Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/08/05 19:00

Clases tras las rejas

La apuesta por implementar un sistema educativo en las cárceles ha permitido que muchos jóvenes estudien mientras cumplen su condena.

Clases tras las rejas Foto: INGIMAGES.

El Salvador se encuentra entre los cinco países más peligroso del mundo, con una tasa de 43,9 homicidios por cada 100.000 habitantes. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la mayoría de los delincuentes son menores de edad y han crecido entre pandillas.

Con miras a disminuir la violencia, el gobierno implementó un sistema educativo dentro de las cárceles. El Centro de Inserción Femenina del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA) ha escolarizado al  100 por ciento de sus reclusas. Muchas de las cuales están acusadas de homicidio, extorsión y tráfico de  drogas.

La mayoría recibe las clases del ciclo básico en horas de la mañana  y en la tarde hacen un énfasis en áreas vocacionales. Una de las experiencias más significativas fue la de Karla, quien cambió las armas por el violín. Fue en el centro donde aprendió a tocar el instrumento. Hoy hace parte de la primera Orquesta Sinfónica Juvenil Femenina del ISNA, que surgió en septiembre de 2012.

“Me ha gustado la iniciativa que nos han dado en el ISNA. Sé que la sociedad nos discrimina, no confía en que uno puede mejorar, pero esto nos ha servido para que vean que el que quiere, puede”, afirmó Karla al diario la Prensa Gráfica del El Salvador.

Otros países de Latinoamérica le han apostado a la educación como herramienta indispensable para la reinserción. Desde 1986, Argentina desarrolla programas para que sus presos puedan cursar carreras de pregrado. Ya son varias promociones de contadores públicos, abogados, literatos, sicólogos, sociólogos, que se han graduado en las cárceles.

Un estudio realizado por la Universidad de Buenos Aires reveló que el 84 por ciento de los egresados en el programa de las cárceles no volvió a reincidir. Aunque según el mismo estudio, la mayoría de los presos que ingresan a este tipo de programa los hace para de obtener beneficios como el cambio de pabellón y  disminución de penas, el resultado tiene efectos positivos para la reinserción.

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