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| 11/11/2015 7:00:00 AM

“La prioridad en el campo es sobrevivir, no la educación”

En entrevista en exclusiva con la revista Semana Educación, el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri Valencia, aseguró que la situación del sistema educativo en el campo es “vergonzosa”.

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Semana Educación
El 73% de los menores de cinco años en las zonas rurales no reciben educación. El 20% de entre cinco y 16 años reporta no estudiar.  El 76% entre los 16 y 24 ya no forman parte del sistema educativo, y sólo el 5% mayor de 20 años cursa educación superior.

Así lo reveló el último censo agropecuario, y lo confirmó a esta publicación el jefe de la cartera de Agricultura, Aurelio Iragorri Valencia.

Semana Educación lo entrevistó en exclusiva para conocer cuáles son las perspectivas del campo en relación con el sistema educativo y las estrategias de su ministerio para revertir la situación del sector rural.

Semana Educación: ¿Cuál es la situación actual en las zonas rurales?
Aurelio Iragorri:
El primer problema es que este país no tenía un censo nacional agropecuario desde hace 45 años. Se tomaban decisiones por presiones sociales, políticas y económicas, y otras por criterio del ministro de turno. No había una política para el sector porque ni siquiera había datos, ni  había continuidad. Este ministerio lleva 101 años de vida y van 100 ministros. Yo soy el 100.


S.E. ¿Y en relación con la educación?
A.I.
El tema de educación en el sector agropecuario es el más atrasado en el país porque el conflicto armado ha impedido la llegada del Gobierno a varios municipios de Colombia. Tras el paro agrario, cuando la gente salió a decir que no se aguantaba más el abandono que tiene el campo, pasamos de un presupuesto máximo en la historia de 1.6 billones de pesos, a un promedio de tres billones de pesos anuales.


S.E. Parece un monto muy significativo…
A.I.
Ese presupuesto no resuelve los problemas del campo. Un atraso de tantos años no se resuelve con ese presupuesto. Somos el quinto ministerio en términos presupuestarios.

El censo agropecuario mostró, en términos de educación, algo vergonzoso. Los trabajadores de las unidades productivas tienen sólo educación primaria. El problema es, primero, que no tienen acceso a la educación y, segundo,  tienen una necesidad por delante de la educación, la de sobrevivir, por lo tanto, la prioridad es trabajar.


S.E. ¿Se puede hablar de un envejecimiento de la población rural?
A.I. Los jóvenes llegan hasta bachillerato. Estos acceden hoy a mucha información que antes no existía y reflexionan sobre la situación de vida de sus padres en la zona rural; no les convence. La gente joven se va del campo porque no ve oportunidades.

Colombia en los años 60 era un país rural. El 70% de la población vivía en el campo. Ahora esa realidad se invirtió. Son 12 millones de personas en las zonas rurales, y de esos, cinco millones están en la rural dispersa, es decir, en los predios, en los potreros…

En el campo tienen dos opciones: o se siguen empobreciendo al lado de sus papás o llega la guerrilla y se los lleva. Si uno  mira, en el ejército, ¿quiénes están combatiendo? Los hijos de los campesinos.  ¿Quién integra la policía? Los hijos de los campesinos. ¿Y la guerrilla? Los hijos de los campesinos. Eso hace que los padres empujen a sus hijos fuera del campo.

Pero es que esa población es la que siembra los alimentos que consumimos los colombianos.


S.E. ¿Y cómo se revierte esta situación?
A.I.
Hay que generar una nueva esperanza en el campo. Primero con la paz, luego con la educación.
Hay que crear empresas de prestación de servicios para la agricultura. A los jóvenes no les gusta ir al campo a meter la mano y sacar la papa. Pero si pones a un joven a arreglar una moto lo hace. Para ellos ahí ya subieron de estatus. Hay que capacitarles.

El campo no es negocio porque todos sembramos lo mismo. El 70% del país está sembrado tres productos: café, caña y palma. Hay que sembrar lo que necesitamos y donde se debe sembrar. Hay un millón y medio de hectáreas sembradas en el lugar equivocado por una falta de asistencia técnica. Y si no hay asistencia técnica no hay nada que hacer, y para eso es necesaria la educación.


S.E. ¿Qué se está haciendo desde el Ministerio para lograr esos objetivos?

A.I. Venimos adelantando varias estrategias para favorecer la capacitación de los jóvenes campesinos y que regresen al campo a trabajar. Una de ellas, un programa de becas para que adelanten estudios superiores en programas técnicos, tecnológicos y universitarios relacionados con el sector agropecuario.

Están dirigidas a personas que hayan nacido en las zonas rurales del país con edades hasta los 35 años. La finalidad es que la gente retorne una vez finalice sus estudios.

Este año contamos con un presupuesto de 21 mil millones de pesos con los que esperamos atender más de dos mil muchachos.

Por otro lado, el proyecto Utopía con la Universidad de la Salle. Es para jóvenes de las zonas más golpeadas por el conflicto. Estos viven internos y becados en instalaciones de la universidad en Casanare. Salen de ahí con carreras relacionadas con el sector agropecuario, y una vez se gradúa, les entregamos tierra para que la trabajen y para que también se conviertan en formadores de otros. Hay que darles el acceso a la tierra.
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