Lunes, 23 de enero de 2017

| 2016/07/29 07:00

Estonia, un nuevo ejemplo a seguir en educación

La exrepública soviética se ha destacado en los últimos rankings de educación y empieza a ser un nuevo ejemplo mundial. Su exitoso modelo se basa en la equidad.

Estonia, un nuevo ejemplo a seguir en educación
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Semana Educación

Ya es costumbre ver que los rankings internacionales de educación están encabezados por países que son sinónimo de excelencia. Entre ellos están Finlandia, Corea del Sur, Japón y Singapur. De ellos, Finlandia es el que más llama la atención, no en vano expertos de todo el mundo han bautizado el éxito de este país como el “milagro finlandés”.

Sin embargo, hay otro país que comienza a deslumbrar a los expertos: Estonia. A una distancia de dos horas de viaje en ferry desde Helsinki, capital de Finlandia, esta exrepública soviética de 1,3 millones de habitantes ha tenido resultados sobresalientes en las pruebas Pisa, realizadas por la Ocde con el fin de comparar los sistemas de educación en todo el mundo.

En los resultados de las pruebas Pisa del 2012, los jóvenes estonios de 15 años obtuvieron el lugar número 11 en Matemáticas, superando a Finlandia, ocuparon el sexto lugar en Ciencias y el séptimo en Habilidad Lectora de los 65 países que presentan esta evaluación.

Estonia no solo ha superado a países como Alemania y Francia en varias categorías, sino que incluso posee el número más bajo de desempeños débiles en toda Europa: un 10% en Matemáticas y Lectura, y 5% en Ciencias.

Lo cierto es que la receta de este éxito se basa en un modelo de educación que busca la equidad entre sus estudiantes. Los alumnos vienen de diferentes espectros económicos y culturales (más de un quinto de ellos habla ruso en sus casas todavía, entiende finlandés, alemán y sabe inglés), pero todos reciben la misma experiencia educativa; lo que hace que los buenos resultados se reflejen en las pruebas Pisa.

El país obtuvo la segunda menor brecha entre sus estudiantes con mayores y menores ingresos de todos los países de la Ocde. En la prueba de Matemática del 2012, por ejemplo, más de un tercio de los estudiantes de bajos ingresos estuvo dentro de los mejores resultados.

Como si fuera poco, el 91% de los adultos entre los 25 y 64 años terminaron la educación media, cifra mucho mayor que el promedio de la Ocde que se encuentra en el 76%.

Pero los resultados van mucho más allá de la equidad. Los colegios y universidades estonios son gratuitos y además reciben almuerzos sin costo. Sin embargo hay un aumento en la cantidad de colegios privados, pero que todavía son un porcentaje muy bajo en el sistema educativo del país.

Para completar el panorama, en los colegios de Estonia, los niños inician su educación a los 7 años y deben estar hasta completar la educación básica como requisito. Desde esos primeros años, aprenden sobre programación con el objetivo de convertir al país en una potencia tecnológica. Los alumnos después, incluso, desarrollan la capacidad de crear videojuegos.

Para lograr este tipo de proyectos, los centros escolares del país tienen conexión de banda ancha, formación continua del profesorado y la posibilidad de utilizar los entornos de enseñanza virtual para crear material didáctico electrónico.

La educación es tan valorada en Estonia que los mismos profesores tienen un alta autonomía a la hora de enseñar. Y además los estudiantes tienen los mismos docentes por varios cursos, lo que fortalece la relación entre ellos. A pesar de que es una profesión muy respetada por la comunidad, llama la atención que solo el 14% de los docentes cree que su trabajo es valorado realmente y que el número de jóvenes que eligen dedicarse a esta profesión está bajando.

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