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| 8/15/2014 10:00:00 AM

Educación sin salones de clase

En Suecia las escuelas disruptivas están revolucionando el espacio y las metodologías educativas.

No hay salones, ni pupitres, ni tableros. Los estudiantes transitan libremente por los espacios del colegio y escogen cualquier sitio para aprender, ya sea que utilicen las escalera, sentados sobre cojines o en cómodos sillones de modernos diseños. Las paredes son de vidrio para darle amplitud al lugar. No existen los salones cerrados.

En Estocolmo, la capital sueca, 8.500 alumnos estudian gratuitamente en estos centros. La empresa Vittra los construye, y actualmente tiene 27 colegios de este tipo para niños desde edad preescolar hasta los 16 años. Las escuelas son financiadas con fondos públicos y están obligadas a seguir las mismas normas de cualquier otra institución educativa. La admisión de los alumnos es por estricto orden de llegada y no deben presentar ninguna prueba de admisión, ni pagar por la matrícula.

Las escuelas Vittra nacieron hace 20 años y uno de sus pilares fundamentales es el uso de la tecnología como aliado del aprendizaje. Los alumnos aprenden de sus propias experiencias cotidianas en una cooperación continua entre el profesor y el alumno. 

La función de los maestros es motivar a sus estudiantes y guiarlos durante su periodo formativo, pero no hay clases magistrales, sino espacios de aprendizaje colaborativo.

Son escuelas bilingües (sueco – inglés) en las que los estudiantes establecen contactos internacionales a través de redes y programas de intercambio con el extranjero. Allí se aprende mientras se trabaja, se juega, se dialoga y se debate con los maestros o con los demás compañeros, y en los que la confianza en los alumnos y en sus aptitudes tiene un papel formador fundamental. 

Los estudiantes se reúnen en una plaza central y se agrupan por edades. Una vez organizados se ubican en cualquier espacio del edificio según la asignatura o tema que vayan a tratar. 

El trabajo en grupo les ayuda a desarrollar sus capacidades de comunicación y de interacción y mediante el juego incentivan su curiosidad y creatividad. Los tiempos que los alumnos dedican a las discusiones o dinámicas oscilan entre 60 y 120 minutos, dependiendo de la edad. Las tareas se hacen en la escuela y no en la casa. Además, no hay horarios preestablecidos sino que cada niño fija su propio ritmo de trabajo.

El currículo y los logros de cada estudiante son diseñados y analizados de manera individual. Su seguimiento se realiza con un plan elaborado para cada uno que está disponible en un documento llamado el “libro Vittra”. 

A través de esta plataforma virtual, los padres y los alumnos están permanentemente informados del desempeño, las evaluaciones y dificultades académicas, así como de las habilidades que el estudiante necesita reforzar.

Estas escuelas afirman que sus egresados son responsables de su propio aprendizaje porque tienen una mentalidad reflexiva y dispuesta a resolver problemas del mundo que los rodea. 

¿Quiere saber más?
Lea sobre las escuelas Vittra en este vínculo 

http://www.vittra.se/Default.aspx?alias=www.vittra.se/english
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