Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/10/21 12:00

Política educativa en Colombia no seguiría postulados de la Unesco

Una nueva prueba académica de la Unesco plantea tener en cuenta la cultura y la realidad social de cada país. Colombia, sin embargo, busca equiparar su educación con la de otros países.

El I Simposio Internacional de Calidad en Educación (SICED) 2015 que tuvo lugar la primera semana de septiembre en Chile. Foto: Archivo Semana

El Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) hace parte de un análisis sobre la educación en América Latina y el Caribe impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Sus primeras fases fueron PERCE y SERCE (primer y segundo estudio).

TERCE evalúa el desempeño de estudiantes de tercer y sexto grado en las áreas de matemática, lectura y lenguaje y en ciencias naturales en sexto grado. Esto último la distingue de la prueba PISA (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes), que evalúa matemática, lectura y escritura solamente. TERCE, por su parte, además de evaluar competencias en ciencias naturales, toma en especial consideración las políticas educativas de los países y analiza si se adecúan o no al entorno sociocultural, es decir, a cada población de alumnos según las regiones.

En el programa participan 15 países, todos con una idiosincrasia totalmente diferente: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay; y el estado mexicano de Nuevo León.

Los resultados

En 2013, cuando TERCE fue aplicada por primera vez, demostró que hubo una disminución en el porcentaje de estudiantes que se ubican bajo el Nivel I (precariedad), el cual se redujo de 9,15% en el SERCE a 3,4% en el TERCE. (Resultados e implicancias de las evaluaciones de aprendizajes. La experiencia del TERCE)

Esto refleja que son cada vez menos los niños y niñas de la región que no alcanzan las habilidades mínimas descritas en la prueba, gracias a las observaciones que se hicieron en los currículums educativos. Entre estas observaciones se encuentran los análisis del medio ambiente en que se educa y la proveniencia de los alumnos. Con base en ello, se enfocan las pruebas de una u otra forma, haciendo posible que cada población de alumnos comprenda lo que se pregunta y cómo debe abordarlo.

Según el Banco Interamericano del Desarrollo (BID), el 51% de los niños en Colombia no logra siquiera el nivel mínimo de comprensión de lectura exigido por la prueba PISA. Bajo la prueba Terce, sin embargo, Colombia arrojó resultados positivos, sobre todo en lenguaje y matemática. ¿Seguirá Colombia mostrando estos resultados?

A qué se enfrenta

Actualmente se encuentra en curso una política educativa del Ministerio de Educación Nacional en Colombia que contraría los postulados éticos de la Unesco y de la prueba Terce: la estandarización de métodos y procesos de aprendizaje en busca de la internacionalización de la educación. (Política educativa del MEN)

Establecer un modelo de enseñanza común desconociendo los distintos contextos socioculturales (particularidades lingüísticas, étnicas, sociales y culturales de las diversas zonas del país) no permite garantizar la adecuada implementación de una política educativa en todo el territorio nacional.

Según se lee en la Comparación de Resultados de SERCE y TERCE, éste último no aconseja una estandarización general (sino cultural). En el I Simposio Internacional de Calidad en Educación (SICED), que tomó lugar en Chile en septiembre de este año, la Unesco hizo una revisión de todo el TERCE y el jefe de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO), Atilio Pizarro, explicó:

“Los resultados del estudio ponen el foco en cómo se distribuyen los estudiantes a través de los niveles de desempeño (metas de aprendizaje) y en el contexto social y económico en el cual tienen lugar estos resultados (factores asociados)”. Asimismo agregó “que es esta mirada la que puede movilizar a los sistemas escolares hacia la mejora interna y no hacia la comparación y la competencia”, aseguró, refiriéndose a la competición (empresarial) con otros países del mundo.

Uniformar la educación se traduciría en una práctica pedagógica de exclusión social. Una prueba que evalúa las competencias básicas de los alumnos en tecnología, por ejemplo, reprobaría a gran parte de La Guajira o el Chocó, tanto como si un modelo de enseñanza que pretendiera enseñar filosofía en una zona rural presentaría serios problemas en la transmisión del conocimiento. Es decir, que no sería lo mismo enseñar Derecho o Periodismo en Bogotá que en Arauca, por ejemplo.

La Unesco, por su parte, estudia en detalle el currículum educativo de cada país, es decir, qué visión tiene Colombia de lo que sus estudiantes de primaria deberían estudiar o aprender y cómo la Unesco puede contribuir a implementarla según el contexto sociocultural.

Un país como Colombia, inmerso en un conflicto armado de más de 50 años y con 5.7 millones de desplazados (según el Centro Nacional de Memoria Histórica) da lugar a muchísimos choques culturales, además de los existentes por naturaleza. Según la Unesco, no tener esto en cuenta menoscaba la calidad de la educación.

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