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| 4/13/2014 5:00:00 AM

“Hay que cambiar la mentalidad de los maestros”

David Perkins es toda una autoridad en educación, y está convencido que una buena enseñanza es más que transmitir información.

En 1967, un grupo de profesores y estudiantes de la Escuela de Posgrados de Educación de la Universidad de Harvard, liderados por el filósofo Nelson Goodman, se reunieron para reflexionar sobre el talento de los maestros y en general el estado actual de la educación. Goodman creía que el estudio de las artes debería estudiarse como una actividad formal pero que no se había hecho nada en ese campo. Así nació el ‘Proyecto Cero’ cuyo nombre obedece al estado de la investigación en el campo por esa época.

El joven David Perkins, en ese entonces de 25 años, se convirtió junto a Howard Gardner en codirector del proyecto. Perkins, quien es doctor en matemáticas e inteligencia artificial del Instituto de Tecnología de Massachusetts, estuvo en este cargo durante 33 años. Actualmente es director honorario e investigador permanente del Proyecto Cero, y una de las autoridades más respetadas en educación en el mundo.

Como antesala a la Cumbre Líderes por la Educación que se llevará a cabo el 29 y 30 de abril en el Gimnasio Moderno en Bogotá, en la que Perkins es uno de los más destacados conferencistas, Semana Educación habló con él para discutir sus más innovadoras ideas sobre el aprendizaje. Si quiere saber más sobre este evento educativo sin precedentes en el país siga este enlace.

SEMANA EDUCACIÓN: ¿Qué papel juega la tecnología en la educación?

David Perkins: Es una pregunta que me alegra escuchar. Los nuevos medios y la tecnología generan mucha emoción entre profesores y alumnos, y eso es bueno. Sin embargo, preguntarse si la tecnología va en favor o en contra de la calidad educativa nos pone frente a una cuestión fundamental: ¿de qué usos de los nuevos medios y la tecnología estamos hablando?

Yo me refiero a la tecnología como una ‘arcilla cognitiva’ que puede moldearse en un sinnúmero de formas. Esta tecnología respalda los aprendizajes de pensamiento innovador. También pueden ser muy eficientes para apoyar trabajos de ensayo y error y para explorar temas difíciles. Pero también funcionan como súper enciclopedias, de las que usualmente los estudiantes copian y pegan información en sus tareas.

Teniendo esto en mente, la contribución más importante de la tecnología es que reabre la pregunta de cómo funcionarían mejor los procesos de enseñanza y aprendizaje con un nuevo sentido de emoción y nuevas posibilidades.

S.E: ¿Qué tipos de instituciones se necesitan?

D.P: Hace algunos años escribí un libro llamado Colegios Inteligentes: de entrenar la memoria hacia educar las mentes. El gran mensaje estaba en el título: la educación en su forma más tradicional se enfoca en cultivar el conocimiento de memoria y las rutinas eficientes. Y eso está bien, pero el mundo de hoy pide mucho más de los educadores actuales.

Ellos necesitan volverse navegantes ligeros en un mundo complejo, necesitan tanto entendimiento como información. Los maestros necesitan un pensamiento flexible junto con habilidades que les permitan desarrollar rutinas eficientes. Un colegio inteligente es uno que está comprometido con estas metas y las persigue eficientemente.

S.E: ¿Cómo tienen que cambiar los maestros para que se transforme la educación?

D.P: Muchos educadores ya lo han dicho y lo van a continuar diciendo: el cambio principal que hay que hacer es el de mentalidad. Los docentes deben pasar de ser solo quienes entregan la información a ser facilitadores del aprendizaje.

Desde el punto de vista más tradicional, los maestros son quienes poseen el conocimiento. Cuando ellos comparten este conocimiento con sus estudiantes esto se llama el modelo de transmisión.

Sin embargo, hacer las veces de fuente de información es apenas un aspecto de la función de los profesores, porque aprender es más que recibir información. Así las cosas la enseñanza debe ser mucho más que transmitir información y comprobar que ha sido recibida. Los profesores que facilitan el aprendizaje hacen mucho más: motivan, guían, inspiran, provocan, diagnostican dificultades y apoyan a los aprendices para que trabajen en lo que más se les dificulte.

S.E: Ya que hablamos de inspiración, ¿los maestros logran motivar a los estudiantes?

D.P:Las investigaciones muestran que el compromiso con el aprendizaje de los niños debería ser una característica fundamental en los profesores. La mayoría de quienes se convierten en docentes no lo hacen por la recompensa práctica, pero sí por el valor que tiene ayudar a los niños a aprender.

Tristemente, los estudios también muestran que en la educación tradicional los niños pierden motivación a medida que avanzan en el colegio. A pesar del compromiso de la mayoría de los profesores, la estructura convencional de la escuela tiende a aburrir a los estudiantes. No solo es la rutina que pone un gran énfasis a la evaluación, es también el contenido que se dicta más por tradición que por relevancia, esto aburre a los estudiantes.

Los maestros tienen la oportunidad de cambiar esta tendencia si adoptan roles más flexibles, como los del facilitador. Aún sino pueden cambiar el contenido, pueden motivar a los estudiantes si cambian la forma en la que se enseña, y esto puede hacer una gran diferencia en la manera en la que los aprendices perciben la relevancia y atractivo de estos temas.


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