Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/11/17 12:00

¿Quién es el tercer maestro?

El color de la pared, la luz que entra por la ventana, la distribución del espacio, el material de la silla y la forma de la mesa son factores que influyen en la concentración y aumentan la capacidad de aprendizaje de los estudiantes.

Los espacios tienen un importante rol en el aprendizaje. Foto: Cortesía VS Furniture.

La mesa está rayada con marcador, en ella  hay declaraciones de amor, insultos, caricaturas de los profesores, expresiones de todo tipo. Cada vez que se sucede un curso, surgen nuevos dibujos y otros se borran. Por esa mesa pasan cuadernos con diferentes carátulas, unos de modelos famosas, otros de cracks del fútbol  y algunos más de animales. El estudiante se sienta y aprende, pero nunca reflexiona qué hay detrás de ese mueble que siempre está ahí.

Y es que ahora la razón de ser del mobiliario es complementar el espacio, el aula de clase, para que este se convierta en el tercer maestro, un ambiente   que permita  al estudiante   sentirse  cómodo, que sea ideal para el funcionamiento de su cuerpo, que los materiales que necesita le queden a la mano y que el reflejo de la luz no le dañe los ojos.

“Con el uso de determinadas sillas, puedes incrementar tu absorción de conocimiento hasta un 20% más. Si nosotros mejoramos un objeto que permite aumentar la capacidad de aprendizaje de los estudiantes, tenemos una oportunidad enorme. Ya no estamos haciendo mobiliario, estamos ayudando con la educación de nuestra juventud”, explica Jorge Vergel, director general de Kassani.

Si bien la clave de una mejor calidad de la educación está en los maestros y sus métodos pedagógicos, los espacios pueden facilitar el aprendizaje y, en especial, el trabajo colaborativo y la integración de la comunidad a su institución educativa. Por ejemplo: los colegios en zonas marginales pueden compensar en algo las precarias condiciones en las que crecen los niños y pueden convertirse en una posibilidad de mejoramiento urbano que incida en el desarrollo de toda la comunidad.

“Como elemento educativo, la silla no  solo induce posturas al usuario, sino que también trasmite mensajes con su estética. La manera como un objeto se comunica genera en el usuario una actitud frente a sí mismo: prueba de ello son aquellos productos de excelente calidad, que son dispuestos en un espacio público y que, en lugar de ser agredidos, terminan siendo cuidados por sus usuarios”, explicó Antonio Bustamante, experto internacional en el área de ergonomía en el libro “Aula 360: Ambientes y experiencias de aprendizaje”.

Hace 31 años, en el garaje de un lote donde se construía un edificio,  se fundó Kassani, empresa que en un comienzo se dedicó al diseño de muebles dirigidos al mercado de hogar. Sin embargo, con el tiempo se fue especializando en mobiliario para espacios institucionales, entre ellos colegios y universidades.

El interés de Kassani por la educación nació hace más de una década, cuando desarrolló numerosos productos para instituciones educativas. Como parte de ello, la compañía comenzó a estructurar metodologías para hacerle seguimiento a las necesidades del sector, lo que llevó a la creación del libro “Aula 360°: Ambientes y experiencias de aprendizaje”.

 “Lo que aportamos es una gotica de ayuda para que el estudiante pueda hacer sus estudios tranquilo y feliz, y si se logra, si está cómodo, seguramente va a lograr hacer cosas mejores”, explica Vergel, y agrega: “No estoy solo haciendo muebles, estoy colaborando con nuestra sociedad en la educación y en mejorar la capacidad de aprendizaje de nuestros estudiantes. Lo que me frustra es no llegar a toda la masa. Nos toca empezar por los estratos altos, pero nuestro sueño es llegar a todo el mundo” .

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