberes no producidos en las altas esferas científicas e investigativas. Como lo explica, el antropólogo wayuu y gerente del Banco de la República, Sucursal Riohacha, Weildler Guerra, los saberes ancestrales “eran vistos como inferiores, ineficientes y como un obstáculo para el progreso”. Sin embargo recientes investigaciones han descubierto, por ejemplo “que el conocimiento indígena puede contener elaboradas y complejas ideas, percepciones, conocimientos utilitarios y no utilitarios y capacidades innovadoras respecto de fenómenos que pertenecen a los campos de la ecología, la biología y la geografía entre otros”.

En consonancia con esta perspectiva, desde 2013 Colciencias ha liderado en el país la implementación de la ASC como motor desarrollo, crecimiento económico e innovación, a través del programa A Ciencia Cierta. “Con este tipo de iniciativas desde Colciencias promovemos la apropiación del conocimiento con un enfoque de Ciencia como motor de transformación social, lo cual contribuye a mejorar la calidad de vida de la población y al desarrollo sostenible del país”, señaló Yaneth Giha, directora de Colciencias.

Este proyecto busca reconocer y fortalecer las mejores experiencias desarrolladas por organizaciones comunitarias en temas de Ciencia, Tecnología e Innovación, que dieron solución a un problema específico y que pueden ser compartidas y replicadas por otros colombianos para beneficio de sus grupos sociales. De esta manera se permite reconocer y apoyar la diversidad de experiencias que se desarrollan en el país, que no han sido visibles y que están atendiendo a necesidades e intereses sociales.

Dentro de los todos los programas que está manejando Colciencias para fomentar la ciencia, la tecnología y la innovación, este es uno de los más prioritarios, pues atiende o apoya soluciones realizadas por la ciudadanía en general. Con A Ciencia Cierta, esta institución quiere, por un lado, demostrar que la ciencia no sólo es producida por científicos sino que es parte de la vida diaria, y por el otro lado, democratizar el acceso al conocimiento científico, por eso este programa también tiene en cuenta la votación del os colombianos quienes son los que eligen cuáles son las mejores propuestas realizadas por las comunidades.

La primera versión de A Ciencia Cierta se realizó en el año 2013. En ella se convocaron experiencias o proyectos relacionados con potabilización y conservación del agua y fuentes hídricas. Se postularon 141 experiencias, de las cuales 52 fueron seleccionadas a la fase de votación. Luego las 10 experiencias más votadas recibieron un incentivo económico y el acompañamiento de Colciencias y de expertos para su fortalecimiento científico-tecnológico.

Durante el 2015, se realizó la segunda convocatoria que se enfocó al tema de la seguridad alimentaria. Luego de un arduo proceso de inscripción, evaluación y votación pública, esta semana Colciencias dio a conocer las 20 mejores experiencias, el doble de las de hace dos años, las cuales recibirán un incentivo económico de $50.000.000 de pesos, para ser invertidos en su fortalecimiento científico-tecnológico con el acompañamiento de padrinos tecnológicos.

Entre las ganadoras se encuentran proyectos tan interesantes como el reemplazo del maíz Watsimba para alimentar pollos o como un programa de seguridad alimentaria a través de la seguridad alimentaria.

Con estas dos convocatorias Colciencias le ha apostado a fortalecer a diversas comunidades la solución de sus necesidades a través de la ASC.



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