Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2015/09/04 21:00

La educación sí pudo abrir la frontera con Venezuela

Los niños que deben cruzar el límite colombo-venezolano para estudiar volvieron a clase este viernes. Durante dos semanas se les privó del derecho a la educación.

Más de 50 estudiantes cruzaron la frontera en buses que dispusieron para llevarlos hasta sus respectivos colegios. Foto: Cortesía Ministerio de Educación.

Indiferentes e inocentes, pero a la vez víctimas. Esa es la condición de los niños ante las malas decisiones de los adultos. Bien sea en una guerra, en una crisis económica, en la pobreza o en la desigualdad salen perjudicados. Sufren las consecuencias de situaciones que no entienden y que no tienen por qué hacerlo. Todos deben estar en la escuela, en los parques. Jugando, sonriendo, aprendiendo, no en medio de una guerra, ni de la pobreza, ni de una disputa fronteriza.
 
El poeta colombiano Jairo Aníbal Niño dijo: “en medio de la guerra, un niño eleva una cometa y una niña inventa una muñeca de trapo e inventa una canción que viene de lo más hondo del tiempo”. Por eso, los menores deben estar aprendiendo. Su nacionalidad no puede ser un impedimento para ir a la escuela.

Y eso fue lo que pasó este viernes cuando el vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, anunció la apertura de un corredor en la frontera con Colombia. La intención: permitir el paso de estudiantes de ambas nacionalidades para que, por primera vez después de 15 días, regresaran a clase.

“Es importante destacar que los niños que estudian en Colombia están saliendo por el puente de San Antonio del Táchira, en autobuses, en dos horarios: en la mañana y en la tarde”, aseguró el mandatario. La ministra de Educación, Gina Parody, también informó a través de Twitter: “¡Buenas noticias! Habilitado el corredor humanitario en la frontera para que los niños regresen a clase”.

Colombia y Venezuela zanjaron por un momento sus diferencias para que los estudiantes no paguen las consecuencias de la disputa entre gobiernos. A las seis de la mañana, niños con sus uniformes escolares, sus maletas, sus cuadernos y sus libros, cruzaron la frontera acompañados de sus padres. El paso era en ambos sentidos del puente, colombianos hacia el país vecino y venezolanos hacia Colombia. La educación rompió las barreras.

En la mañana, el Ministerio de Educación colombiano reportó el paso de 36 niñas, 20 niños y 11 universitarios. Se espera que para el próximo lunes sean por lo menos mil. En total, son más de 2.000 estudiantes que viven en Venezuela y estudian en Colombia. Lo ideal es que la totalidad de ellos puedan regresar al aula de clases y retomar su educación.

“Ser niño es soñar es no conocer el término barrera, es luchar por lo que se quiere. Ser niño es sonreír, es gozar y divertirse”, también dijo Jairo Aníbal Niño.  

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