Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/08/12 12:00

¿Cómo enseñar para la paz?

"La violencia, las injusticias, la discriminación, las inequidades están en la sociedad y lo que se debe plantear es una escuela transformadora, que abra oportunidades y amplíe la mirada, no una escuela que reproduzca los parámetros autoritarios".

¿Cómo enseñar para la paz? Foto: Archivo Semana
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Semana Educación

Los diálogos de la Habana han avanzado, y las campañas del plebiscito a favor del ‘Sí’ o el ‘No’ ya empezaron. Dos temas que ocupan todas las semanas la agenda política y mediática. Sin embargo, muchos académicos y políticos han advertido que la firma de los acuerdos es solo un pasonecesario, pero insuficiente, para alcanzar la paz. Se requieren  otras estrategias más allá de las políticas, para que la sociedad sea más incluyente y pacífica. Las instituciones educativas, en todos los niveles, deberán ocuparse, al menos en parte, de formar una sociedad que quiera superar la guerra.

Es en este contexto surge la pregunta de ¿cómo el colegio puede contribuir para que los niños en Colombia crezcan en un país diferente? Para dar luces sobre la respuesta, la Secretaría de Educación de Bogotá invitó a Abraham Magendzo, doctor en Educación de la Universidad de California, para hablar sobre el tema con los docentes. Precisamente sobre esta línea, habrá dos paneles en la Cumbre Líderes por la Educación, Reescribiendo a Colombia y Evaluación y Formación Docente.  

Semana Educación le entrevistó para conocer sus reflexiones sobre la paz en los colegios. 

Semana Educación: ¿Cuál es el rol de la escuela en la construcción de un país que quiere alcanzar la paz?

Abraham Magendzo: La escuela debería formar a sujetos de paz, desde una edad muy temprana. Es necesario educarlos en derechos humanos, para que reconozcan sus propios derechos y los de los demás. Así será posible fortalecer la democracia e incorporar sus principios desde el aula. Sin embargo, es necesario saber que la paz no se construye de la nada. Es un proceso largo. La sociedad debe estar comprometida y los ciudadanos tienen que hacer parte de la construcción porque el proceso de paz no va a caer del cielo.

S.E.: ¿Cómo hacer para que la cátedra para la paz no se quede en el aula y se convierta en una realidad?

A.M.: Hay que pasar del discurso de la paz a la acción de la paz. La Constitución del 91 es un documento único, profundo, muy bien trabajado. Pero es un discurso. Ahora, es necesario convertir el discurso en acción en torno al tema de la paz. Ese es el salto que hay que dar. Una de las dificultades en nuestros países de América Latina es transitar desde el discurso hasta la práctica. Casi la totalidad de los países incluyen en sus currículos el tema de los derechos humanos y de la paz, pero en las investigaciones que yo he hecho, la dificultad central está en cómo se pasa de un currículo a la práctica. Es un trabajo difícil y yo no responsabilizaría a los profesores, ni a su pedagogía. Las culturas violentas no crean las condiciones para que los currículos discursivos se puedan implementar en las instituciones educativas. Entonces, la escuela y la sociedad deben tomar conciencia y crear condiciones para que el discurso de inclusión y de paz se lleve a la práctica. La violencia, las injusticias, la discriminación, las inequidades están en la sociedad y lo que se debe plantear es una escuela transformadora, que abra oportunidades y amplíe la mirada, no una escuela que reproduzca los parámetros autoritarios. 

S.E.: ¿Cómo hablar de los recuerdos duros para construir un futuro en paz, sin caer en un memorial de agravios que nos siga dividiendo?

A.M.: Hay que construir memoria sin venganza, sin negación del otro. No se puede caer fácilmente en un juego entre víctimas y victimarios, de buenos y malos. A veces los victimarios son víctimas y las víctimas, victimario. La realidad es compleja y son riesgosas las memorias oficiales. La memoria es distinta a la historia, la historia trata de objetivizar al pasado, la memoria es un proceso de permanente reconstrucción y hay tantas memorias como sujetos que miran su pasado. No hay una memoria oficial. No se trata de construir una memoria oficial sino de intercambiar las diferentes memorias, para construir cuerpo de conocimiento sobre el pasado, pero en una multiplicidad de memorias. 

S.E.: ¿Cómo deben prepararse los maestros para construir una escuela en paz?

A.M.: Va a ser necesario capacitar a los maestros, para que además de enseñar sus disciplinas, estén preparados para entender cómo se dialoga en la escuela entorno a la paz. Hay que trabajar en la memoria y en la mirada de futuro. Hay una combinación entre memoria y futuro; la memoria no se puede dejar a un lado, los estudiantes tienen que entender por qué Colombia ha vivido cincuenta años en guerra. Pero la memoria se construye entre todos, los que han estado en contra de la paz, y los que han estado a favor.

Lo invitamos a participar en la Cumbre Líderes por la Educación para que conozca las discusiones más actuales sobre el tema. 

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