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| 5/17/2014 2:00:00 PM

Educación del futuro: neurociencias

Ni profesores, ni ministerios cambiarán la educación. El cambio vendrá de las neurociencias y otras esquinas del mundo. Segunda entrega del profesor Pilonieta.

La educación tradicional no será transformada desde el interior de sí misma, ni por los profesores, y mucho menos por los entes gubernamentales como el Ministerio o las secretarías de Educación. Las transformaciones y nuevos procesos vendrán de esquinas del conocimiento y la investigación muy diferentes de lo que hoy se llama educación.

Esta afirmación, que podría sonar un poco irrespetuosa y descalificadora de los esfuerzos y demás trabajos que se realizan actualmente en algunos sectores de la educación, tanto privada como oficial, no lo es tanto si se hace un recorrido de la historia de los cambios y las transformaciones, sobre todo en aquello que ha sido paradigmático, es decir, que han dado un vuelco total en muchas áreas del saber y hacer humano.

Todos somos conscientes que la educación actual no funciona, por el simple hecho de que su invención inicial fue pensada para pocos en contextos definidos y no para todos en contextos generalizados. Fue concebida y construida a modo de fábrica, con concepciones del mundo fragmentado. El mundo fue cartesiano y ahora no lo es, y al cambiar ese contexto por otro mas aproximado a su propia naturaleza, la educación ha perdido sentido por pertenecer a esa caduca visión del mundo. Por eso no arrancamos nunca y siempre estamos lejos del ideal formativo.

Una serie de miradas como la que puede hacerse desde las neurociencias - después ya veremos desde otras dimensiones como la bioética, la nueva economía, y las innovaciones disruptivas - permiten dimensionar, conceptualizar, operacionalizar y hasta instrumentalizar nuevos fundamentos, enfoques y espacios de formación a cambio de asignaturas, horarios y aulas de clase, sean estas físicas, o virtuales, que son vulgares caricaturas de las aulas físicas.

Desde hace algunos años han venido apareciendo en el mercado educativo productos casi siempre de tipo computacional y servicios educativos que aseguran el desarrollo de los niños y los jóvenes sobre presupuestos falsos que no tienen nada que ver con los avances en las neurociencias. Unos cuantos ejemplos serian suficientes para sorprendernos.

El famoso efecto Mozart, aunque fue muy publicitado desde algunos presupuestos de la musicoterapia, resulto ser uno de los falsos presupuestos. No basta el escuchar. Lo que verdaderamente actúa en el cerebro, es la práctica intensa de un instrumento, esto sí que transforma.

Pensar en atiborrar a los niños con aprendizajes, como de hecho se hace en la etapa preescolar hoy, es desconocer el tipo de cerebros que se tiene a esa edad y la relación entre las sinapsis a diferentes edades y los aprendizajes.

La creencia que los mejores preescolares son aquellos en los que el niño aprende a leer es un fatal error, los padres, poseedores de muchas falsas creencias, fomentan tal práctica. Lo real es que es precisa la generación de un amplio abanico de desarrollos psicomotrices y sensoriales, de la imaginación y la fantasía, el canto y el juego, la ejercitación del cuerpo de manera adecuada pero también intensa, así como la buena alimentación y el sueño, para poder llegar a ser un buen lector, no solo un decodificador de símbolos gráficos.

Pensar y formar para leer es un proceso que exige replanteamientos y uno de ellos es la edad a la cual debe accederse y parece ser que debe darse a los siete años, no antes. Esto es plenamente sustentable desde los actuales conocimientos en neurociencias en donde se sabe que el sistema límbico madura de los cuatro a los siete años.

Los cambios que se dan en la pubertad y en la adolescencia, aun poco conocidos a nivel neurobiológico, son de vital importancia para el logro de los procesos de formación, ya que se producen profundos cambios en el cerebro adulto que termina más o menos a los 27 años, cuando aparecen neurotransmisores y sobre todo cuando ha habido un largo proceso de mielinización. Se trata de un proceso de eliminación de muchas neuronas y de un aumento de las conexiones de las que quedan vigentes. Se evidencia, por la investigación, un retraso de maduración significativo en estas etapa, en donde están implicadas funciones de tipo ético, moral, de razonamiento, de responsabilidad social, el control de las emociones, la impulsividad y la toma de decisiones, etc.



Esto y lo que sigue en la siguientes entregas, solo anuncia cambios drásticos en las maneras de abordar los nuevos procesos formativos y eso implica la eliminación de las actuales licenciaturas que son el nicho de la formación y capacitación de los viejos y actuales profesores y la creación de nuevos espacios dinámicos de formación de maestros formadores, en donde, por ejemplo, las neurociencias sea uno de los cuatro ejes de la educación de futuro.

*Miembro de número de la Academia colombiana de pedagogía y educación
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