Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/03/01 12:28

“Si la educación sexual es sólo para bachilleres perdemos un tiempo imprescindible”

A propósito de la decisión de la Corte Constitucional de no ampliar la cátedra para la sexualidad a niveles educativos por debajo del bachillerato, Semana Educación entrevista al experto Arturo Parada sobre el tema.

“Si la educación sexual es sólo para bachilleres perdemos un tiempo imprescindible” Foto: Secretaría distrital de bogotá
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Semana Educación

Arturo Parada ha dedicado gran parte de su actividad laboral a crear conciencia sobre el problema del embarazo adolescente y la violencia sexual contra menores en Colombia. Para el médico especialista en Obstetricia y Ginecología, y profesor de la Universidad Nacional, la educación sexual es una de las herramientas para acabar con estos problemas estructurales de la sociedad colombiana.

Semana Educación habló con él en el marco del Foro WomenWorkingfortheWorld, celebrado en Bogotá.

Semana Educación: Usted desarrolló un programa de educación sexual para Colombia apoyado por la Agencia de Cooperación estadounidense, ¿cómo lo enfocó?

Arturo Parada: El programa se desarrolló en Viotá, Cundinamarca. Se trabajó con tres instituciones educativas y con un total de  1.200 estudiantes con el fin de enseñar ‘habilidades para la vida”. Es decir, herramientas para que manejen las diferentes situaciones a las que están expuestos,  pero desde múltiples perspectivas porque las necesidades a cada edad son diferentes.

Con los niños de los tres primeros grados de primaria trabajamos en el reconocimiento de valores y derechos, y expresión de emociones. Posteriormente, de tercero a quinto, nos enfocamos en brindarles estrategias para evitar presión de grupo y fomentar la comunicación asertiva: para que sepan decir que no en diferentes situaciones de riesgo. De quinto al grado 11, trabajamos en formación para la toma de decisiones y conocimientos sobre sexualidad, qué es un condón, y el comportamiento dentro de la pareja. Todo más allá de la genitalidad y la reproducción en sí.

El programa contempló acciones a nivel de padres de familia, de profesores y de estudiantes; un aprendizaje integral de la persona. Si no lo vemos así, lo que va a pasar es que tendremos niños asexuados hasta los 10 y 12 años, y a partir de ahí niños que tienen acceso al sexo y las relaciones de forma abrupta. Estamos perdiendo tiempo imprescindible…

E.: ¿Qué beneficios comprobó en lo niños que accedieron a su programa?

P.: La creencia cultural es que entre más sepan de sexo y sexualidad más relaciones tienen. Pero no fue así. Se comprobó que si se empieza a trabajar con ellos y las familias desde una edad temprana, conformamos personas con mayores conocimientos sobre la identidad sexual, el género y el respeto. Si le hablamos a un niño de cuatro años de intimidad, valores y que no debe dejar tocarse por nadie que él no quiera, podemos evitar los casos de violación o que, si le ocurre, lo cuente.

E.: ¿Lo que afirma puede extrapolarse al tema de embarazos?

P.: Soy un convencido de que sí. Este problema es multifactorial y la herramienta más importante para disminuirlo es la educación, dentro de la que se tiene que incluir la educación sexual. Pero no es que yo con cinco expertos más hagamos un programa y que sea lo máximo porque lo hicieron expertos. Se necesita un modelo participativo que tenga en cuenta las necesidades de los niños.

E.: ¿Qué opinión le merece la medida de la Corte Constitucional sobre no instaurar una cátedra para la sexualidad en los grados previos a bachillerato?

A.P.: La ley en la que se encuadra esta discusión se sancionó para combatir las cifras de abusos sexuales en menores. Pero es que los jóvenes en bachillerato son la minoría de víctimas que sufren de violación y abuso.

Los programas de educación sexual que a nivel mundial han dado mejores resultados son los que se dan durante toda la vida y tocan todas las áreas del conocimiento. Los colegios están saturados de catedra, porque los problemas se tratan aislados, no como algo multifactorial.

En Colombia se invita al experto que da dos horas de charla sobre el tema y ya. Pero de 150 estudiantes que te escuchan, sólo 100 te prestan atención, lo que no significa que dentro de unas semanas no les interese el tema. Pero en ese punto, ya no tienen acceso, porque todo se redujo a una charla esporádica. Lo ideal son un mínimo de 30 horas de educación sexual en el año escolar para que tenga repercusión en la vida de los estudiantes.

S.E.: ¿Cómo está Colombia en el tema de la enseñanza de educación sexual?

A.P.: A raíz de las cifras de embarazos en adolescentes y de abusos a niños, el tema se retomó con mucho empuje hace 15 años. El problema es que un gobierno empieza a implementar una política sobre educación sexual pertinente, y cuatro años después otro gobierno lo trunca. Se necesita continuidad. Lo que no tiene sentido es que un niño de 14-15 años en este país puede tomar decisiones sobre métodos anticonceptivos, pero no queremos darles educación sexual pertinente.

S.E.: ¿La enseñanza de educación sexual debería ser una política de Estado?

A.P.: Modificar la educación en Colombia debería ser política de Estado. Plantearnos cómo estamos brindando educación, que ayude a formar competencias y habilidades para la vida, no para sacar una nota a nivel mundial y que el gobierno diga que salimos en el puesto ´x´ en el ranking tal.

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