Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/23/2014 4:00:00 PM

El código del progreso

Andrés Barreto, el colombiano famoso por la plataforma de música online Grooveshark, ahora apoya emprendimientos en América Latina y ofrece métodos gratis para enseñarles a los jóvenes a programar.

En la sección de experiencias de la revista digital Semana Educación, los lectores podrán encontrarán la historia de exitosos programas, proyectos e iniciativas educativas de Colombia y el mundo.

El primer número incluye siete experiencias que con ayuda de la tecnología trascienden los paradigmas de la educación, entre ellas, el programa del emprendedor colombiano Andrés Barreto. Esta es su historia.


Andrés Barreto tenía solo 19 años cuando los medios de comunicación comenzaron a llamarlo el ‘Mark Zuckerberg colombiano’, en referencia al estadounidense creador de Facebook. Ocho años después admite que aunque no le gusta que le digan así, le alegra que esto abriera la puerta a que a los emprendedores se les diera visibilidad en la prensa colombiana.

Con 27 años, Barreto es un emprendedor serial. Después de Grooveshark, la plataforma de música online que lo lanzó a la fama, este bogotano radicado en Nueva York, que reparte su tiempo entre México, Colombia y Estados Unidos, ha emprendido y liderado otras cuatro empresas de tecnología e innovación: Onswipe, Socialatom PR, Atomhouse y Atomsocial Venture. Además, da charlas y conferencias a jóvenes emprendedores, y apoya y presta asesoría a los nuevos empresarios latinoamericanos que busquen posicionar productos globales desde y hacia la región.

Uno de los programas que lidera Barreto, ligado a la búsqueda de transformar la educación desde la tecnología es Code Rise, que enseña a programar a niños de entre 14 y 18 años. “No solo es una cátedra de programación, el objetivo va más allá”, dijo Barreto a SEMANA Educación, “les enseñamos conceptos básicos de programación, pero también los acompañamos para que creen productos tecnológicos que resuelvan problemas propios o de su comunidad. En lugar de darles la respuesta les mostramos cómo pueden encontrarla por ellos mismos”.

En 2012, una joven de Medellín que tomó el programa creó una aplicación llamada LifeMission, que permite poner en contacto a personas enfermas y sin recursos con benefactores en su área que quieran ayudarles económicamente para su tratamiento. Otro joven creó un desarrollo web para conectar a exportadores y productores. Y así como estas hay muchas, siempre enfocadas a dar una solución.

El año pasado se graduó la segunda promoción de estudiantes de Code Rise en Medellín y pronto se hará en Popayán, Lima (Perú) y Santo Domingo (República Dominicana). Lo que más resalta Barreto es que está encaminado hacia el trabajo y la construcción del conocimiento en equipo y el aprendizaje por proyectos, una metodología pedagógica que se acerca a la lógica del mundo laboral.

“Creamos este programa porque vimos cómo en ocho semanas los estudiantes, sin importar de qué contexto provengan, llegan a tener más conocimiento y más oportunidades laborarles y económicas que sus padres. Con esta formación ellos mismos forjan su futuro”, dice Barreto, quien añade que no solo cree que Colombia esté lista para el emprendimiento, sino que es líder en América Latina.

La educación, formal y no formal, juega el papel más importante en esta revolución digital en la que se ha encaminado Colombia. La clave del emprendimiento en tecnología no está en los recursos, ni las máquinas, ni los activos, sino en las personas y su conocimiento.

“Para competir necesitamos que la población aprenda a crear tecnología”, afirma Barreto. Los expertos reconocen que la habilidad de programar es una de las que todo estudiante del siglo XXI debería tener. “Para mí es el alfabetismo de este siglo, si uno no sabe ‘hablar’ con un computador y darle instrucciones, es como no saber escribir o leer”, añade.

¿Qué les dice a los maestros que le temen a la tecnología?
“Entiendo que los docentes tengan miedo frente a estas nuevas herramientas porque lo que hace la tecnología es eliminar en cierta manera la labor de los profesores, que solía ser intermediar entre el conocimiento y el estudiante. Pero esto no ha dado buenos frutos porque aprender es más que memorizar. Lo que hay que hacer, y es un poco la filosofía de Khan Academy, es invertir el salón de clases: los estudiantes leen el material en casa y luego en clase practican, y trabajan en equipo. No hay que temer, hay que adaptarse y sacar el mejor provecho”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.