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| 4/4/2014 5:10:00 PM

Educar para la Participación Democrática

Los procesos educativos que se desarrollan con las comunidades respetando sus diferencias y, por consiguiente, sin intervenirlas, contribuyen con la participación democrática en la construcción de la Convivencia Ciudadana y de la Paz.

Actualmente un 30.6 de la población colombiana está afectada por la pobreza. (46% de las personas que viven en el sector rural son pobres). Esta grave situación se manifiesta en la no satisfacción de sus necesidades básicas de salud, vivienda, trabajo, seguridad social, educación y recreación. Los índices de analfabetismo funcional en las comunidades vulnerables son altos y un amplio número de personas carece de la formación necesaria para mejorar sus condiciones de trabajo y participar en las decisiones que conducirían a un desarrollo más armónico en lo económico, social y cultural de Colombia.

La situación de las comunidades vulnerables- personas afectadas por la pobreza, víctimas de la violencia, desplazados y reintegrados-, es compleja y abarca todas las variables que intervienen en la calidad de vida.

Las características particulares de cada comunidad vulnerable pueden ser consecuencia de diferentes factores, pero en todas se expresan los mismos síntomas de deterioro social, tales como el desempleo, las enfermedades, la desnutrición, los bajos niveles de educación, la descontextualización de sus competencias laborales, la falta de autonomía y la baja autoestima. El tejido social de estas comunidades se ha roto, no solamente por el desarraigo y la separación de sus raíces biológicas y culturales, sino por el temor a regresar a sus hogares. En esta situación, los recursos más fáciles son la mendicidad, la delincuencia en las ciudades y la desocupación en las regiones rurales.

Estas comunidades se encuentran dispersas en muchas regiones del país, sometidas a la adaptación a cualquier forma de vida que les garantice la supervivencia. La necesidad las conduce, generalmente, a priorizar la búsqueda de la superación de los factores de pobreza y/o de violencia, dejando de lado su desarrollo integral y su realización personal y familiar.

Esta situación puede revertirse mediante la acción coordinada del Estado, la academia, el sector empresarial y la sociedad civil, en pro del desarrollo de las capacidades de las personas y de las comunidades, de modo que se disminuya con el tiempo, la dependencia de la ayuda de fuentes externas y el recurso a la ilegalidad para la generación de ingresos.

La estructuración de una política de Estado para las poblaciones vulnerables deberá tener en cuenta principios tales como la equidad, el respeto por las diferencias, la inclusión, el desarrollo integral, así como la participación de las comunidades, tanto en el ejercicio de los derechos como en el de los deberes para la construcción, sostenimiento y mejoramiento de las soluciones de sus problemas; la cohesión, permanencia e institucionalización de las soluciones; la delegación en los entes territoriales de la ejecución de la política; el control de los procesos de gestión y de la administración de los recursos, y, por supuesto, la construcción de la iniciativa, de la autoestima, de la autonomía y de un nuevo proyecto de vida para los sectores menos favorecidos de la población colombiana.

Se requiere diseñar estrategias con un alto componente educativo para el desarrollo integral de las comunidades. El fracaso de muchos proyectos productivos obedece a que carecen de la capacitación y metodología requeridas para lograr la reconstrucción del tejido socio-productivo, la integración espacial en función de los conceptos de arraigo y comunidad de intereses, y la reubicación espacial teniendo en cuenta factores comunes de interés socio-productivo y cultural.

*Educadora de la Pontificia Universidad Javeriana con estudios de Post Grado. Diseñó y dirigió la Maestría en Educación de Adultos con énfasis en Desarrollo de Comunidades Vulnerables, pionera en Colombia- 1983-87- Universidad de San Buenaventura. Cali y Bogotá. Diseñó y gerenció un programa de Educación para el desarrollo integral de las comunidades vulnerables cuando trabajó en el Plan Nacional de Rehabilitación -PNR- de Presidencia de la República, impulsado por el Presidente Virgilio Barco. Gracias a sus buenos resultados, se le solicitó diseñar un programa educativo para los guerrilleros que se encontraban en los campamentos de Reinserción en el período previo a la entrega de armas. Preparó conjuntamente con los líderes que se designaron, el plan de estudios para un período tan corto. Su mayor satisfacción fue haber contribuido con la alfabetización de compatriotas, nacidos en su gran mayoría en comunidades muy vulnerables.
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