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| 8/7/2014 10:00:00 AM

Días claves para la educación

Ha sido una semana determinante para el sector educativo con el lanzamiento del Acuerdo por la Educación Superior 2034 y el Gran Acuerdo Nacional por la Educación.

En la educación nacional se están cocinando grandes cambios. Uno, proveniente del sector público, específicamente del Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), que presentó los lineamientos que determinarán el curso de la educación superior en los próximos 20 años. El otro, un acuerdo por parte del movimiento ciudadano Todos por la Educación, busca comprometer a los actores de la sociedad civil para que la educación se convierta en el tema prioritario de la agenda nacional.

Con la presencia de la ministra de Educación, María Fernanda Campo, el CESU presentó el 'Acuerdo por lo Superior 2034: propuesta de Política Pública para la excelencia de la educación superior en Colombia'. Se trata de un documento de diez puntos que se componen de 136 lineamientos en total que analizan el contexto, principales problemas y acciones a tomar.

Se construyeron con la colaboración de más de 33 mil personas provenientes de todos los sectores en un trabajo que duró más de 1000 días y que empezó en 2011 con el Gran Diálogo Nacional por la Educación Superior luego de que se retirara la propuesta de reforma a la Ley 30 de 1992. Según afirma el CESU, el acuerdo buscará garantizar acceso universal, con calidad y equidad en todas las regiones del país.

La jefe de la cartera de Educación calificó este esfuerzo como “histórico” y recordó que durante este periodo los consejeros del CESU y el Ministerio recorrieron varias regiones del país conociendo las propuestas de los colombianos que participaron en los más de 150 encuentros públicos. Además, se analizaron cerca de 450 documentos técnicos y de propuestas y se consultaron expertos nacionales e internacionales

“Este acuerdo es un punto de partida”, expresó la viceministra de Educación Superior Patricia Martínez Barrios, “se convocó a todos los colombianos: académicos, estudiantes, sociedad civil, gobiernos locales. Todos aportaron para que la educación superior tenga la calidad que Colombia desea. Estamos seguros de que estos lineamientos impulsarán al país a los primeros puestos del continente en cuanto a equidad, calidad y productividad”.

Los diez puntos del acuerdo son:

1. Educación inclusiva (acceso, permanencia y graduación)
2. Calidad
3. Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación
4. Regionalización y pertinencia
5. Articulación de la educación superior con la educación media y la educación para el trabajo y el desarrollo humano
6. Comunidad académica y bienestar
7. Modalidades educativas apoyadas en TIC
8. Internacionalización
9. Estructura y gobernanza del sistema
10. Sostenibilidad financiera del sistema

Lea el documento completo en este vínculo

Entre las propuestas más relevantes se encuentra la creación de una Agencia de Calidad y una Superintendencia para fortalecer la vigilancia y garantizar calidad de la formación que reciben los estudiantes y manteniendo la autonomía de las instituciones. En cuanto a pertinencia y cobertura, el acuerdo propone trabajar de la mano del sector productivo para articularlo con la formación de los jóvenes y afirma que en 2034 la cobertura en educación superior sea del 84 por ciento.

Aunque se afirma que en el acuerdo participaron movimientos estudiantiles como la Federación Nacional de Representantes Estudiantiles (Fenares) y la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), estos últimos manifestaron su inconformidad con el documento tanto en el día de la presentación como a través de las redes sociales.

En conversación con Semana Educación, miembros de la MANE expresaron que no es cierto que el acuerdo haya sido construido en consenso con los miembros de esta organización estudiantil. Afirman que aunque solicitaron un espacio de diálogo para discutir la política educativa superior, solo fueron invitados a la presentación del documento finalizado en el que ya no podían participar.

“Desde el principio exigimos que se abriera la discusión, pero no fuimos incluidos en el proceso”, dijo María Alejandra Rojas, vocera de la MANE, y explica los principales puntos en los que difieren.

“En cuanto al tema de la financiación, el acuerdo pretende seguir financiando a las entidades crediticias para que se den más créditos educativos, y nosotros creemos que la financiación debe ser estatal para todas las entidades de educación superior. Segundo, el acuerdo no menciona la democracia en las universidades, no toma medidas específicas para por ejemplo cambiar la composición de los cuerpos colegiados que en su mayoría están compuestos por entes externos o personas directamente designadas por el gobierno nacional y en las universidades es fundamental que se discuta con trabajadores, profesores y estudiantes para que correspondan a sus intereses y necesidades”.

Por último, Rojas menciona el tema de la calidad y pertinencia educativa, que el acuerdo vincula con una formación que se ajuste a las necesidades de las empresas.

“Nosotros no queremos fortalecer los sectores productivos que tienen en crisis ambiental a las regiones del país y que desplazan a los campesinos de sus tierras para sembrar palma. Queremos una educación que sea coherente con la construcción de paz con justicia social, con la construcción de soluciones estructurales a los problemas que tiene la población colombiana: la miseria, la desigualdad y la ignorancia. Eso es profundamente distante a lo que se ha venido planteando desde el gobierno nacional”, concluye.

El movimiento de los jóvenes

Esta semana también fue el lanzamiento del Gran Acuerdo Nacional por la Educación, una iniciativa que busca, además de vincular los esfuerzos independientes de los actores que abanderan el tema educativo, hacerle seguimiento en el mediano y largo plazo a las propuestas presentadas por quienes adhieran al pacto. Pretenden que los ciudadanos ejerzan presión social, que sean vigías de la transparencia y que exijan que los acuerdos se traduzcan en acciones concretas.

Los promotores, el movimiento Todos por la Educación, convocaron la participación de los ciudadanos del común, del gobierno y de organizaciones sociales para que aporten en la construcción de una educación pública de calidad y sean corresponsables en la implementación de las reformas. El acuerdo de siete puntos claves fue presentado en un evento en el auditorio León de Greiff, de la Universidad Nacional.

El movimiento nació el año pasado cuando un grupo de jóvenes de distintas profesiones, preocupados por la calidad educativa del país, crearon el pacto inspirados por otros movimientos latinoamericanos como Todos pela Educaçao, de Brasil, Educación 2020, de Chile, y Mexicanos Primero, del país azteca. Fue así como surgió el documento en línea que cualquier persona puede firmar y así comprometerse con la educación. Más de 10.000 personas se han unido a la propuesta.

Todos por la Educación cuenta con el apoyo de entidades como Fundación Empresarios por la Educación, Fundación Compartir, la Cámara de Comercio de Bogotá, la Fundación Corona, FECODE, la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) entre otros.

A través de estas propuestas, el movimiento pretende impactar la educación nacional en todos los aspectos y espera cumplir las metas en 2032.

Estos son los siete puntos:

1. Que los entes gubernamentales y no gubernamentales trabajen articuladamente
2. Garantizar el desarrollo integral haciendo énfasis en la primera infancia
3. Implementar la jornada única
4. Garantizar que la educación superior promueva pensadores críticos y forme a los jóvenes para el trabajo
5. Preparar y remunerar adecuadamente a los docentes y directivos de las instituciones educativas
6. Vincular a todos los sectores sociales, políticos y económicos en torno a la educación
7. Dotar de recursos al sector para financiar las reformas.

A la presentación del Gran Acuerdo Nacional por la Educación asistieron académicos, estudiantes, empresarios, líderes de opinión y congresistas. Entre otros, estuvo allí la ministra María Fernanda Campo, el académico Carlos Eduardo Vasco, el empresario paisa David Bojanini, el presidente de la Fundación Compartir Pedro Gómez Barrero, y el rector de la Universidad de los Andes, Pablo Navas.

El evento fue interrumpido en varias ocasiones cuando un grupo de estudiantes de la MANE que estaban en el auditorio empezaron a cantar arengas. Al respecto, los voceros de la organización estudiantil afirmaron que aunque apoyan las intenciones del acuerdo, hizo falta discusión de los puntos y creen que no se trata de pequeños cambios, como afirman que sugiere el movimiento, sino que la educación requiere soluciones estructurales que cambien el modelo actual.

Daniel Díaz, coordinador de comunicaciones de Todos por la Educación, afirma que no solo consultaron con anterioridad a la MANE, sino que los convocaron para hablar durante el evento. “Lo hicieron a su manera, y eso no está mal. Creo que hoy nos dimos cuenta de que tenemos el mismo discurso, que queremos lo mismo y que esto es de todos. Vamos a seguir trabajando con ellos y con otros movimientos estudiantiles”, concluye.

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