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| 9/23/2015 7:00:00 AM

Cambiando el mundo a través de un clic

La directora de Change.org para Latinoamérica, Susana Fernández Garrido, sabe de la importancia de la educación para formar personas comprometidas con el cambio.

El nombre de Susana Fernández Garrido puede que no sea muy conocido para un gran número de personas. Pero es posible que un buen porcentaje de quienes desconocen quién es esta española de 43 años haya firmado alguna vez una petición de la empresa que dirige, Change.org.

La directora para Latinoamérica de esta plataforma dedicada a la difusión masiva de peticiones por Internet lleva en el cargo desde 2012. Un año antes de su llegada, Change.org reprodujo el modelo empresarial que venía desarrollando en Europa y Estados Unidos en la región. Desde entonces, suma 13 millones de usuario únicos que crean y firman peticiones, la mayoría con fines sociales, cívicos o a favor de los Derechos Humanos. En Colombia, la plataforma tiene un millón de usuarios. Al mes se crean un promedio de 300 peticiones en el país.

Fernández Garrido ha dedicado toda su vida a la movilización social. Fue la responsable de desarrollar en 2002 la primera gran campaña de Amnistía Internacional en Internet. El objetivo, conseguir que el gobierno nigeriano paralizase la lapidación de SafiyaHussaini, una nigeriana de 30 años acusada de adulterio.  La condena fue finalmente revocada.

A propósito de las próximas elecciones regionales de octubre, Semana Educación conversó con ella sobre la importancia de consolidar una conciencia ciudadana y del papel que juega la educación en la configuración de sujetos comprometidos con la transformación social.

Semana Educación: ¿Qué tipo de personas usan la plataforma?


Susana Fernández Garrido:
Me preguntan mucho por el ciberactivismo. Esa palabra me genera la misma sensación que el término feminista: nos separa de los demás. No creo en un estereotipo de activista. Hemos visto que cualquier persona es capaz de iniciar una propuesta con un modelo concreto de cambio. Se trata de acortar la brecha entre la ciudadanía y el poder, de generar empatía.

Cualquier persona puede ser parte del cambio. Pero el ciberactivismo no supera una manifestación, una protesta o la participación democrática.

S.E.: ¿Qué papel juega la educación en la formación de personas comprometidas con los problemas sociales y que actúan para transformar la realidad por medio de Internet?


S.F.G.: La educación es empoderamiento, provoca que la gente exija y sepa que el poder tiene que responder ante la ciudadanía. La educación tiene asimilado lo que son los propios derechos, la dignidad y la participación ciudadana, que las autoridades están para garantizar el bien común. Se debe exigir al Estado lo que por ley es un derecho, tomar responsabilidades y eso lo hace la educación, que es lo mismo que hace Change.org.

S.E.: ¿Cuál es la principal preocupación de los colombianos? ¿Y en el caso concreto de la educación?

S.F.G.:
Sobretodo los temas de salud. En el caso de la educación, no es un tema prioritario. Tampoco significativo en el número de peticiones que se crean en comparación con otros países de la región, como Argentina. En la actualidad, hay varias peticiones vigentes. Por ejemplo, una que exige al gobierno que no recorte en un 20 por ciento el presupuesto de Colciencias en 2016 como indicó. Otra, puesta en marcha por Eduardo Acosta, un educador colombiano de 38 años, que le pide a Colciencias que cumpla con el programa ‘Es tiempo de volver’ y asigne investigaciones a los estudiantes repatriados, uno de ellos, su hijo.

Otra usuaria solicitó a la Editorial Norma, quien tiene los derechos de los libros de Gabriel García Márquez, que los vendiera con precios asequibles  con el fin de acercar la literatura del premio Nobel a sus conciudadanos.

S.E.: ¿Cómo se evalúa el éxito de las acciones que se llevan a cabo en la plataforma?

S.F.G.:
Monitoreamos el valor de las firmas. En Colombia, un 33 por ciento de las firmas consiguen contribuir a favor del cambio. Es decir, tienen éxito. Consiguen que las autoridades pertinentes de generar ese cambio atiendan la petición y cedan a la presión. Es un modelo muy didáctico: cuenta bien tu historia para generar empatía, dirígelo a quién verdaderamente puede tomar acciones para transformar la situación y espera las firmas.

S.E.: ¿Cuál ha sido las experiencias de éxito más significativa en Colombia?

S.F.G.:
Una de ellas la de Kelly Méndez. La joven fue apuñada por su pareja y, aunque había un agravante claro de violencia de género, el juez optó por darle al agresor casa por cárcel para cumplir su condena. Ella inició entonces un movimiento a través de la plataforma para que se revocara esta decisión del juez y se tipificara su delito como femenicidio, lo que aumenta la pena. Finalmente, y con más de 23 mil firmas, el Tribunal de Cundinamarca envió al agresor a prisión.
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