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| 9/5/2014 3:28:00 PM

Hablarle al bebé marca la diferencia

El amor y la disposición por el aprendizaje se gestan desde muy temprano en la vida de los niños. La clave está en hablarles desde pequeños.

Acercar al niño a la lectura y convertirla en una práctica grata y entretenida es un proceso que empieza en casa y luego se refuerza en el colegio. Desde los primeros meses de vida se comienzan a desarrollar lo que los expertos denominan habilidades pre-lectoras. Para estimular en los niños estas capacidades no es necesario conocer metodologías especiales ni estar entrenado. Los padres pueden hacerlo con sencillos ejercicios en la vida cotidiana. 

¿Cuáles son y cómo estimularlas?

Algunas de estas habilidades tienen que ver con el dominio del lenguaje oral. Cuando un niño lo desarrolla adecuadamente, encontrará más fácil su transición al lenguaje escrito. Si desde sus primeros meses de vida está familiarizado con experiencias, charlas, narraciones y lecturas que hayan enriquecido su vocabulario, tendrá más elementos que favorezcan su expresión escrita.

Horacio Álvarez, representante de la división de educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Colombia, explica en su blog que el cerebro está configurado para aprender el lenguaje oral, pero no el escrito. Para entrenar esta habilidad los padres y cuidadores deben hablarle a los niños, así ellos podrán desarrollar el vocabulario y estarán mejor preparados para el día que empiecen a escribir.

Leerles cuentos y poesías, cantarles y compartir conversaciones con ellos, son actividades que pueden hacer parte de la estrategia con la que se los prepara para su aprendizaje formal. Cualquier momento es bueno para empezar: en la mañana, durante actividades como la hora del baño y el desayuno, los padres pueden narrar lo que están haciendo. Parece sencillo, pero si un padre es consciente y entiende la importancia de su influencia en este proceso, no debe desaprovechar ninguna oportunidad.

Cuando se trata de los bebés, el lenguaje verbal y el no verbal tienen la misma importancia. Las señas y los gestos deben complementarse con palabras, sonidos y contacto visual. Aunque no entiendan, hablarles marca una diferencia en su desarrollo. Según Álvarez, hablarles a los niños es una de las constantes que mejor predice la adquisición de su vocabulario.

Otra habilidad pre-lectora es el reconocimiento de las letras, lo cual también se puede entrenar desde la cotidianidad. Los niños empiezan por reconocer imágenes que asocian con objetos, lugares o comidas que les gustan. Si un padre está atento puede utilizar esos intereses para estimular la capacidad de asociación de sus hijos. 

La tecnología es un aliado de este proceso. Desde muy pequeños los niños utilizan las aplicaciones de los teléfonos móviles y las tabletas para jugar. Los padres pueden escoger algunas donde se narren historias, u otras que les permitan relacionar imágenes con letras o palabras, para que jueguen y aprendan al tiempo.

La adquisición de estas habilidades antes de iniciar el colegio sitúa al niño en una posición más cómoda y privilegiada. Esta le permitirá empezar el aprendizaje formal del lenguaje escrito de una manera más natural.

Si desea leer más sobre educación, crianza y procesos de aprendizaje síganos en Twitter: @SemanaEd
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